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DIPUTACIÓN DE CÓRDOBA

CLÍNICA PAREJO Y CAÑERO - ÚNICO HOSPITAL DE DÍA DEL CENTRO DE ANDALUCÍA

lunes, 11 de octubre de 2021

  • 11.10.21
Uno de cada cuatro niños ha presentado síntomas depresivos o de ansiedad tras el confinamiento, y los niños y adolescentes sufren estrés, duelo ante experiencias perdidas y soledad, que pueden empeorar con el paso del tiempo, según ha señalado Alba Jurado, psicóloga infantil del Hospital Quirónsalud Córdoba, que ha añadido que es “esencial atender las necesidades en materia de salud mental durante y tras la pandemia”.


Alba Jurado ha indicado, con motivo del Día Mundial de la Salud Mental, celebrado ayer, que es importante dar visibilidad a los trastornos de ansiedad y del estado de ánimo que se producen en la población infantojuvenil como resultado del estrés y de la incertidumbre vivida. La irritabilidad y desobediencia pueden pasar desapercibidos como una manifestación de malestar psicológico o un componente de la depresión, al contextualizarlo como un simple problema de conducta.

Según el Barómetro de Opinión de la Infancia y Adolescencia 2020-2021,que realiza UNICEF cada año y que recoge las preocupaciones y opiniones de más de 8.500 niños y adolescentes, la pandemia ha generado un incremento de los niños que se sienten solos y tristes.

Uno de los grupos de edad más afectado en materia de salud mental por la pandemia es el de los jóvenes, que se encuentran en un período vital en el que relacionarse con otros jóvenes ocupa un lugar prioritario para el desarrollo de su identidad personal. Estos jóvenes se enfrentan a la pérdida de acontecimientos vitales y manifiestan síntomas de duelo que, en muchos casos, se intensifican al no identificarse a tiempo, según la psicóloga.

En este sentido, ha recalcado que los cambios que la Covid-19 ha acarreado en la vida de los jóvenes son especialmente dañinos y ponen a prueba su capacidad de adaptación y las habilidades de afrontamiento ante síntomas que no habían experimentado antes, “por lo que identificar a los niños y adolescentes vulnerables es una importante acción preventiva”.

Incremento de consultas de niños y adolescentes

Según la Fundación de Ayuda a Niños y Adolescentes en Riesgo (ANAR), se ha producido un aumento de casos de ideación suicida y también de trastornos de la conducta alimentaria, ansiedad, baja autoestima, depresión y tristeza.

La pandemia ha duplicado las consultas por trastornos del sueño y de la alimentación entre los niños, y también han aumentado significativamente las consultas por ansiedad, síntomas de tipo obsesivo-compulsivo, depresión, autolesiones, somatizaciones y adicción a los dispositivos electrónicos. Así, los estudios existentes coinciden en establecer que habrá que reforzar los servicios de salud mental “para hacer frente a la oleada de consultas psicológicas en la población infantojuvenil”.

Alba Jurado ha destacado que un paso importante a la hora de prevenir estos trastornos es ser conscientes de que los niños y adolescentes experimentan malestar psicológico y pueden desarrollar un trastorno mental con la misma probabilidad de un adulto.

Pero muchas de las emociones que manifiestan pueden ser esperables y no constituir patologías, por lo que ha recomendado poner en práctica algunas medidas en el ámbito familiar para identificar y aliviar el malestar psicológico de niños y jóvenes a tiempo.

Algunas de estas medidas son fomentar un clima de confianza y escucha activa, validar sus emociones, hacerles partícipes de las decisiones que afecten a su vida cotidiana, promover espacios lúdicos y artísticos para fomentar la expresión de las emociones, cuidar el sueño, realizar ejercicio, favorecer la continuidad de los vínculos con familiares y amigos, así como controlar las propias emociones, y establecer y sistematizar los límites y normas.

Quirónsalud en Andalucía

El Grupo Hospitalario Quirónsalud cuenta en la actualidad en Andalucía con siete centros hospitalarios situados en las ciudades de Málaga, Marbella, Los Barrios (Cádiz), dos en Sevilla, Córdoba y Huelva, además de 17 centros médicos de especialidades y diagnóstico y un hospital de día quirúrgico, que lo posicionan como líder hospitalario privado de esta comunidad autónoma.



Quirónsalud es el grupo hospitalario líder en España y, junto con su matriz Fresenius-Helios, también en Europa. Cuenta con más de 40.000 profesionales en más de 125 centros sanitarios, entre los que se encuentran 47 hospitales que ofrecen cerca 7.000 camas hospitalarias. Dispone de la tecnología más avanzada y de un gran equipo de profesionales altamente especializados y de prestigio internacional. 

Entre sus centros, se encuentran el Centro Médico Teknon, Ruber Internacional, Hospital Universitario Quirónsalud Madrid, Fundación Jiménez Díaz, Hospital Quirónsalud Barcelona, Hospital Universitario Dexeus, Policlínica de Gipuzkoa, etc.

El Grupo trabaja en la promoción de la docencia (ocho de sus hospitales son universitarios) y la investigación médico-científica (cuenta con el Instituto de Investigación Sanitaria de la FJD, único centro investigador privado acreditado por la Secretaría de Estado de Investigación, Desarrollo e Innovación).

Asimismo, su servicio asistencial está organizado en unidades y redes transversales que permiten optimizar la experiencia acumulada en los distintos centros y la traslación clínica de sus investigaciones. Actualmente, Quirónsalud está desarrollando más de 1.600 proyectos de investigación en toda España y muchos de sus centros realizan en este ámbito una labor puntera, siendo pioneros en diferentes especialidades como oncología, cardiología, endocrinología, ginecología y neurología, entre otras.

REDACCIÓN / ANDALUCÍA DIGITAL
FOTOGRAFÍA: ARCHIVO
  • 11.10.21
Estaba leyendo un texto teatral de Alessandro Barico, el mismo texto que escribió para el actor Eugenio Allegri y el director Gabriele Vacis. Y opinaba, al igual que el autor, ahora que lo tenía entre sus manos en formato libro, que era un texto que se mantenía en vilo entre una auténtica puesta en escena y un relato para leer en voz alta. También le parecía, como al mismo autor, que era una historia hermosa que valía la pena contar. Se trataba de la leyenda del pianista en el océano: Novecento.


De entre sus páginas desgajó un párrafo que parecía más propio de su vida que del guion del escritor italiano. Y lo leyó en voz baja, escuchándolo, recreándose en la verdad honda que escondía: “No hay quien lo entienda. Es una de esas cosas que es mejor no pensarlas, porque si no puedes acabar volviéndote loco. Cuando se cae un cuadro. Cuando despiertas una mañana y ya no la amas. Cuando abres el periódico y lees que ha estallado la guerra. Cuando ves un tren y piensas tengo que largarme de aquí. Cuando te miras en el espejo y te das cuenta de que eres viejo.”

Fue entonces cuando alzó la vista y ella estaba allí. Sí. Habían pasado los años. Inevitablemente, la vida había cruzado un ecuador ya transitado y vacío. Se sentó frente a él con su asentimiento. Tenía los ojos cansados de otras tardes que ya declinaron, aunque todavía firmes y enigmáticos. Y la mirada hermosa de su juventud. Era la mirada de una mujer que amó siempre al mismo hombre, pero que vivió con otro que la cuidó en los días difíciles y respetó sus balbuceos y convicciones. El tiempo raspa como una lija cualquier cavilación que cae presa en su piel. Eso pensaba ella. Y así se lo dijo.

Él no sabía qué decir ahora cuando el presente crecía frente a un tiempo pretérito, libre como una gaviota libre y mansa. Ella le dijo que no había pasado un día en su vida que no se hubiera acordado de él. Sin nostalgia y sin rechazo. Con la aceptación y la derrota que cualquiera adopta como una segunda piel, escondida bajo la epidermis, donde duelen menos los sentimientos y donde es más fácil simular que nada pasa, donde se puede negar toda sospecha, donde ayuda a vivir con la esperanza última que siempre viaja en otro departamento del mismo tren.

Él la miraba como quien descubre que él también había escenificado otra obra teatral que alguien le había asignado sin su consentimiento, pero cuya interpretación había sido no solo correcta, sino aplaudida con éxito mientras se tambaleaba entre las tablas de la confusión. No es posible vivir tantos años, pensó en aquel momento, sin saber con precisión qué destino era el propio, cómo uno se puede engañar hora tras hora, minuto a minuto, sumando décadas y décadas, con los huesos oxidados de dormir en un sueño ajeno, buscando otros brazos que también buscan los suyos pero que son otros. Apretarse al cuerpo equivocado, desearlo incluso, amarlo incluso cuando el frío empuja a los amantes al engaño mutuo.

Él no supo qué decir. Nunca supo. Ahora se puede entender. Porque la serenidad que ofrece la edad siempre compensa con esa sensación de un olvido alquitranado que pesa demasiado para cargarlo a la espalda. Cada cual va dejando atrás los trasuntos de solvencia irreversible. La luz de las tardes nunca se apaga, aunque, cuando nos sentamos frente al mar, sabemos que una tormenta se esconde debajo de la arena, prensada y doblada como una sábana limpia para almacenar en el armario, donde los utillajes de la vida recobran una animación prestada que desordena nuestra voluntad amputada.

Ella le dice que solo vino a eso, a decirle que nunca le olvidó, que era imposible hacerlo, que no hubiera podido intentarlo siquiera. Se lo decía ahora que el tiempo pudría los abrazos como racimos de uvas secas, y las primaveras eran eternas en la casa vacía, y los recuerdos no se pueden envolver para tirar o vender al mejor postor. Nadie se puede desprender ni del tiempo vivido ni de los sueños que no fueron realidad, sobre todo de los sueños que siempre estuvieron a nuestro lado y duermen ingrávidos un vacío de penumbras apagadas.

Él volvió a mirarla con esa felicidad fatua que cualquiera desecha. Ella no dijo nada. Los años la habían embellecido aún más. Conservaba esa pequeña sonrisa que la infantilizaba y que él siempre deseó. Ella se puso en pie y, al despedirse, le besó los cabellos ya canos. Solo le dijo, despeinándolo: Sigues siendo el mismo. La vio caminar y subir la avenida. No supo qué decir ni por qué no dijo nada. Abrió el libro por cualquier página y encontró otro párrafo que también parecía sacado de su vida: “Iba tirando a base de fantasía y de recuerdos, y es lo único que puedes hacer, a veces, para salvarte, no hay nada más. Un truco de pobres, pero que siempre funciona.”

Después se levantó y salió a la calle. Comenzó a caminar en dirección contraria hacia donde ella iba. Esbozó una sonrisa leve. Ahora tenía la sensación confirmada de que había vivido una existencia prestada, pero no se sintió pesaroso. Sabía que ella hoy también pensaría en él. Tal vez esta sea otra manera de vivir, pensó. Cuando cruzó la esquina todavía esbozaba una sonrisa aún más pronunciada y volátil.

ANTONIO LÓPEZ HIDALGO
  • 11.10.21
La Guardia Civil ha detenido un vecino de Montilla, de 20 años de edad y conocido por sus amplios antecedentes policiales, como supuesto autor de tres delitos de robo con fuerza en interior de varios establecimientos comerciales de la localidad de la Campiña Sur Cordobesa.


La Guardia Civil venía detectando en los últimos días del pasado mes de agosto un ligero repunte en los delitos contra el patrimonio en la localidad, concretamente en los robos con fuerza en establecimientos comerciales en los que, tras acceder al interior de los establecimientos mediante forzamiento de uno de sus accesos, habían sustraído principalmente objetos de poco peso y fáciles de transportar.

Ante ello, la Guardia Civil a la vez que inició la pertinente investigación para esclarecer los robos y en su caso detener al autor o autores de los mismos, estableció un dispositivo de servicio en la zona orientado a la prevención de la comisión de este tipo de hechos.

La inspección ocular efectuada en los lugares donde se habían cometido los robos, unido a las investigaciones que la Guardia Civil realizó, permitieron determinar que todos ellos se habían cometido con un mismo modus operandi, que básicamente consistía en acceder a los locales mediante forzamiento para sustraer herramientas, dispositivos electrónicos, así como dinero en efectivo.

El desarrollo de la investigación unido a los datos obtenidos en el análisis y estudio de las denuncias presentadas, permitió identificar al supuesto autor y saber que el mismo tras cometer los robos se había ausentado de la localidad cordobesa.

Ante ello, se estableció un dispositivo de servicio orientado a su localización y detención, dispositivo que permitió su detención en fechas recientes. Las diligencias instruidas y el detenido han sido puestas a disposición de la Autoridad Judicial.

REDACCIÓN / ANDALUCÍA DIGITAL
FOTOGRAFÍA: JOSÉ ANTONIO AGUILAR (ARCHIVO)

  • 11.10.21
El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) ha iniciado el proceso de consulta pública de una propuesta de modificación de la normativa nacional que regula el potencial de producción vitícola para ampliar hasta el 31 de diciembre de 2022 la vigencia de las autorizaciones de nueva plantación y replantación que vencen en 2021.


"Con ello, se podrá aplicar en España esta flexibilidad que se va a introducir en el Reglamento de Organización Común de Mercado (OCM) única por la reforma de la Política Agraria Común (PAC), cuando se publique a finales de 2021", precisaron desde el Ministerio, para añadir que el objeto de la medida es "facilitar a los viticultores la ejecución de las autorizaciones a su disposición, evitando su caducidad ante la dificultad para haberlas ejercido por razón de la pandemia de la covid-19".

El proceso de consulta pública se abrió el 4 de octubre y se prolongará hasta el día 26 de octubre. Esta modificación se tramitará de urgencia para que esté publicada inmediatamente después que el Reglamento de la Unión Europea (UE), a finales de este año o principios del que viene.

Con esta modificación se permite, además, que los titulares de las referidas autorizaciones que no deseen beneficiarse de su prórroga puedan renunciar a ellas sin ser objeto de sanción administrativa. Para ello deberán comunicarlo antes del 28 de febrero de 2022 a la autoridad competente de la comunidad autónoma que la concedió.

Con el fin de evitar discriminación con los titulares de autorizaciones que en 2021 ya hayan renunciado a las autorizaciones que vencían en 2020, éstos podrán retractarse de su declaración anterior. A tal fin, deberán hacerlo por escrito antes del 28 de febrero de 2022, y beneficiarse de esta prórroga hasta el 31 de diciembre de 2022.

"Todas estas flexibilidades se aplicarán con carácter retroactivo desde el 1 de enero de 2021, permitiendo que la ampliación de la vigencia sea automática, una vez que se haya publicado el Reglamento de la Unión Europeo", indicaron desde el Ministerio que dirige Luis Planas.

Si bien las comunicaciones de los interesados podrán hacerse antes de la publicación del real decreto, se recomienda no presentarlas antes de la aprobación de la normativa de la UE con el fin de garantizar que puedan resolverse en sentido positivo. En todo caso, las resoluciones no podrán adoptarse hasta después de la publicación del real decreto.

REDACCIÓN / ANDALUCÍA DIGITAL
FOTOGRAFÍA: JOSÉ ANTONIO AGUILAR

domingo, 10 de octubre de 2021

  • 10.10.21
Algo más de 17.000 personas en situación de vulnerabilidad se beneficiarán de la segunda fase del reparto de comida que lleva a cabo en la provincia Cruz Roja Española dentro del Programa de Ayuda Alimentaria a las personas más desfavorecidas, puesto en marcha por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) a través del Fondo Español de Garantía Agraria (FEGA).


Así, en el marco de este programa –cofinanciado en un 85 por ciento por el Fondo de Ayuda Europea para las Personas más Desfavorecidas (FEAD) y en un 15 por ciento por el presupuesto nacional–, en las próximas semanas el voluntariado de la institución humanitaria se encargará de distribuir casi 475.000 kilos de alimentos entre un total de 68 entidades de la provincia, que abarcan desde los propios centros y asambleas de Cruz Roja hasta ayuntamientos, residencias de mayores, escuelas infantiles, centros de drogodependencias y organizaciones sociales de diversa índole.

“La crisis provocada por la pandemia ha cronificado la vulnerabilidad de muchas familias, a la vez que ha hecho que se vean en apuros personas que no habían tenido que recurrir nunca antes a ayudas sociales. En dicho contexto, un programa como este, de cobertura de una necesidad tan básica como es la alimentación, se antoja, por desgracia, más necesario que nunca”, explica Gerardo Puerto, el técnico de la organización humanitaria que coordina este programa en la provincia de Córdoba.

Los alimentos a distribuir son de carácter básico, variados, nutritivos, poco perecederos, de fácil transporte y almacenamiento. La ‘cesta’ incluye aceite, arroz, garbanzos cocidos, leche entera UHT, atún en conserva, pasta alimenticia, tomate frito, galletas, macedonia de verduras, cacao soluble y tarritos infantiles de fruta y de pollo.

Además de este Programa de Ayuda Alimentaria FEAD, Cruz Roja cuenta con otros proyectos destinados a la cobertura de necesidades básicas de familias en situación de extrema vulnerabilidad, tanto la alimentación como el pago de suministros, productos de higiene y sanitarios o material escolar.

Las ayudas a las personas más vulnerables para la cobertura de necesidades básicas como la alimentación se llevan a cabo tanto a través de la entrega de ‘cestas básicas de alimentos’ como de la dotación de vales que pueden canjear en diversos establecimientos comerciales y que permite a las familias adquirir variedad de productos de alimentación para acceder a una dieta más sana y equilibrada (alimentos frescos, de temporada), logrando además reducir el impacto ambiental y una mayor eficiencia en la gestión de las ayudas para la alimentación.

Una parte importante de estas intervenciones se logra gracias a las donaciones de muchas empresas que de forma solidaria contribuyen a paliar la necesidad básica de alimentación, así como también es fundamental la colaboración y coordinación con instituciones y administraciones públicas, como es el caso del convenio que Cruz Roja tiene suscrito con el Ayuntamiento de Córdoba para repartir comida cada año a 1.500 familias de la capital.

REDACCIÓN / ANDALUCÍA DIGITAL
  • 10.10.21
La llegada del mundo digital ha abierto las puertas a que cualquier persona manifieste sus opiniones en los distintos foros y plataformas que las redes sociales proporcionan. Esto, en principio, lo podemos considerar una ventaja, pues si echamos una mirada atrás, hacia los tiempos en los que dominaba la letra impresa en los diarios, la posibilidad de expresar las ideas personales acerca de un tema era a través de las “Cartas al director”, de modo que previamente había que proporcionar los datos personales, con lo que uno quedaba reconocido.


En la actualidad, no es necesario identificarse, ni siquiera recibir la aprobación previa de algunos medios en los que se escribe para manifestar las propias opiniones, estén mejor o peor argumentadas. Es por lo que en la selva digital en la que actualmente nos movemos, las mentiras, los bulos, las descalificaciones e, incluso, los insultos de todo tipo funcionan a alto nivel, resultando difícil llevar de buenas maneras un debate y, menos aún, cuando hay discrepancias sustanciales.

Estamos muy lejos de aquellos planteamientos que defendía Sócrates en la antigua Grecia. El viejo filósofo tenía tanta fe puesta en que el diálogo y la contrastación de ideas eran las mejores maneras de llegar a la verdad compartida que se jugó su vida en este empeño.

Debemos tener en cuenta que la mayoría de las controversias que se suscitan suelen girar en torno a las creencias o las opiniones, por lo que es fácil que a veces se desaten las pasiones, dado que en los encuentros digitales (y muchos de los presenciales) no se entra en la disquisición o la búsqueda de hechos objetivamente verídicos, como suele ser los que la ciencia indaga sobre la realidad física en la que estamos insertos, sino en hechos sociales en los que confluyen distintas miradas, sentimientos e intereses personales.

No olvidemos que Sócrates resultó muy incómodo para los poderes dominantes en la Atenas clásica, por lo que fue condenado a quitarse la vida dado que con sus planteamientos conducía a que la juventud adquiriera el ‘vicio’ de pensar por su cuenta y esto, en una sociedad en la que los mitos religiosos ordenaban las vidas de los ciudadanos, en el fondo era cuestionar el orden establecido.

El pensar racionalmente, aceptando que nuestros esquemas mentales, las creencias, los intereses e, incluso, nuestro ego, puedan ser puestos en duda, no es lo más común entre las personas; menos aún por quienes forman parte de los grupos sociales dominantes, que no desean que sus ‘verdades’ sean cuestionadas.

Por otro lado, no sé si los españoles somos más tendentes a polemizar y terminar a garrotazos las controversias en las que nos vemos envueltos. Desconozco si el carácter apasionado de quienes poblamos la piel de toro da lugar a que acabemos como esa pareja que nos dejó pintada Francisco de Goya para que fuéramos conscientes de que si no adoptamos un criterio menos ligado a nuestras emociones finalicemos con insultos y descalificaciones, tal como comprobamos que es habitual en algunos medios.

Conocedores de estas pasiones hispánicas, y para no sentirse cuestionados, algunos suelen acudir a los seudónimos e, incluso, a los nombres ficticios, con lo cual difícilmente se puede llevar adelante un debate en condiciones. No resultan fiables aquellos que se ocultan y no se muestran con sus nombres y apellidos, pues uno no sabe quién tiene enfrente, por lo que lógicamente no se portan “las mismas armas” en el encuentro dialéctico.


Para dar salida a esta cuestión, hay autores que han abordado el arte de debatir, discrepar o polemizar. Una propuesta que ha sido bastante difundida es la que aparece en el ensayo How to Disagree (“Cómo discrepar”) del británico Paul Graham.

Siguiendo el modelo triangular que Abraham Maslow propuso para la descripción de las necesidades humanas, Graham ofreció un esquema similar, partiendo de la confrontación abierta, que estaba en la base de una especie de pirámide hasta el mejor nivel del debate, que se encontraría en la cúspide de esta forma geométrica.

En la base de su pirámide, Graham situaba la descalificación y el insulto como la forma más primaria de cerrar la controversia. Esto es bastante frecuente, cuando uno se siente provocado en sus aspectos más íntimos, como son las ideas o creencias. En cierto modo, sería la actualización del enfrentamiento a “garrotazos verbales” que nos aproximaría a la imagen que nos legó el inmortal Goya.

En el siguiente peldaño nos tropezamos con otro recurso muy habitual: la falacia ad hominem, ya que no se aportan argumentos de peso, sino que se ataca al contrincante por ser quién es, por su imagen o por lo que representa, intentando desprestigiarlo y dejándolo sin autoridad ante el tema que ha sido objeto de la polémica.

Si subimos en la pirámide, pasamos a una tercera posición. En ella se emplea como respuesta cierto tono ofensivo, sin cuestionar el tema central del debate, utilizándose un dejo irónico, despectivo o arrogante para no dar valor al argumento que el otro ha utilizado.

Nos aproximamos a una confrontación menos conflictiva que las anteriores cuando nos ubicamos en el cuarto peldaño. De todos modos, es una forma curiosa de presentar una posición contraria cuando se acude a lo que Graham llama ‘contradicción’, en el sentido de que el contendiente se limita a decir lo contrario, pero sin ofrecer ninguna prueba que respalde su afirmación.

En la quinta posición aparece la primera forma de desacuerdo en la que realmente se intenta ofrecer alguna respuesta lógica. Sin embargo, el problema radica en que el contraargumento aportado se desplaza hacia un asunto diferente. Por ejemplo, ante la afirmación de que “los jóvenes en la actualidad necesitan un trabajo para formar una familia”, un contraargumento sería que “para formar una familia lo importante es que se quieran”, por lo que no se aborda la influencia del paro en las nuevas generaciones.

En la cumbre del esquema triangular se encuentra la ‘refutación’ (que Graham la divide en dos niveles). Se entiende que esta palabra no la utilicemos mucho y en castellano sea ‘replicar’ o ‘rebatir’ las que tienen más uso en nuestra lengua. De todos modos, y a pesar de sus diversas denominaciones, es la forma que exige mayor trabajo reflexivo, porque se parte de los argumentos del que ha hecho la afirmación para explicarle por qué está equivocado o se discrepa, intentando aclarar los errores utilizados y aportando razones o pruebas en sentido contrario.

Pero, tal como apunté al comienzo, en un mundo cargado de tensiones como es el que actualmente nos movemos, rebatir con una correcta argumentación parece una tarea bastante excepcional por el esfuerzo mental y la necesidad de una buena preparación lingüística para responder con coherencia. De todos modos, ya salirse de los primeros escalones de la pirámide de Graham ayuda a desarrollar el debate, lo que, en el fondo, acaba siendo algo positivo para evitar la crispación tan frecuente en nuestros días.

AURELIANO SÁINZ

GRUPO PÉREZ BARQUERO


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