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Mostrando entradas con la etiqueta Negro sobre blanco [Aureliano Sáinz]. Mostrar todas las entradas
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domingo, 29 de enero de 2023

  • 29.1.23
Recientemente me he visto en Córdoba con mi amigo Manolo Bellido, periodista que dirige Una de Cine, programa que se emite en Andalucía Televisión todos los domingos, a partir de las 20.00 horas. Como suele ser habitual, en los encuentros nos solemos intercambiar libros o discos. En esta ocasión me ha traído el último número de Litoral (para mí, la revista-libro mejor diseñada de este país); por mi parte, le entrego el libro Vida y muerte de don Álvaro de Luna que no hace mucho publiqué.


Como los números de Litoral suelen estar dedicados a una temática, el número 274 se centra en poemas dedicados a las aves (así está escrito en portada). Puesto que Manolo desde siempre ha sido un gran aficionado a la música, especialmente la publicada en formato de vinilo, escribe un artículo, Trinos como truenos. Ornitología y rocanrol, que viene ilustrado con numerosas portadas de discos en los que aparecen diversos pájaros.

“Manolo, ¿te importa que dedique un número de Discos y portadas a este tema, ya que encaja perfectamente en la línea de estudio del diseño de portadas que suelo realizar?”, le pregunto, sabiendo que no va a poner ninguna objeción.

“En absoluto. Es más, de algún modo esto es una forma de promoción de la revista”, me responde, sabiendo el interés de esta temática que cada cierto tiempo aparece dentro de la sección que titulé como Negro sobre blanco.

Así pues, este artículo viene a ser una selección de diez álbumes que han sido diseñados con algún ave en su portada. Los comentarios que realizo serán muy breves, pues lo que tiene interés es observar con cierto detenimiento la imagen que sirve de carta de presentación visual a la música que está grabada en esos discos.


Siempre me ha parecido esta portada del grupo capitaneado por Carlos Santana de las mejores que se publicaron en la década de los setenta. Fue diseñada por John Berg. Por otro lado, el contraste cromático entre la imagen blanca de la paloma y el torso desnudo de un joven negro que la tiene cogida con su mano derecha es magnífico.


La paloma junto al águila son los dos pájaros que con mayor asiduidad han aparecido en las carátulas de los discos. No es extrañar, pues, que el primer disco de Emerson, Lake & Palmer, lanzado en 1970, se viera en la portada el sutil diseño de un perfil masculino (en la izquierda) y femenino (derecha) dejando entre ellos la forma de una paloma blanca lanzada al vuelo.


El 10 de enero de este año de 2023 se despedía definitivamente de nosotros Jeff Beck, uno de los grandes guitarristas del rock. En su disco de 2010, Emotion & Commotion, sobre un fondo ocre, aparecía volando un águila que portaba entre sus garras una guitarra similar a la que utilizaba este artista británico.


Se puede entender perfectamente que el afamado grupo estadounidense de country rock Eagles acudiera a la representación de un águila en algunas de sus portadas. En este su tercer álbum, On the Border, de 1974, acudieron al dibujo de un águila como protagonista del diseño de la carátula.


El dúo de Zaragoza, formado por Eva Amaral y Juan Aguirre, acudiría en su sexto trabajo de estudio de 2011, Hacia lo salvaje, al diseño de la portada tomando como motivo central el perfil de un águila en el que aparece recortada una fotografía de ambos. De este modo, el águila se muestra como símbolo de lo indómito, de lo que no que todavía no ha sido ‘domesticado’ por una sociedad hiperplanificada.


Sé que uno de los cantautores más brillantes del panorama del folk rock estadounidense, Townes van Zandt, es escasamente conocido en nuestro país. De todos modos, la portada que lleva por título The Townes Van Zandt Covers, de 2016, es magnífica. En ella se nos presenta el esqueleto de un águila con las alas y la cola extendidas, sobre un círculo dorado oscuro y un fondo rojo.


En la música de jazz también aparece este tipo de diseño. Como ejemplo se encuentra el aclamado trabajo de Chick Corea de 1972: Return to forever. Muy acorde con su música es la fotografía de la portada, en la que una gaviota sobrevuela las aguas de un mar intensamente azul.


El cuervo es un pájaro que protagoniza innumerables relatos, siempre ligado a profecías tenebrosas, acorde con su plumaje negro. En este disco de 2009, Secret, Profane & Sugarcane, que lanzó Elvis Costello, se ve dibujado un cuervo negro al que le rodean círculos con diferentes dibujos en su interior.


Aunque parezca mentira, lo cierto es que el flamenco lo encontramos en algunas portadas, aunque este, Gore, del grupo estadounidense Deftones, que vio la luz en 2016, resulta ser una fotografía de una bandada de flamencos rosados volando.


Hay grupos que parecen destinados a durar eternamente. Digo esto porque Jethro Tull, nacido en 1968 con el álbum This Was, lanzó el año pasado The Zealot Gene. En medio de esa larga existencia, su líder, Ian Anderson, grabó en solitario seis discos. Este que cierra la selección que he realizado es de 1998. Como vemos, en la portada aparecen dibujadas dos cotorras que parecen intercambiarse secretos entre ellas.

AURELIANO SÁINZ

domingo, 22 de enero de 2023

  • 22.1.23
Recientemente se le ha concedido al pintor catalán Augusto Ferrer-Dalmau, nacido en Barcelona en 1964, la medalla de oro al Mérito en las Bellas Artes que, anualmente y desde 1971, concede el Gobierno de España a instancias del Ministerio de Cultura.


Hay que indicar que con este galardón se premia a personas o entidades destacadas en distintas ramas: pintura, cine, música, escritura, arquitectura, periodismo, diseño, gastronomía..., por lo que Ferrer-Dalmau se encuentra dentro de ese grupo de 33 artistas que han sido reconocidos en el año 2022 por los méritos que han mostrado en sus respectivos ámbitos.

Quisiera apuntar que, dentro del campo de la pintura, el caso del artista barcelonés es un tanto atípico, puesto que dejar los negocios textiles familiares para dedicarse a plasmar con total preciosismo las distintas batallas que se han producido a lo largo del tiempo, o hechos de relevancia histórica, no deja de ser singular. No es de extrañar, pues, que Arturo Pérez-Reverte le bautizara, con bastante justeza, como “pintor de batallas”.

Habitualmente, conocemos la Historia a partir de textos escritos por especialistas en esta materia; lo que no es habitual es que haya pintores que se muestren dispuestos a plasmar en lienzos hechos históricos, dado que para que la obra sea valiosa tienen que reflejar con la mayor fidelidad posible tanto los rasgos de los personajes como las vestimentas, atuendos o armas que se portaban en la época que se quiere narrar visualmente.

De este modo, a Ferrer-Dalmau lo podemos incorporar a los pintores que se han adentrado en la tarea de reconstruir con los pinceles acontecimientos que bien pueden estar descritos en libros de distintos historiadores. Y para que comprendamos el valor de este tipo de pintura, he seleccionado cuatro obras que creo representativas. Tres de ellas se encuentran en el Museo del Prado: Las lanzas o La rendición de Breda, de Velázquez; Fusilamientos del 3 de mayo, de Goya; y El fusilamiento de Torrijos y sus compañeros, de Antonio Gisbert. Cierro con La batalla de Rocroi, de Ferrer-Dalmau.


Una de las grandes obras de la pintura española que podríamos considerarla como el inicio de esto que he llamado “pintar la Historia” es La rendición de Breda de Diego Velázquez. La segunda denominación, Las lanzas, se debe al protagonismo de estas armas que portan los soldados españoles comandados por Ambrosio de Spínola, quien fue nombrado por Felipe IV para tomar Breda, ciudad de los Países Bajos, territorio que por entones estaba bajo el dominio de la Corona española.

Tras la tregua de doce años que se había mantenido entre 1609 y 1621, cuando Felipe IV sube al trono la rompe, pues desea recuperar tan importante plaza, enviando 40.000 hombres para tomarla, ya que estaba defendida por Justino de Nassau, miembro de la Casa de Orange.

A pesar de la resistencia ofrecida, la guarnición tuvo que capitular el 5 de junio de 1625, por lo que Spínola reconoció la heroicidad de los asediados, ordenando que los vencidos fueran respetados y tratados con toda dignidad. De este modo, se permitió que la guarnición pudiera salir formada en orden militar con sus banderas al frente. Esto es, a fin de cuentas, lo que Velázquez quiso expresar en tan celebrado lienzo.


Otro de los grandes cuadros de carácter histórico que se cuelga en el Museo del Prado es el de los Fusilamientos del 3 de mayo de 1808. La intención que tuvo Goya era la de plasmar el acto heroico del pueblo madrileño contra la invasión de las tropas francesas, lo que daría lugar a la Guerra de Independencia española.

En la escena vemos que soldados franceses se muestran a punto de ejecutar a un grupo de vecinos de Madrid, al tiempo que otros yacen muertos en un suelo terroso, de forma que el más destacado aparece con el cuerpo volcado hacia abajo, los brazos extendidos en cruz y en medio del gran charco de sangre que ha derramado. En cierto modo, Goya evoca la idea de martirio en los ejecutados que se alzaron contra la invasión gala.


La figura del general José María Torrijos no es excesivamente conocida, a pesar de haber sido uno de los grandes defensores del liberalismo en nuestro país en el siglo XIX. Esa lucha por lograr una nación en la que la libertad de pensamiento y de expresión fueran derechos reconocidos para toda la población acabó con su vida y la de los compañeros que le secundaban.

En este lienzo de Antonio Gisbert (1834-1901) se recrea la escena en la que Torrijos y sus 48 seguidores están siendo fusilados en las playas de Málaga el 11 de diciembre de 1831, es decir, tres años antes de que naciera el pintor, por lo que la traición sufrida quien había sido el capitán general de Valencia, al ser delatado, era una historia próxima a la vida de quien, años después, la inmortalizaría en uno de los cuadros históricos más relevantes de los que se exhiben en el Museo del Prado


Cierro este breve recorrido por lienzos que describen hechos históricos relacionados con batallas o conflictos de tipo político-militar, caso de las ejecuciones descritas pictóricamente por Goya y Antonio Gisbert, con el cuadro titulado La batalla de Rocroi, de Ferrer-Dalmau. Esta obra viene referida a la batalla que se produjo en la comuna francesa de ese nombre, ya que, en ese territorio, el 19 de mayo de 1643 se enfrentaron las fuerzas francesas y las españolas, estas comandadas por Francisco de Melo, capitán general de los Tercios de Flandes.

En este cuadro del pintor catalán hay una cierta evocación, desde el punto de vista escénico, al de La rendición de Breda de Velázquez, por el protagonismo que se les da a las lanzas en ambas obras, aunque con significados distintos.

La diferencia de Augusto Ferrer-Dalmau con otros pintores historicistas es que, en su caso, supone recreaciones de épocas pasadas, por lo que se tiene que documentar detenidamente sobre el acontecimiento y los participantes en las batallas, que los pinta con cierto carácter descriptivo, sin pretender introducir significados subjetivos que le acercarían a una interpretación personal de la escena plasmada en el lienzo.

AURELIANO SÁINZ

domingo, 15 de enero de 2023

  • 15.1.23
Normalmente en esta sección comento varios discos que mantienen alguna relación entre ellos. Sin embargo, en esta ocasión, me voy a centrar en uno maravilloso que se publicó el 5 de marzo de 2022, es decir, a principios del año pasado. Se trata de Multitude, del belga Paul van Haver, nacido el 12 de marzo de 1985, lo que nos indica que por estas fechas ya tiene 37 años.


Este su tercer álbum y, al igual que los dos que lo preceden, está firmado por Stromae, que es un seudónimo resultado de la alteración de las sílabas que componen la palabra ‘maestro’ (stro-mae).

Para que podamos entender el significado de las letras de sus temas, cantados en lengua francesa, hay que conocer algunos datos de su biografía. Hijo de madre belga y de un padre ruandés, asesinado en el brutal genocidio hacia la población tutsi que se produjo en 1994 por instigación del gobierno de los hutus. Su padre era arquitecto y acudió en ese año a Ruanda, su lugar de origen, para cuestiones relacionadas con su profesión, sin ser consciente del peligro que asomaba entre las dos etnias mayoritarias de ese país.

Podemos imaginar el impacto que se produjo en el pequeño Paul, de 9 años, cuando conoció la muerte de su padre. Más aún, teniendo en cuenta que se informaba gráficamente de modo constante por los medios de comunicación de las terribles matanzas que se estaban produciendo en esa pequeña nación ubicada en pleno centro de África.

Lógicamente, las huellas psicológicas de este drama le son difíciles de borrar, dado que también Stromae sufre el racismo por el color de su piel en su propio país. Como bosquejo sobre su trayectoria, me parece de interés indicar que, antes de que viera la luz este tercer álbum, ya había publicado Cheese, en 2010, y Racine carrée (Raíz cuadrada), en 2013, siendo los antecedentes musicales de Multitude.


Como acabamos de ver, en la portada del disco aparece en plano tres cuartos el propio Stromae en cinco posiciones distintas, formando una especie de círculo entre las figuras, expuestas de forma simétrica y sobre un tibio fondo azul.

La carátula no lleva título. Pero lo que más llama la atención es el peinado, ya que su propio pelo está peinado de tal forma que parece un rodete que lleva en la cabeza. Los rostros del cantante miran hacia el cielo, como si esperaran recibir alguna luz que orientara al autor en su propio desconcierto anímico.

Quisiera apuntar que la revista Rockdelux, en la edición impresa especial que ha lanzado, se ha hecho eco de esta obra de arte musical que es Multitude, clasificándola como segundo mejor álbum de 2022 (cuestión con la que discrepo, ya que debería ocupar la primera posición), tras el disco de Kendrick Lamar.

Sin embargo, la canción L’enfer (El infierno) la ha destacado en el primer lugar. Conviene, pues, que veamos el vídeo para que conozcamos el tema más popular del disco. En el mismo, se cruza la voz de Stromae con el Coro de Voces Búlgaras para hablar de cuestiones relacionadas con la salud mental y los pensamientos suicidas, que el propio autor no tuvo problema en confesarlos directamente a la presentadora, Anne-Claire Coudray, del canal de la televisión francesa TF1.


Pero, sin duda, la canción con el vídeo más espectacular es la que lleva el irónico título Fils de joie (Hijo de alegría), dirigido por Henry Schofield y filmado en el Parque del Cincuentenario de Bruselas. En él, Stromae despliega toda su imaginación creativa, tanto musical como visual, para narrarnos en un país imaginario el funeral de una ‘trabajadora sexual’.


He entrecomillado ‘trabajadora sexual’, dadas las distintas orientaciones con las que se ha tratado legalmente la prostitución en países europeos. Hay un grupo, encabezado por Holanda y Alemania, en el que está legalizado el ejercicio de la prostitución y la existencia de los prostíbulos.

Otro, en cambio, caso de Suecia y Noruega, siguiendo las pautas de la abolición, sanciona a quienes la demandan, aunque su objetivo es proteger a las mujeres que la ejercen y forzar a los que buscan sexo a cambio de dinero que abandonen esta práctica.

Bélgica, país de Paul van Haver, se sitúa en una posición intermedia, es decir, que el ejercicio personal de la prostitución está regulado y legalizado, al tiempo que se encuentran prohibidos los prostíbulos. De ahí que Stromae utilice esa expresión para el espectacular y ficticio funeral de una mujer que ejerció la prostitución (en esta ficción se narra como si fuera su madre fallecida) a la que reivindica su dignidad como persona.

Puesto que en España la prostitución se encuentra en una situación alegal, y el debate entre legalización versus abolición está abierto, finalizo aquí, reiterando la maravilla que es Multitude, uno de los grandes discos de este nuevo milenio.

AURELIANO SÁINZ

domingo, 8 de enero de 2023

  • 8.1.23
Dentro de muy poco se cumplirán doce años desde que comencé a escribir semanalmente en los diarios de Andalucía Digital. Si saco la calculadora me dará la cifra de 625 artículos publicados, lo que no deja de sorprenderme pues, cuando el editor de esta red de diarios andaluces me invitó a participar en la sección de Firmas, recuerdo que la respuesta que le di fue: “¿Y yo de qué voy a escribir?”.


Por aquellas fechas, yo no conocía personalmente a Juan Pablo Bellido. Sería su primo Manolo Bellido, también periodista y entrañable amigo, quien me lo dio a conocer en Montilla, coincidiendo con la presentación del número de la revista Litoral dedicada al rock español. Por cierto, aunque diga "revista", a fin de cuenta, los ejemplares de Litoral son verdaderos libros, tanto por su extensión como por su formato y contenido.

Revista LitoralLa razón de que yo estuviera presente en este evento se debía a que había realizado un artículo sobre las inolvidables Vainica Doble, y que se insertaba en el conjunto de los numerosos relatos que abordaban los textos y las imágenes sobre los cantantes y grupos de rock hispanos que habían dejado huella en el panorama musical español.

No me cabe la menor duda de que la legendaria revista Litoral, creada en 1926 en Málaga por los poetas Emilio Prados y Manuel Altolaguirre, es de lo mejor que se edita en nuestro país, no solo por los temas tan diversos que se abordan en sus números, sino también por el magnífico diseño de su director, Lorenzo Saval.

“Bueno, intentaré escribir. A ver qué temas se me ocurren; aunque no estoy muy seguro de que los pueda realizar semanalmente”, fue el incierto compromiso que le mostré a Juan Pablo en aquellos momentos. Y la verdad es que, con el primero de los trabajos, Volver a Montilla, no me imaginaba que sería el inicio de un larga e ininterrumpida senda que llega hasta hoy y que aún continúa (y que espero seguir hacia adelante).

Titulé la sección Negro sobre blanco, ya que fue lo primero que se me vino a la cabeza; aunque bien podía haber tenido otra denominación. La acompañé con una fotografía de primer plano en la que aparecía con una camisa roja, mi color preferido. No hace mucho, a Juan Pablo le indiqué que convendría cambiar la foto, dado que el tiempo no pasa en balde y lo razonable es que quienes consulten vean el rostro actual de quien escribe.

Como bien sabemos, en la actualidad, Andalucía Digital está configurada por 14 diarios. Un notable éxito, teniendo en cuenta que el camino recorrido ha sido muy complicado, ya que la supervivencia de los nuevos medios digitales de tipo local está muy supeditada al esfuerzo de quienes los llevan y a la publicidad como apoyo económico.


Puesto que desde entonces me encuentro en la sección de Firmas, me gustaría hacer una breve referencia a quienes en la actualidad generosamente entregan sus textos, ya que muestran la importancia de la opinión y reflexión bien fundamentadas. También, a quienes, tiempo atrás, han estado publicando durante algún período. En esta segunda parte, que lleva la denominación de “Nos acompañaron en algún momento…”, y que puede consultarse en Montilla Digital (el punto de partida de esta red de diarios), aparecen nada menos que 49 nombres que transitaron por estas páginas digitales.

No quisiera extenderme más en esta pequeña incursión que he realizado en este medio ya tan familiar. Solamente indicar que la fotografía que me ha servido para cerrar esta columna corresponde a cuatro de los que asistimos al homenaje que se realizó a la memoria de nuestro compañero y amigo, ya fallecido, Antonio López Hidalgo en la Facultad de Comunicación de Sevilla.

En ella aparecemos, por este orden, quien firma esta columna, junto a Daniel Guerrero (que vuelve a incorporarse “al redil”, según su propia expresión), Juan Pablo Bellido y Jes Jiménez. Somos, a fin de cuentas, una pequeña representación de los rostros que se asoman de modo regular con sus escritos a las pantallas de los diarios de Andalucía Digital.

AURELIANO SÁINZ

domingo, 1 de enero de 2023

  • 1.1.23
Siempre he considerado que la igualdad de derechos de los seres humanos es una de las metas históricas que deseamos alcanzar, aunque reconozco que resulta ser una tarea bastante difícil, pues quienes nacen con privilegios –sean de clase, de género, de raza o económicos– difícilmente van a renunciar a ellos, ya que los consideran como naturales, con multitud de argumentos que emplean para defenderlos.


Sin embargo, la lenta lucha por la igualdad en algunos casos va dando sus frutos. Esto, a pesar de las enormes barreras existentes, se comprueba en los avances que se producen en el campo de la equidad de derechos entre los hombres y las mujeres. Este cambio se puede comprobar si echamos una mirada hacia atrás y comprobamos todos los obstáculos que se les presentaban a ellas, fuera en el seno de la familia o en el ámbito social.

Pero la igualdad también se aprende, y nada mejor que empezar dentro del seno familiar, dado que es en la infancia cuando niños y niñas comienzan lo que el psicólogo estadounidense Albert Bandura llamaba aprendizajes vicarios, es decir, los que se obtienen por la observación de los comportamientos y actitudes de quienes son modelos a imitar.

Por otro lado, y puesto que estoy convencido de que las aulas también son medios no solo de conocimientos teóricos, sino también de aprendizajes que marcarán a los escolares y a los estudiantes, tiempo atrás he propuesto realizar actividades en centros de Primaria (en ocasiones, de Secundaria) para conocer cómo se perciben en la actualidad los roles en el seno de la familia y los trabajos según el género en el ámbito social.

En lo que respecta a la primera de las experiencias, quisiera indicar que siento cierta alegría al comprobar que hay bastantes escolares que, al plantearles que dibujen a una familia realizando cosas en la casa, muestran a padres y madres, también a los hermanos o hermanas, llevando a cabo distintas tareas, de modo que no aparece esa separación de roles tan estricta que se daba de forma tan generalizada décadas atrás.

Así, en el dibujo de la portada, se muestra la escena que realizó de una niña de 10 años de modo que a su madre la representa rociando un mueble con un difusor de limpieza, al tiempo que a su padre lo muestra cocinando. En medio de ellos, se dibuja a sí misma con sus dos mascotas, por lo que, de algún modo, se siente implicada en las tareas de la casa a través del cuidado de estos pequeños animales.


Podía presentar un amplio número de dibujos de esta propuesta en los que aparecen los miembros de la familia repartiéndose el trabajo de la casa; no obstante, sirva de muestra el que acabamos de ver en el que una chica de sexto curso de Primaria presenta a los cuatro miembros de la familia llevando a cabo cada uno una tarea. Así, ella misma se dibuja portando un limpiador, al igual que su padre, mientras que su hermana lo hace con una escoba y su madre con la fregona.

Pero la igualdad de derechos también hay que expresarla en el ámbito social. Es por ello que, además como tema, suelo proponer la representación de un hombre y una mujer trabajando. De este modo, los escolares manifiestan de manera espontánea las ideas que tienen acerca del hombre y la mujer en sus relaciones con el trabajo.

Los más pequeños, como es lógico, toman como referencias los trabajos que ven realizar a sus padres y madres; mientras que los mayores suelen acudir a las imágenes, más o menos elaboradas, de lo que ellos podrían ser de mayores o de lo que consideran como trabajos para ambos géneros.

Sobre esta temática, desearía destacar el hecho de que un amplio número de escolares que había participado en la experiencia asignaba similares roles o profesiones a ambos géneros. Esto supone un avance verdaderamente significativo en sus mentes, pues implicaba que para ellos la mujer y el hombre eran iguales en sus derechos en el trabajo.

Pero lo más significativo es que estas respuestas no procedían únicamente de las niñas, como podría esperarse por sus deseos de lograr en el futuro metas similares a las de sus compañeros, sino también que ellos plasmaban roles igualitarios no solo en las profesiones sino también dentro del hogar.

Este es el resultado de aprendizajes que van interiorizando, sea porque los ven en sus casas o por procesos educativos que se desarrollan en las aulas en las que se encuentran estudiando. También los modelos sociales igualitarios que contemplan en los medios de comunicación les ayudan a entender que es posible que gran parte de los trabajos pueden desarrollarlos tanto los hombres como las mujeres.


Para que comprobemos esta idea de igualdad en el trabajo, comienzo por el dibujo de una niña de 6 años que acudió a la imagen de una profesora y de un profesor como expresión de los trabajos que pueden llevar adelante ambos géneros. Quizás, esta elección se deba a que la enseñanza es una de las profesiones más igualitarias por la larga tradición del acceso de las mujeres a la docencia, lo que conllevaba a que fuera muy normal hablar del maestro o de la maestra, dado que tanto hombres como mujeres podían desarrollarla.


En la actual sociedad del siglo XXI se han producido grandes cambios, sea por la masiva incorporación de la mujer al trabajo asalariado, como por el desarrollo de las nuevas tecnologías, aplicadas no solo en el ámbito privado y doméstico sino, de un modo muy especial, en las empresas que las necesitan para su propio avance. Así, pues, el autor del dibujo anterior ha tomado como referencias tanto a su madre (“Mi mamá trabaja en antenas”) como a su padre (“Mi papá trabaja en Man”) para presentarlos a ambos trabajando de modo similar: sentados delante de una mesa y con un ordenador.


¿Influyen en las ideas de los niños y niñas los modelos que se les proponen en las clases? Estoy seguro de que sí, ya que tanto los igualitarios como los segregadores tienen una importante incidencia en las imágenes que empiezan a interiorizar. Es lo que podemos deducir del dibujo de un niño que, tras dividir la hoja por la mitad, comenzó representando a un minero, para, a continuación, trazar a una mujer realizando el mismo trabajo. Si tenemos en cuenta que el dibujo se realizó en una ciudad en la que no había minas, uno tiende a pensar que esto fuera el resultado de la educación en la igualdad que se impartía en el colegio.


Cierro haciendo referencia a otros trabajos del ámbito rural, dada la situación de desamparo de muchos pueblos de nuestra geografía, a pesar de que en ellos se encuentran los medios de subsistencia de muchas familias. Esta es la razón por la que la autora del dibujo que acabamos de ver haya representado dos escenas que ha ubicado en la naturaleza: por un lado, a un hombre como agricultor y, posteriormente, a una mujer pescando en el rio, trabajando ambos de modo similar. Esto nos indica que la niña considera que estos trabajos pueden ser realizados tanto por el hombre como por la mujer, lo que es manifestación de la idea de igualdad laboral que ha arraigado en su mente.

AURELIANO SÁINZ

domingo, 25 de diciembre de 2022

  • 25.12.22
Todo el mundo sabe que ya se acabó el Mundial de Catar (dichosa manía de poner Qatar en inglés). Todo el mundo sabe que la copa se la llevó la Selección argentina. Todo el mundo ha visto la pasión desatada en la avenida 9 de Julio de Buenos Aires. Todo el mundo ha escuchado que a Messi se le entronizado como “el mejor jugador de la historia del fútbol” (saltándose a la torera a Edson Arantes do Nascimento, más conocido como Pelé, magnífico jugador y gran persona).


Algunos se enteraron de que Catar es un Estado teocrático, que se rige por leyes islámicas, en el que muchos de los derechos humanos son ignorados, a pesar de que este país, cuya enorme riqueza proviene del petróleo, tiene ciudades futuristas en las que murieron 6.500 trabajadores inmigrantes durante las obras de la construcción de los estadios y que vivían en régimen de semiesclavitud.

Algunos aficionados continúan creyendo que los jugadores de su equipo “sienten sus colores”, tal como ellos mismos los sienten, sin que todavía se hayan hecho conscientes de que el espectáculo global en el que se ha convertido este deporte se rige por los criterios crematísticos del mercado.

En fin, todavía algunos siguen con una pasión incondicional a las estrellas del balompié, como si fueran héroes o santos que han venido de las alturas para salvarnos de un mundo caótico, violento, con terribles catástrofes y desigualdades, por lo que se les venera e, incluso, se les hacen plegarias para los saquen de unas vidas saturadas de problemas.

No soy, como se puede deducir, el primero en considerar que el fútbol es una auténtica religión, no solo en Argentina, aunque este país se lleve la palma. Esto ya nos lo llevan contando sin parar los medios de comunicación, dado que, por ejemplo, a Diego Armando Maradona puede vérsele en estampas de esos pequeños altares que algunas familias crean en sus domicilios y al que se le reza pidiendo distintos favores.

Y es que, en el fondo, no es muy disparatado decir que el fútbol globalizado, en el que ahora nos movemos, se ha convertido en una auténtica religión, pues, tal como nos apuntaba el psicólogo Erich Fromm, existen los distintos cultos socialmente reconocidos a los que se puede estar adscritos, pero que, en lo más recóndito del ser, los sentimientos o las pasiones más profundas serían lo que de verdad mueve a los individuos.

Como era de esperar, Messi ya está junto a Maradona en el corazón de muchos argentinos que veneran a ambos como héroes o santos a los que nombran con total respeto y admiración, lanzándoles plegarias, al tiempo que sienten que los dos les dan sentido a sus turbulentas vidas, sacándolos del anonimato y llenándoles de ese orgullo del que tan necesitados se encuentran.

Pero la “subida de Messi a los cielos” ya estaba profetizada hace años por la omnipresente publicidad (otra de las fuentes que generan grandes sumas de dinero a estos héroes de nuestro tiempo y a los equipos a los que pertenecen).

Por si alguien tuviera alguna duda de lo que indico, muestro la imagen profética de una marca de ropa juvenil en la que aparece el antiguo jugador del Barcelona y ahora del PSG francés. Ahí le vemos con la cara todavía aniñada, sin la barba ni los tatuajes que posteriormente empezaría a lucir.

Con el fin de convencernos de este milagro, a la marca MESSIAS-STILE se le ocurrió que podría oscurecer la ‘S’ y el guion del nombre para que los lectores pudieran ver de modo destacado y con las letras doradas el término MESIAS, como si el jugador fuera un flamante profeta que baja del cielo (o sube hacia él) para ofrecernos una buena nueva a todos los mortales.

Además, para que no quede duda de la bondad de este nuevo líder, en el centro de su camiseta porta el mensaje “In love we trust” (“Creemos en el amor”), por lo que no le falta el mensaje de paz y bondad que años atrás nos traía.

Y es que parece ser que a este mundo tan prosaico, tan frío, tan cargado de malas noticias, tan duro a veces de soportar, y ante la pérdida de otras convicciones, le viene bien que todos confiemos en que el astro argentino tiene algo de mágico, de sobrenatural, por lo que si creemos en él y le seguimos incondicionalmente nos hará felices a todos los sufridos terrícolas (al menos durante el tiempo en el que lo veamos jugando en los campos de fútbol y embelesándonos con sus increíbles jugadas).

AURELIANO SÁINZ

domingo, 18 de diciembre de 2022

  • 18.12.22
La guerra desatada por la Rusia de Putin contra Ucrania el 24 de febrero de este año 2022, en la que hemos podido visionar algunas de las imágenes del horror, y que no es necesario que ahora las describa, ha roto la idea que teníamos de que las atrocidades de la Segunda Guerra Mundial no las íbamos a volver a conocer en el suelo europeo.


Bien es cierto que el desmembramiento de la antigua Yugoslavia en la década de los noventa conllevó a los enfrentamientos de las repúblicas que conformaban este estado, con graves atentados a los derechos humanos contra la población civil, hasta que finalmente acabó configurándose un nuevo mapa de pequeños países que tiempo atrás se habían encontrado unidos en una república federal.

Sin embargo, dentro del conflicto ruso-ucraniano que ahora parece enquistado, no solo se ataca a un país soberano, sino que también se ha barajado la amenaza de una guerra nuclear por parte de Rusia como respuesta a una hipotética participación de fuerzas militares de países de la OTAN.

A estas alturas del conflicto bélico, las interpretaciones de las causas y de las implicaciones de las distintas naciones y estamentos de poder pueden ser diversas, ya que las miradas hacia esta guerra no se acaban desde una única perspectiva. Y puesto que la tan deseada paz parece a estas alturas algo difícil de lograr, me ha venido a la mente una pequeña obra de Erasmo de Róterdam (1466-1536), Lamento de la paz, que merece la pena ser leída, puesto que la religión también forma parte de los factores que se dan cita en numerosas batallas entre países.

El origen de este texto se encuentra en que este destacado escritor y filósofo de los Países Bajos entrevió las guerras de religión que comenzarían a desatarse en suelo europeo a comienzos del siglo XVI y que acabarían extendiéndose a lo largo del siglo siguiente.

De este modo, el autor del Elogio de la locura, su obra más conocida y publicada con anterioridad en 1511, hace hablar en primera persona a la Paz, de forma que el nuevo libro resulta ser una invectiva contra la guerra y sus infinitos males, apelando a favor de la concordia y la tolerancia entre los pueblos.

Erasmo de Róterdam siguió siendo sacerdote de la Iglesia católica, confesión que nunca abandonó a pesar de que todos los trabajos que publicó acabaron censurados e incluidos en el Índice de Obras Prohibidas en el Concilio de Trento. También, desde el otro lado, fueron rechazadas por la mayoría de los pensadores protestantes seguidores de Lutero, Calvino o Zuinglio.

Para aproximarnos a su decidido pensamiento contrario a las guerras que se iniciaban entre católicos y protestantes en el siglo XVI, extraigo algunas de sus ideas vertidas en Lamento de la paz, ya que parece que vuelven a tener actualidad por el apoyo que ha mostrado el patriarca Kirill de la Iglesia ortodoxa rusa al defender abiertamente el belicismo de Vladimir Putin, y que ha sido contestado por parte de Volodímir Zelenski anunciando la separación de la Iglesia ortodoxa de Ucrania de la de Rusia.

“Todos los libros sagrados”, nos dice, “sean del Antiguo o del Nuevo Testamento, no hablan más que de la paz y la concordia, pero la vida de los cristianos es un embrollo de intrigas y guerras. ¿De dónde viene esa barbarie que ninguno de los ejemplos de Cristo es capaz de vencer ni mitigar? Que los cristianos se atengan de una vez a la doctrina de Cristo y vivan en paz como les enseñó, o que dejen de llamarse en vano de cristianos. ¿Hasta cuándo tendremos que esperar para advertir que sus vidas contradicen la belleza del nombre que ostentan? Ya pueden adornar con cruces sus templos y sus hábitos, que Cristo no reconocerá símbolo alguno, salvo el de la concordia que él mismo prescribió”.

No comparto con este gran humanista que el Antiguo Testamento (no así el Nuevo Testamento) sea un referente de la paz, pues no hay más que acercarse al mismo para conocer los horrores nacidos de las batallas que se describen en el mismo.

Otras ideas que me parecen relevantes, y que extraigo de Lamento de la paz, son las siguientes: “Las guerras alejan de sí la fuente de felicidad humana y atraen la marea de todas las calamidades”; “Los animales no se matan entre ellos dentro de su misma especie: la víbora no muerde a la víbora y el lince no desgarra al lince”; “Los hombres discuten, pelean o combaten encarnizadamente y no hay saqueo, masacre, robo, destrucción sacra o profana, ni alianza lo bastante santa que los pueda apartar de su furia, aunque esta los condene siempre a la ruina”; “En las familias ha irrumpido la malvada discordia que incluso divide a aquellos a quienes tantos lazos unen”, etc.

Lo que nunca podría imaginar Erasmo de Róterdam es que, con el paso de los años, habría pequeñas máquinas voladoras llamadas drones que desde el cielo bombardearían y matarían a la población civil y todo con la bendición de Kirill, el patriarca moscovita.

No me extiendo más, dado que, tal como apuntaba el pensador holandés, parece que las distintas confesiones religiosas carecen de una fuerza de convicción suficiente cuando se trata de alejar el fantasma de la guerra e, incluso, se convierten en factores que las justifican, aún en contra de los principios de paz que suelen predicar, como estamos ahora viendo en esta terrible guerra en Ucrania.

AURELIANOS SÁINZ

domingo, 11 de diciembre de 2022

  • 11.12.22
El dibujo libre, sobre el que llevo investigando más de tres décadas, se ha mostrado como un excelente medio para conocer las ideas, las emociones y los sentimientos más recónditos de las personas, y de modo muy singular en los escolares y estudiantes de distintos niveles educativos, puesto que a través de él nos es posible penetrar en ese mundo tan difícil de escrutar como son las creencias y las pasiones del ser humano.


Los lectores que siguen los artículos que semanalmente publico en Andalucía Digital ya se habrán familiarizado con el conocimiento de los sentimientos de los niños y adolescentes a través del dibujo de la familia. En esta ocasión quiero hacer una pausa en este tema tan apasionante para presentarles una investigación que llevó la psicóloga Ester Alonso y que, asesorada por mí, se publicó en la revista Psichologies.

El objetivo de este trabajo era conocer la idea que tenían de Dios los escolares que compartían las aulas y pertenecían a familias, residentes en España, de distintas creencias religiosas. Para ello se les hizo la siguiente propuesta: “Dibuja tu Dios”. Una vez que hubieron terminado el dibujo se les invitó a que escribieran en otra hoja lo que habían querido representar en sus dibujos.

Para la publicación en Psichologies se seleccionaron siete dibujos de niños y niñas de diferentes credos y que son los que mostraré en este artículo. Tengo que aclarar que, de alguna manera, había que buscar los más representativos de cada uno de las creencias registradas y que, de nuevo, los presentaré en el mismo orden en el que aparecieron en la revista. Por otro lado, y como preservación de la privacidad, solo se indicaba en la revista el nombre del niño o de la niña que había realizado el dibujo. Veamos, pues, los resultados.


Este primer dibujo corresponde a Pablo, perteneciente a una familia católica no practicante, según nos dijeron los padres de este niño de 6 años. El pequeño, una vez terminado el dibujo, comentó: “Dios es un amigo que vive en el cielo. Ve todo lo que hacemos y nos concede deseos. Aunque creas que no habla, desde el cielo se comunica con nosotros a través de los deseos que nos concede, porque Dios nos quiere a todos por igual”.

En el artículo, aparte del comentario de los escolares, cada dibujo se acompañaba de un breve extracto de la interpretación que yo realizaba, y que en este caso decía: “Pablo ofrece una imagen de Dios amable, que se separa de la muerte, la culpa y la redención de los pecados que transmite la Iglesia católica. Por otro lado, la utilización de los colores luminosos aporta la imagen de un ser poderoso, cargado de serenidad y bondad”.

El siguiente trabajo corresponde a Marco, un chico de 11 años de familia protestante. El comentario lo realizó en la propia hoja en la que realizó el dibujo, por lo que directamente podemos leer: “Dios es inteligente. Tiene poder sobre todos y es creador de todo. Es bueno, grande y fuerte. Sabe hacer todo y nos cuida”.


La breve reflexión que realicé era la siguiente: “Para Marco, Dios está en el cielo, ya que lo sugiere a través de una rayita, viendo todo lo que pasa abajo en la Tierra. Lo curioso es que su poder y fuerza quedan expresados a través del dibujo de los músculos que le traza. Por otro lado, la idea de la Trinidad la resuelve mediante el dibujo de tres nubes en las que incorpora el nombre de cada una de las personas que la forman. En la parte de abajo, muestra el mundo en el que viven las personas”.

El tercer dibujo pudiera parecer el más desconcertante de todos, puesto que Sofía A., una niña de 6 años de familia china, lo que dibujó fue una casa con muchas ventanas y gran diversidad de colores en la fachada. La pequeña nos dijo lo siguiente: “La amistad es lo mejor. Creo en la amistad. En esta casa vivo yo con todos mis amigos”.


Para comprender el significado de este dibujo en relación a la propuesta que se le hizo hay que tener en cuenta que las raíces de la familia eran budistas y en el budismo la idea de un Dios creador del universo no aparece.

Es más, en el idioma tradicional del chino mandarín, según me comentó una profesora universitaria amiga de origen chino, la palabra “Dios” no existe. Ello no quita que la pequeña Sofía representara la casa como símbolo de protección y de paz, de modo que su incipiente idea de espiritualidad está ligada a los conceptos de felicidad y de amistad.

En cierta ocasión que mostré a mis alumnos esta investigación, uno de ellos no estaba muy conforme con el cuarto dibujo que apareció en la revista, correspondiente a Rosario, una niña de 9 años de familia católica practicante.


Por mi parte, le indiqué que seleccionamos el tema que más se había repetido en los dibujos de los niños, puesto que todo investigador debe mostrarse neutral, independientemente de sus gustos o creencias. Lo peor que puede hacer es distorsionar lo que los sujetos investigados manifiestan.

Pues bien, lo que escribió Rosario era muy breve: “Es el mismo Dios que dio la vida por nosotros y que ahora está en los cielos”. El breve comentario que se acompañó al dibujo y que realicé fue el siguiente: “Rosario manifiesta claramente que ha interiorizado la religión católica que transmite la iglesia de Roma. Tiene presente la idea de culpa, de la redención de los pecados a través de la crucifixión y la generosidad extrema del creador que muere por la humanidad”.


En nuestro país vive un gran número de musulmanes, por lo que no era de extrañar que aparecieran dibujos de escolares de esta confesión religiosa. Para el artículo seleccionamos el trabajo de Abdurraman, un chico de 13 años de familia islámica. Lo que escribió acerca del dibujo fue lo siguiente: “Dios es el único. Él envió a Moisés, a Jesús y a nuestro profeta Mohammad. Cada uno tiene un mensaje: evocamos a adorar a un solo Dios y que el Islam es la última religión”.

El comentario que realicé y que acompañó al dibujo fue el siguiente: “Dios no se puede dibujar en el Islam y Abdurraman expresa sus creencias mediante el dibujo de una mezquita y de la fiesta del Ramadán. La composición denota la madurez gráfica propia de un preadolescente. Puesto que es un dibujo libre, manifiesta que ha interiorizado y razonado conceptos propios de la religión familiar”.


Sofía B., la chica de 10 años, autora del sexto dibujo, pertenece a una familia judía practicante. Una vez que terminó el dibujo, escribió lo siguiente: “Para mí, Dios es alguien muy bueno al que pedimos muchas cosas. Por ejemplo, que nos dé suerte en los estudios, fuerza y que nos proteja a mí, a mi familia y a mis amigos”.

La comunidad judía en nuestro país no es excesivamente numerosa; no obstante, el judaísmo tiene gran relevancia porque es el origen y forma parte de las tres grandes religiones monoteístas. Teniendo en cuenta la imagen creada por su autora, el texto que le acompañó fue el siguiente: “Esperar la llegada del Mesías es una creencia específica del judaísmo ortodoxo”.

“De este modo, Sofía a sus 10 años ya ha entendido que el enviado de Dios tiene que venir a la Tierra para confirmar al pueblo elegido, por lo que aparece bajando de las nubes. Plásticamente es un buen dibujo, tanto por la composición como por los colores, al tiempo que ofrece una imagen amable del Mesías, el enviado del Creador al que se le pide ayuda a través de las oraciones”.

Finalmente, el último trabajo corresponde a Shyam, un chico de 11 años de familia hindú. Su dibujo es el que más nos puede sorprender a los ojos de los occidentales, puesto que el desconocimiento de las religiones orientales en nuestro país es enorme y si se sabe algo son cosas un tanto superficiales.

Lo más curioso es que Shyam escribió en español y en hindi el mismo texto, siendo el siguiente: “Primero le rogamos a Ganesh. Los padres de Ganesh son Mahadev y Parvati. Ganesh tiene cuatro manos. Ganesh da ojos a los ciegos, dinero a los pobres y también hijos a los que no tienen”.


El comentario realizado fue el siguiente: “En un dibujo muy elaborado, se presenta una imagen de la cultura hindú, perfectamente reconocible, dado que ha sido plasmada de manera muy fiel, ajustándose a las creencias que Shyam ha recibido de su familia. Puesto que el autor vive en España, donde las creencias religiosas son muy diferentes a las de su familia, esta realidad le impulsa a ceñirse lo más posible a la religión de su cultura de origen”.

Como colofón a este trabajo, quisiera decir que vivimos constitucionalmente en un país aconfesional, en el que todas las creencias, religiosas y laicas, tienen cabida, y, teóricamente, con igual trato hacia ellas, aunque todavía se esté lejos de una cultura de la tolerancia, en el sentido de que la pluralidad debe ser verdaderamente respetada, tanto en los ámbitos públicos como en las relaciones particulares. Cuando llegue ese momento podemos empezar a pensar que caminamos en la dirección de una sociedad madura, en la que la paz social empieza a ser un hecho real y palpable.

AURELIANO SÁINZ

domingo, 4 de diciembre de 2022

  • 4.12.22
Hay un conocido dicho popular que dice “La cara es el espejo del alma”. Con ello esta frase nos viene a manifestar que a través del rostro no solo expresamos nuestras emociones, que pueden ser entendibles por los gestos, sino también la personalidad de cada uno de nosotros.


Hemos de comprender, sin embargo, que estas formas de sabiduría popular no pueden entrar en matizaciones, por lo que acudo a Castilla del Pino para indicar que la cara es la parte del cuerpo especializada en la expresión, convirtiéndose en un medio privilegiado de comunicación extraverbal; aunque este autor, de manera acertada, explica la diferencia que, según él, se da entre cara y rostro.

Así, en su obra Conductas y actitudes, nos indica que la cara “se define por los rasgos que posee: redonda, labios gruesos, cejas espesas, nariz ancha, etcétera, y esos rasgos se mantienen con pocas variantes a lo largo de tiempo. [No obstante] sobre esa cara con sus rasgos de relativa permanencia aparece el rostro”. A lo que añade: “El rostro, en cambio, se hace para cada situación, para cada interacción con algún otro, por lo que se dice coloquialmente que para cada situación ponemos una cara distinta. En realidad, la cara es la misma, pero hemos hecho y ofrecido rostros distintos”.

Las líneas anteriores se podrían sintetizar en la idea de que la cara se define por sus rasgos físicos, visibles, y su estabilidad; en cambio, el rostro lo definimos por los gestos que habitualmente manifestamos en nuestras interacciones con los demás. Estas ideas iniciales vienen bien para dar continuidad al estudio iniciado sobre el dibujo de las emociones, al tiempo que explicar el significado del que he seleccionado para la portada.

En este caso, el alumno quiso manifestar que la propia cara sirve para crear gestos que acaben engañando al otro que nos mira. Así, con la cara se puede ofrecer un rostro amable y sonriente que, en el fondo, oculta lo que interiormente siente el sujeto. Para ello ha acudido a dibujar la parte que faltaba con un color azul intenso y agresivo, que para nada corresponde con la sonrisa que muestra en la foto que se realizó y que fotocopió en blanco y negro para realizar el trabajo en la clase.


Como bien sabemos, el mundo de los sentimientos o pasiones es verdaderamente complejo. Y si ahora entramos en las emociones negativas, por fuerza, tenemos que citar una de ellas que forma parte de la estructura emocional de todos nosotros, al igual que de todas las especies animales. Me estoy refiriendo al miedo, emoción en la que deseo detenerme esta vez, ya que, aparte de sus aspectos individuales, tiene unas dimensiones colectivas o sociales, tal como estamos comprobando desde unos años para acá.

Quizás, este sea uno de los sentimientos negativos más estudiados en el campo de la psicología de las emociones. Así, sobre los miedos innatos, el psicólogo Arthur T. Jersild nos indica que, entre los temores primigenios que se manifiestan en la infancia, se encuentran el miedo a la oscuridad, a los extraños, a la soledad, a los ruidos y a la falta de apoyo físico, o miedo a caer. A medida que se crece irán apareciendo otros miedos como los relacionados con ciertos animales, a las criaturas imaginarias, al daño físico y a la muerte, cuando se comienza a saber que la vida tiene un límite que no podemos negar.

A estos miedos básicos, se sumarán otros de tipo psicológico: miedo al fracaso, al ridículo o a ser diferentes (física, social o intelectualmente). Y si ya nos ubicamos en la adultez, no podemos dejar fuera miedos sociales como son, por ejemplo, el relacionado con las enfermedades contagiosas (como hemos vivido con el covid) o a la pérdida del trabajo (o no ser capaces de encontrarlo), ya que esto último se ha convertido en uno de los problemas endémicos más extendidos en la actualidad.

Con lo expuesto, podemos comprender que las expresiones faciales del miedo son muy diversas: desde la controlada emocionalmente, manifestada por la seriedad del gesto, pasando por aquella en la que aparecen la contracción y la rigidez de las facciones del rostro, con mirada encogida, los labios muy pegados, y mirando hacia aquello que lo provoca, tal como intentó hacerlo la alumna autora de uno de los dibujos anteriores.

En ocasiones, al miedo se une el gesto de sorpresa, especialmente cuando percibimos un acontecimiento inesperado que lo entendemos como una amenaza física a nuestra integridad. Esta unión de emoción, asombro y temor queda reflejada en el dibujo del alumno que acudió a los rotuladores para completar la mitad de su rostro.


Otro de los autores al que podemos acudir para comprender la estructura emocional del miedo es el profesor y escritor José Antonio Marina, quien, en su excelente obra Anatomía del miedo, nos dice lo siguiente: “Un sujeto experimenta miedo cuando la presencia de un peligro le provoca un sentimiento desagradable, aversivo, inquieto, con activación del sistema nervioso autónomo, sensibilidad molesta en el sistema digestivo, respiratorio o cardiovascular, sentimiento de falta de control y puesta en práctica de alguno de los cuatro programas de afrontamiento: huida, lucha, inmovilidad, sumisión”.

Me parece de interés esta explicación, puesto que apunta a cuatro respuestas que podemos dar y que las compartimos con las demás especies animales. Así, por ejemplo, un animal como la gacela echa a correr ante el aviso de un peligro; el toro, por el contrario, embiste; otros, como el avestruz, se inmovilizan escondiendo la cabeza creyendo ahuyentar el peligro; finalmente, los lobos realizan gestos de sumisión ante el macho dominante.

Estas distintas respuestas -huida, lucha, inmovilidad o sumisión- aparecen en las distintas especies animales cuando atisban el peligro. En el ser humano, que posee una psicología mucho más compleja que la animal, los miedos acaban en reacciones de tipo psicológico, traduciéndose en ansiedad, agobios, sentimientos de culpa, disminución de la autoestima, depresiones…, ya que, a fin de cuentas, somos seres sociales.

Tendría gran interés (aunque desbordaría la extensión de este artículo) el análisis del uso que en la actualidad se hace del miedo en un mundo globalizado y virtual como una de las grandes herramientas que se utiliza para lograr la sumisión de sectores de la población para que acepten determinadas condiciones sociales o para que apoyen determinadas posiciones políticas o ideológicas.

Como es necesario ir cerrando, no me extendiendo más en este espacio que, lógicamente, debe ser breve. Solo quisiera apuntar que el miedo tiene grados, que va de lo que llamamos temor, que suele ser algo muy próximo y cotidiano, a los estados de pánico, más excepcionales, que los sufren aquellos sujetos que por sus caracteres o por los acontecimientos se sienten desbordados. A fin de cuentas, es lo que desearon manifestar las alumnas de los dos trabajos precedentes, que se dibujaron con gestos aterrados para dejar plasmados en sus rostros el miedo como terror amenazante.

AURELIANO SÁINZ

domingo, 27 de noviembre de 2022

  • 27.11.22
Cada vez somos más conscientes de que conocer el mundo de las emociones es de vital importancia para nuestras vidas. Paso a paso se tiende a pensar que no solamente es la razón la que preside o debe presidir nuestras existencias, ya que los sentimientos nos acompañan desde que nacemos, por lo que son inseparables de las formas de razonamiento.


Relacionado con lo anterior, debo apuntar que a lo largo de muchos artículos he ido explicando el desarrollo emocional de niños y adolescentes a través de los dibujos de la familia realizados en las aulas de Educación Infantil y Primaria. Pero no solamente deben ser en las primeras edades cuando se estudien los sentimientos a partir de las representaciones de las familias y los miembros que las componen; también quienes van a ser futuros docentes conviene que conozcan el complejo mundo de las emociones para que puedan entenderse a sí mismos y a los escolares con los que trabajarán en el futuro.

Las emociones pueden ser estudiadas desde el punto de vista conceptual, es decir, tratando de conocerlas en los seres humanos, en los que habitan tanto las positivas (amor, alegría, confianza, sinceridad, autoestima, etc.) como las negativas (miedo, tristeza, culpa, ira, vergüenza, celos, envidia, rencor, etc.).

Bien es cierto que en algunos casos esta separación no es tan nítida, pues algunas de las denominadas negativas, caso, por ejemplo, del miedo, sirven para la supervivencia del individuo. También hay otras que son ambivalentes, es decir, que pueden cumplir una función positiva o negativa, dependiendo del motivo o estímulo que las hace emerger.

Por otro lado, hemos de tener en cuenta que el rostro es la parte del cuerpo que las expresa con mayor nitidez, pues, tal como nos dice Carlos Castilla del Pino en su libro Conductas y actitudes, “la cara es la parte del cuerpo especializada en la expresión. (…) El lenguaje extraverbal está al servicio de la comunicación de nuestras emociones. (…) La lectura del rostro es fundamental para comunicarnos, para saber a qué atenernos respecto del otro".

Una vez que comprendemos el valor comunicativo del rostro, y con el fin de formar a quienes van a ser docentes, un grupo de profesores de la Facultad hemos llevado a lo largo de varios cursos un trabajo práctico que, basándonos en la experiencia Dibuja tu media cara, les planteábamos un trabajo similar a los alumnos y alumnas para que comprendieran la complejidad de las emociones.

Así pues, les indicábamos que se fotografiaran con la intención de que expresaran alguna de las emociones que habíamos analizado en clase. Realizada la fotografía, deberían hacer una fotocopia en blanco y negro en tamaño A4, para que, una vez dividida por la mitad, la pegaran a una hoja blanca y dibujaran la otra parte, con las técnicas que quisieran. He de apuntar que, además de avanzar en las técnicas gráficas, todos disfrutaban con la reconstrucción de sus rostros, que, en algunos de los trabajos, recordaban a los cómics.


Hubo que insistirles que esta actividad no era un tipo de selfi en el que se pretende quedar muy bien, sino que se buscaba la capacidad de expresar las diversas emociones del rostro, por lo que había que alejarse de algo tan habitual como son esas imágenes ideales que tanto abundan en las redes sociales. Por otro lado, se pudo comprobar que las emociones negativas son más fáciles de expresar con el rostro. De todos modos, en esta primera parte, comentaré algunas de las positivas, o cercanas a ellas, como son las dos que acabamos de ver y que manifiestan la alegría como una emoción básica del ser humano, aunque en el segundo caso la alegría se une a la sorpresa.


Todos sabemos, desde que somos pequeños, que la risa y la sonrisa son los gestos más habituales para manifestar la alegría. De igual modo, sirven para expresar la felicidad, que sería como un estado de bienestar estable, que tanto cuesta lograr, y que se suele revelar a través de la sonrisa y la serenidad del rostro. Es, a fin de cuentas, lo que han pretendido el alumno y la alumna de los dos trabajos precedentes.


En la actualidad, los emoticonos se han extendido y popularizado dentro de los mensajes digitales, ya que las palabras presentan limitaciones en el campo de las comunicaciones emocionales. Así, para indicar el amor se acude a emoticonos en los que aparecen corazones; sin embargo, en los dibujos libres se logra mayor expresividad. Por ejemplo, en el primero de los anteriores rostros la alumna deseaba manifestar el ‘enamoramiento’, por lo que acude a la mirada vuelta hacia arriba, junto con una leve sonrisa. Su compañera, en cambio, apuntó a la idea de paz y de sosiego interior, por lo que se muestra con los ojos cerrados (emociones algo complicadas de expresar a través de un emoticono).


Una emoción ambivalente es la duda, pues puede tener efectos contrapuestos, según el tema del que se trate y de la persona afectada. Si, por ejemplo, esperamos la confirmación de una buena noticia, pero no sabemos cuándo la recibimos, esa incertidumbre se vive con cierto nivel de inquieta alegría. Es lo que manifiestan las dos alumnas precedentes, de modo que sus miradas no son frontales, sino que los ojos se desplazan hacia los lados para dibujar esta emoción. Sin embargo, hay otras dudas que acaban agobiándonos, en función de la relevancia del tema que nos provoca incertidumbre.


De modo similar a la duda, otra emoción ambivalente es el asombro, ya que puede tener un sentido positivo o favorable, o negativo en el sujeto que se siente invadido por esta emoción. Así, la alumna que aparece en la portada de este artículo muestra un rostro en el que los ojos se abren mucho ante lo que se encuentra contemplando (aunque, por la forma de realizar el rostro y el esbozo de una cierta sonrisa podemos entender que es algo favorable). Otro modo de manifestar el asombro se logra a través de un rostro con una boca bien abierta, tal como lo expresan el alumno y la alumna precedentes.

Para cerrar esta primera entrega sobre el dibujo de las emociones, quisiera agradecer a los estudiantes que participaron en esta experiencia, por el entusiasmo con la que la acogieron y que tan buenos resultados se lograron.

AURELIANO SÁINZ

GRUPO PÉREZ BARQUERO


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