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martes, 23 de julio de 2019

  • 23.7.19
La Abuela Carmen ha dado un paso más en su apuesta por la innovación y la calidad. La compañía andaluza, con sede en Montalbán de Córdoba y pionera en la elaboración del Ajo Negro, además de creadora de la Cebolla Negra, presenta por vez primera en Europa el Limón Negro, una especia surgida del cítrico que se ha utilizado durante siglos como condimento en Oriente Medio.



"Su sabor es una singular mezcla potenciada de tono ácido y dulce, reforzando un aroma de intenso frescor", resaltan desde la firma acerca de este condimento ideal para postres, para utilizar con carnes y pescados asados o al horno, así como en infusiones, combinados, cocktails o, incluso, como bebida isotónica. "Su uso mezclado con agua ha sido todo un hallazgo", reconocen.

El departamento de I+D de La Abuela Carmen ha hecho posible este logro, sirviéndose de limones andaluces, amarillos o frescos, que han sido sometidos a altas temperaturas en un proceso muy similar al aplicado al Ajo Negro y a la Cebolla Negra.

De esta forma se obtiene una maduración óptima que reconcentra los nutrientes de este cítrico, rico en vitaminas A, B, C y E, calcio, fósforo o magnesio, entre otros minerales, y que ayudan a reforzar el sistema inmunitario, además de contar con un alto contenido en fibra.

El Limón Negro de La Abuela Carmen se presenta en dos formatos: tanto en polvo, que incluye envase con dosificador –lo que facilita su uso espolvoreado–, así como en rodajas, ideal para repostería, carnes, pescados y combinados con diversas bebidas.



A su vez, la empresa cordobesa ha reforzado de este modo su línea bio u organic, lanzando simultáneamente el Limón Negro Ecológico, que cuenta con la debida supervisión desde la plantación hasta el procesado del producto, lo que permite obtener dicha certificación y convertirse así en el único productor europeo de este alimento.

La Abuela Carmen

La empresa que comercializa bajo la marca La Abuela Carmen tiene su sede central en Montalbán de Córdoba, donde cuenta con más de 5.000 metros cuadrados. También dispone de instalaciones en Santaella, de más de 12.000 metros cuadrados, dedicadas a la limpieza, clasificación del ajo y almacenaje.

Desde hace unos diez años, La Abuela Carmen viene apostando por nuevas alternativas de comercialización para el ajo a través del procesado de productos de cuarta y quinta gama. Comercializan productos como ajo en conserva para ensaladas o pastas (en aceite de oliva a las finas hierbas, al pimentón, picante), ajo pelado, picado, laminado, frito en aceite de oliva (su producto más demandado), deshidratado o pulpa de ajo. Tienen igualmente una línea de productos ecológicos certificada por Ecovalia.

También en colaboración con el centro Ifapa de Palma del Río, en 2013 pusieron a punto la producción de ajo negro, donde a partir de ajo fresco y mediante un proceso que combina temperatura y humedad produce un ajo fermentado con múltiples propiedades saludables. Han sido pioneros en Andalucía en su producción.

REDACCIÓN / ANDALUCÍA DIGITAL
  • 23.7.19
La recolección mecánica de las primeras variedades de uva blanca, ideales para la elaboración de vinos jóvenes sin crianza, ha marcado esta pasada madrugada el inicio de la vendimia 2019, la más temprana de la Europa continental. De este modo, y con diecisiete días de adelanto con respecto al inicio de la recolección del pasado año, las máquinas cosechadoras comenzaron a trabajar antes de que despuntara el sol por los holgados liños del Cortijo La Trinidad, en la Sierra de Montilla, unos terrenos excepcionales para el cultivo de la vid y que forman parte de la Zona de Calidad Superior de la Denominación de Origen Protegida (DOP) Montilla-Moriles.



“El estado sanitario de la uva es muy bueno, por lo que la calidad de la cosecha también lo será”, destacaron desde la Sectorial Vitivinícola de la Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores (Asaja-Córdoba), cuyos socios han estado muy pendientes de la graduación Baumé que presentan las uvas de la variedad Chardonnay, que en los primeros análisis de ayer alcanzaron los 12 grados en La Trinidad y los 12,2 en Lagar Cañada Navarro, tal y como confirmó a Andalucía Digital uno de sus responsables, Manuel Jiménez del Pino.

Las altas temperaturas registradas en los últimos días, unidas a la baja humedad ambiental, permiten a la uva alcanzar de forma natural el momento óptimo de su recolección, con un alto nivel de azúcares que, luego en bodega, serán transformados en grados de alcohol naturales.

La recolección manual del fruto –que se desarrolla entre las 7.00 de la mañana y las 14.00 de la tarde– se combina desde hace quince años en la zona Montilla-Moriles con la recolección mecanizada, una modalidad de trabajo que se concentra entre las 4.00 de la madrugada y las 10.00 de la mañana y que permite cosechar una gran cantidad de racimos a salvo de las elevadas temperaturas que se registran en la Campiña en las horas centrales de la jornada.

Tras las primeras variedades en vendimiarse se cosecharán las tintas y, finalmente, la uva autóctona, la Pedro Ximénez, cuya producción se verá mermada este año, según las previsiones que maneja Asaja-Córdoba. "La producción esperada será menor que la campaña anterior, que se cerró con unos 45 millones de kilos de uva blanca y 3,5 millones de kilos de uva tinta, ya que la carga de la viña no es tan cuantiosa, aunque no se sabe en qué proporción, ya que dependerá también de las temperaturas más elevadas que están por venir", explicaron desde la organización agraria.

En los últimos tiempos, la campaña más productiva fue la del 2003, con 86,1 millones de kilos de uva, una cosecha que permitió elaborar 14,5 millones de litros de vino, de los que 1,5 millones correspondieron a la variedad Pedro Ximénez y 507.000 litros a vinos jóvenes. Desde entonces, el aforo hecho público por el Consejo Regulador sitúa en 2012 la peor cosecha de la última década, cuando cooperativas y bodegas apenas molturaron 27,6 millones de kilos.

Una cosecha de buena calidad

Asaja-Córdoba confía en desarrollar una cosecha de buena calidad ya que, en general, los viñedos del marco Montilla-Moriles apenas han sufrido durante al año agrícola plagas o enfermedades de relevancia, como el mildiu, un hongo parásito originario de América que puede ocasionar daños devastadores en todos los órganos de la planta si el clima le favorece.



No obstante, la constante labor del Aula de Viticultura del Consejo Regulador –bajo la dirección de Ángela Portero–, unida al aliciente que representan para los viticultores de la zona los premios en metálico de los que está dotado el concurso Pedro Cabezuelo, han logrado minimizar en los últimos años los perniciosos efectos del mildiu en los viñedos del marco vitivinícola cordobés.

J.P. BELLIDO / REDACCIÓN
FOTOGRAFÍAS: JOSÉ ANTONIO AGUILAR

lunes, 22 de julio de 2019

  • 22.7.19
El Instituto Andaluz de la Mujer (IAM) ha atendido hasta junio en Córdoba a 150 personas, entre mujeres víctimas de violencia de género y personas dependientes a su cargo, frente a las 113 del mismo periodo de 2018, lo que supone un incremento del 32,74 por ciento. Se trata del balance semestral de los recursos del Servicio Integral de Atención y Acogida a Mujeres Víctimas de Violencia de Género y personas dependientes a su cargo.



Los recursos del Servicio Integral de Atención y Acogida a Mujeres Víctimas de Violencia de Género, gestionados por la empresa Andaluza de Gestión de Servicios Especializados (AGISE), comprenden los centros de emergencia, las casas de acogida y los pisos tutelados que prestan atención y acogida urgente e inmediata las 24 horas al día durante los 365 días del año.

En el segundo trimestre esta red de atención integral, que cuenta en Córdoba con 58 camas, nueve pisos y 27 habitaciones, ha dado cobertura a 32 mujeres más que el pasado año, 83 víctimas de la violencia machista frente a 67, lo que supone un incremento del 27,69 por ciento. Asimismo, se ha acogido a 19 menores más, 67 frente a 48 de 2018, que implica un alza del 39,58 por ciento. En la provincia cordobesa se ha albergado en el centro de emergencia a 88 personas, en la casa de acogida, a 57; y en los pisos tutelados, a cinco.

A nivel andaluz el Servicio Integral de Atención y Acogida a Mujeres Víctimas de Violencia de Género ha atendido a 1.409 personas, entre mujeres víctimas de violencia de género y personas dependientes a su cargo, frente a las 1.261 del mismo periodo de 2018, lo que supone un incremento del 11,73%. En el segundo trimestre esta red de atención integral, que cuenta con centros en las ocho provincias, ha dado cobertura en Andalucía a 100 mujeres más que el pasado año, 753 víctimas de la violencia machista frente a 653, lo que supone un incremento del 15,31 por ciento.

Esta subida en el número de mujeres se produce principalmente en los centros de emergencia, 61 mujeres más que en 2018 –en 2019 se ha asistido en estos centros a 536 mujeres frente a las 475 de hace un año–. También se ha producido un aumento con respecto a las personas dependientes al cargo de estas mujeres, principalmente hijas e hijos. Así, hasta junio se dio cobertura a 405 menores, lo que supone un alza del 5,46 por ciento. Por provincias se han atendido durante el primer semestres a 144 personas en Almería, 170 en Cádiz, 150 en Córdoba, 226 en Granada, 103 en Huelva, 161 en Jaén, 147 en Málaga y 308 en Sevilla.

El Servicio Integral de Atención y Acogida a Mujeres Víctimas de Violencia de Género y personas dependientes a su cargo responde a un sistema coordinado de recursos cuya finalidad no es otra que ofrecer y garantizar una atención urgente e inmediata a cualquier víctima de la violencia machista en Andalucía, independientemente de su origen, procedencia, situación legal o circunstancias personales y culturales. En estos centros se ofrece una intervención integral a nivel social, psicológico, jurídico y socioeducativo tanto a las mujeres como a sus hijos e hijas.

Con el objetivo de reforzar este recurso asistencial, la consejera de Igualdad, Políticas Sociales y Conciliación, Rocío Ruiz, ha anunciado un incremento de su dotación económica en 2019 después del recorte presupuestario en 2012 de nueve puntos y su congelación en el siguiente lustro. Así, en 2019 los fondos para el Servicio Integral de Atención y Acogida ascienden a 6.121.468,39 euros, un 1,2 por ciento más que en 2018.

Este servicio, que busca favorecer el restablecimiento de los derechos vulnerados por los actos de violencia contra la mujeres, se sustenta en tres niveles de atención: centros de emergencia, casas de acogida y pisos tutelados. A estos tres niveles de atención se accede a través del IAM (en coordinación con otras comunidades autónomas), de los Centros Provinciales de la Mujer y del Teléfono 900 200 999, que es anónimo y confidencial.

En concreto, los centros de emergencia prestan protección a las mujeres maltratadas y menores que les acompañan, garantizándoles una acogida inmediata y una atención de emergencia las 24 horas del día todos los días del año. Aquí, además, el personal especializado se encarga de realizar un diagnóstico-pronóstico personalizado y derivación hacia el destino más apropiado a cada caso, ya sea un recurso propio o externo al servicio integral, o a un domicilio normalizado.

Por su parte, las casas de acogida son centros residenciales que garantizan una atención integral, programándose aquellas intervenciones sociales, psicológicas y jurídicas necesarias para que las mujeres sean capaces de superar la violencia padecida.

A su vez, los pisos tutelados son viviendas independientes para uso familiar ubicadas en edificios y zonas normalizadas, en ambos centros nuestras especialistas establecen un plan individual de actuación en el que se recojan los objetivos personalizados a conseguir por la mujer durante su estancia en el servicio integral del IAM. Además, se programan y realizan actividades lúdico-culturales dirigidas a todas las personas usuarias de las casas de acogida y los pisos tutelados.

El Servicio Integral de Atención y Acogida a Víctimas de Violencia de Género cuenta con 34 centros, de los que nueve son centros de emergencia, ocho casas de acogida compuestas por 52 pisos y 17 pisos tutelados. Esta amplia red y su ubicación permiten que ninguna mujer y las personas dependientes a su cargo que se encuentren en una situación de riesgo en Andalucía estén a más de 200 kilómetros de un recurso de acogida.

REDACCIÓN / ANDALUCÍA DIGITAL
  • 22.7.19
Licenciado en Sociología, Rafael Navarro de Castro (Lorca, 1968) trabajó durante quince años en el sector audiovisual y en 2001 se fue a vivir al campo. Lo cuenta en su primera novela, La tierra desnuda. Hijo de un ingeniero agrónomo, pasó los primeros diez años de su vida en una granja antes de mudarse a Granada, primero, y a Madrid después, donde trabajó como guionista. Después se cansó de la capital. Tuvo a su hija, plantó más de un árbol y ahora publica su primer libro, un homenaje a la vida del campo y a sus gentes.



—El escenario de tu novela podría ser cualquier rincón de la España interior. ¿Tanto se parece la soledad de nuestros campos?

—Pues yo creo que sí. De hecho, tengo muchos amigos que me han hablado, del Pirineo hasta Cazorla o Gredos, de que este pueblo podría estar en cualquier lugar de España.

—Allí nace, al mismo tiempo, la Segunda República y un niño llamado Blas, tu protagonista.

—La novela abarca 80 años y va desde el año 1932 hasta el 2012, y cuenta la vida de Blas, que es como una excusa para contar la vida del valle, incluso la vida del país, pero tal como se ve en ese valle y visto a través de los ojos de los campesinos.

—Ochenta años después muere allí y se lleva a la tumba una forma de vida milenaria. Y también algunos secretos.

—Bueno, yo lo que he querido es rescatar sobre todo los valores y los principios que van a desaparecer con estos campesinos, su forma de respetar la tierra, de relacionarse con ella, de relacionarse con el valle, su forma de ayudarse, de cooperar entre ellos, de juntarse para hacer cosas. Estas son las cosas que a mí me parecen importantes que no se pierdan.

—La vida de Blas es la historia de España en el último siglo. Que bien sintetizada sería como...

—Pues, vista desde el campo, es la historia de una decadencia, de un acorralamiento. Porque ellos están cada vez más acorralados. Y el progreso, en muchos sentidos, es innegable, aunque en otros no tanto. A ellos no parece afectarles de ninguna manera.

—Después de quince años trabajando en el sector audiovisual, abandonas Madrid y te trasladas a Monachil. ¿Qué buscabas en el campo o qué no te daba la ciudad?

—La pregunta es buena, porque eran las dos cosas. Por un lado, huía de esta deshumanización de las ciudades, de las prisas, del estrés, del trabajo. Y, por otro lado, buscaba la tranquilidad del campo y la paz del campo. Y tal vez inconscientemente estos valores de los campesinos, de la autosuficiencia, la cooperación, la relación con la naturaleza.

—Te dedicas a las tareas del campo y al movimiento ecologista. Además, construyes tu propia casa.

—Todas esas cosas están en conexión directa con la novela. Tosas esas cosas son todo lo que pretendo contar y defender y homenajear en la novela, que no solo homenajear el pintorequismo y la vida rústica, sino esta filosofía de vida. Mi filosofía de vida está más cerca de la de los campesinos que de la del urbanita.

—Hay quien ve en tu novela ecos de Delibes o de Chirbes.

—Hay ecos de muchos. Con Delibes yo creo que tengo en común la empatía por el mundo rural y del cariño que le tenemos. Y con Chirbes, la preocupación y la verdad en el mundo que te rodea, y la verdad de su goce. Eso es lo que me gusta de Chirbes.

—La vida campesina va a desaparecer. ¿Qué está muriendo con ella?

—Están muriendo otros valores. No hay que tener una idea nostálgica de la vida campesina, porque es durísima. Y no se trata de recuperar eso ni de volver a eso, sino de aprender lo que tengan que enseñarnos que se basa en esos principios.

—'Los santos inocentes', 'La lluvia amarilla', 'Intemperie'. De vez en cuando el campo aparece por una esquina de nuestra literatura. Pero siempre retrata un mundo de miseria.

—Yo creo que ese retrato de hambre, miseria, injusticia, explotación, abuso, maltrato, analfabetismo, ese retrato es ineludible. En mi novela creo que también está. Respecto a los ejemplos que me has puesto, yo he intentado romper el esquema en el último punto. Hago ese mismo retrato pero el resultado de ese mundo es Blas. Es decir, no es Pascual Duarte, que muestra cómo el resultado es la violencia, la brutalidad.

En Los Santos Inocentes, el paisano con el que hemos simpatizado, termina ahorcando al terrateniente en el olivo. En La lluvia amarilla, la mujer se suicida y el marido se deja morir medio loco. En Intemperie, el niño huye del maltrato y al final el pastor termina matando a los guardias civiles que le persiguen. Es como si el resultado de esa vida tan durísima, tan terrible, que es así, siempre fuera la violencia.

Yo he intentado que el resultado en mi novela sea distinto. Es decir, esto es terrible, vale, pero aquí hay gente sana, aquí hay gente normal, sencilla, que no reacciona violentamente. Reacciona más metiéndose en el caparazón, diciendo, bueno, me quedo en mi terrenillo cuidando mis gallinas, mis cabras, y a mí que me dejen.

—Querías huir de los cuentos de pueblo. Escribir en presente de indicativo. Contar que hay miseria pero que también hay flores.

—Quería huir de la batallita del abuelo, del cuento de pueblo, y ponerlo en presente de indicativo. Como coger al lector y decirle no te voy a contar, vente conmigo que vamos a subir a la sierra y vamos a ver cómo estos niños plantan los pinos, o cómo este niño cuida sus cabras aquí en la sierra. Ese era mi objetivo.

—¿Y qué escribes ahora?

—Estoy escribiendo sobre la contaminación, que sería la agricultura industrial moderna. Es decir, se ha muerto una forma de relacionarnos con la naturaleza, con el campo y con la agricultura. Pero hay otra que viene después. Si he hecho el elogio de la tierra, pues esto sería la crítica del plástico.

ANTONIO LÓPEZ HIDALGO
FOTOGRAFÍA: ELISA ARROYO
  • 22.7.19
La Consejería de Igualdad, Políticas Sociales y Conciliación ha puesto en marcha, a través de su web, un simulador digital que permite conocer si la unidad familiar puede tener derecho a la prestación de la Renta Mínima de Inserción Social de Andalucía. Para ello, basta con introducir alguna información esencial y no es necesario recoger datos personales.



Con el objetivo de facilitar una información orientativa, en caso afirmativo, el simulador proporciona una aproximación a la cuantía mensual que podría corresponder a la unidad familiar. En caso negativo, indica cuáles son los requisitos que no se están cumpliendo, orientando a los ciudadanos y ciudadanas en la conveniencia o no de solicitar la prestación.

Por otra parte, este simulador de la Renta Mínima pretende ser una herramienta útil para los profesionales de los Servicios Sociales Comunitarios, así como otros centros de atención a la ciudadanía en general como las oficinas del Servicio Andaluz de Empleo o los centros de salud, en su labor de información y asesoramiento a las personas interesadas o susceptibles de ser perceptoras de esta prestación.

Respecto a la Renta Mínima de Inserción Social de Andalucía, la consejera Rocío Ruiz ha manifestado la intención de su departamento de modificar esta norma para que se convierta en un instrumento eficaz de lucha contra la pobreza porque “pensamos que los requisitos que exige el Decreto Ley aprobado en 2018 son demasiado restrictivos y hacen muy difícil que la ayuda llegue a las familias que la necesitan”.

Además, ha avanzado que “nos proponemos crear un nuevo servicio en cada Delegación Territorial dedicado exclusivamente a la tramitación de la Renta Mínima, ya que actualmente, la gestión de esta prestación es una más de las tareas que desarrolla el personal del servicio de acción e inserción social junto con otras que tiene a su cargo”.

La responsable de las políticas sociales en Andalucía ha señalado que “desde que comenzamos la legislatura, estamos trabajando para agilizar la Renta Mínima porque somos conscientes de que afecta a miles de familias en situación de vulnerabilidad”. Entre las medidas puestas en marcha, ha destacado el refuerzo de los servicios sociales comunitarios con la contratación de más de 1.200 profesionales.

Ruiz ha señalado, a su vez, que “estamos realizando la evaluación del impacto del Decreto de la Renta Mínima tras su primer año de aplicación, en colaboración con la Red de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social en Andalucía y con la Consejería de Empleo. Esta evaluación comprenderá un estudio comparativo de la normativa autonómica en materia de rentas mínimas para conocer las que están dando mejores resultados en la práctica”.

La Consejería de Igualdad, Políticas Sociales y Conciliación va a destinar en el presupuesto de 2019 un total de 142,4 millones de euros a la Renta Mínima de Inserción Social, con el objetivo de dar un impulso real a esta prestación.

REDACCIÓN / ANDALUCÍA DIGITAL
  • 22.7.19
La firma Bodegas Robles, pionera en la elaboración de vinos ecológicos en el marco de la Denominación de Origen Protegida (DOP) Montilla-Moriles, ha vuelto a consagrarse como referente dentro del sector de los productos sostenibles tras su participación en el certamen internacional Biowein Preis, celebrado en Alemania. Su vino Piedra Luenga Bio PX ha recibido una medalla Gran Oro, máxima distinción del certamen, situándolo como el cuarto mejor vino dulce del mundo.



En esta ocasión, el jurado del certamen puso en valor la calidad del Piedra Luenga Bio PX, el vino español más valorado de esta edición y el cuarto a nivel mundial en la categoría de vinos dulces. Un vino dulce vinificado con uvas Pedro Ximénez y criado de forma oxidativa en depósitos de acero inoxidable y cemento, que ha obtenido 97 puntos, tan sólo un punto por detrás de los tres primeros dulces de esta edición.

Asimismo, junto a su medalla Gran Oro, la bodega cordobesa ha obtenido una medalla Oro por su Caprichoso Bio, un vino ecológico coupage de uvas Pedro Ximénez y uvas frescas verdejo con una amplia gama de frescos aromas a frutas, miel y flores, que ha obtenido una valoración de 92 puntos.

El gran premio Biowein Preis, se ha convertido en una de las catas más importantes del sector gracias a la participación de un jurado de catadores profesionales, y el uso del sistema PAR, que permiten una evaluación objetiva y por lo tanto generalmente aceptada de los vinos establecidos.

De este modo, en su última edición, el certamen ha reunido a más de 1.100 vinos ecológicos de 27 países, otorgándose 68 Grandes Medallas de Oro, 517 Medallas de Oro y 439 Medallas de Plata. De ellas, los productores de vino españoles han obtenido 5 Grandes Oro, 23 Medallas de Oro, 24 Medallas de Plata y 4 Recomendaciones.

Una firma de referencia

La familia Robles se ha dedicado a la elaboración de vinos desde 1927. A finales de los años noventa, la tercera generación tomó el relevo en la bodega e instauró el desarrollo sostenible como eje estratégico de la bodega. A partir de ese momento, se ponen en marcha diversos proyectos de investigación con el objeto de establecer los principios del manejo del viñedo ecológico con cubierta vegetal; la elaboración de vinos generosos ecológicos que expresen la identidad de la tierra y la variedad de la uva.

Desde finales del siglo XX, Bodegas Robles se ha caracterizado por su apuesta por un proceso ecológico, siendo a día de hoy la primera y única bodega con Denominación de Origen en Andalucía que produce vino ecológico certificado con manejos de cubierta vegetal en viñedos. Además, es la primera bodega española en certificar su huella de carbono.

Este camino ha sido reconocido dos veces por el Ministerio de Medio Ambiente. Así, en el año 2006, Bodegas Robles recibió el premio como Mejor Empresa Productiva Ecológica en el Mercado Español; y en el año 2014, con el Premio Alimentos de España a la Producción Ecológica. A su vez, en los dos últimos años ha obtenido el Premio Enoturismo «Rutas del Vino de España» de manos de la Asociación Española de Ciudades del Vino (Acevin) y del Instituto de Turismo de España (Turespaña) y uno de los Premios Andalucía de Agricultura y Pesca 2017, promovidos por la Junta de Andalucía.

I. TÉLLEZ / REDACCIÓN
FOTOGRAFÍA: JOSÉ ANTONIO AGUILAR

domingo, 21 de julio de 2019

  • 21.7.19
La Guardia Civil de Baena ha procedido a la detención de dos mujeres como presuntas autoras de un delito de robo con fuerza en las cosas y otro de hurto. El primero de estos operativos se desarrolló tras una tentativa de robo con fuerza en una vivienda habitada por una persona octogenaria, donde la autora desistió de su propósito tras acceder al inmueble y comprobar que su propietaria se encontraba en el interior.



Los datos aportados en la denuncia, unidos a los obtenidos en la investigación practicada por la Guardia Civil de Baena, permitieron identificar a la supuesta autora, que resultó ser una vecina de la localidad, de 23 años de edad y conocida por sus antecedentes policiales por la comisión de hechos similares, que fue detenida en fechas recientes.

El segundo de estos operativos se desarrolló tras tenerse conocimiento de que un vecino de la localidad, de 79 años de edad, había sido abordado por una mujer que le sustrajo una cadena de oro que portaba en el cuello y la cartera, en la que guardaba más de 120 euros. Las investigaciones posteriores permitieron identificar y detener a la supuesta autora, una vecina de la localidad, de 26 años de edad, como supuesta autora del hurto.

Plan Mayor Seguridad 

Para prevenir en la medida de lo posible este tipo de hechos, la Guardia Civil del Puesto de Baena ha impartido varias charlas en la localidad, dirigidas a personas mayores. De este modo, en fechas recientes se impartió una charla en el Centro de Participación Activa de la localidad, a la que asistieron unas 80 personas.

Durante el desarrollo de la misma, los agentes expusieron a los asistentes los riesgos más habituales a los que pudieran enfrentarse y la forma de proceder al ser víctimas de este tipo de delitos, así como consejos útiles y métodos de prevención. Esta charla informativa se suma a las ya impartidas por el Puesto Principal de la Guardia Civil de Baena durante el presente año en los centros de Albendín y la localidad de Valenzuela.

REDACCIÓN / ANDALUCÍA DIGITAL
FOTOGRAFÍA: JOSÉ ANTONIO AGUILAR (ARCHIVO)

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