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Buzón del Lector | Apropiación de la Memoria Histórica en Montemayor con fines partidistas (sexta parte)

Montemayor Digital se hace eco en su Buzón del Lector de una nueva carta abierta remitida por el investigador montemayorense José Francisco Luque Moreno, autor del libro Montemayor 1900-1945. Cuestión Social, República, Guerra y Represión, acerca del Rincón de la Memoria ubicado en el cementerio municipal. Si desea participar en esta sección, puede enviar un correo electrónico exponiendo su queja, comentario, sugerencia o relato. Si quiere, puede acompañar su mensaje de alguna fotografía.


Por medio de este escrito procedo a responder a la carta abierta que me ha dirigido en fechas recientes la Asociación Cultural "Alcalde Antonio García", también publicada en este mismo periódico. En ella se anuncia que mi nombre, por fin, va a ser eliminado de los paneles del Rincón de la Memoria, con lo que, de ser así y por lo que a mí respecta, este asunto llegará a su conclusión.

Antes de dar a conocer mi respuesta, quiero comunicar que el pasado 2 de enero tuve una reunión con el concejal de Cultura y Patrimonio Histórico, Don Antonio Soto, la cual ha servido para que mis relaciones con el Ayuntamiento se normalicen. Y es justo reconocer que este edil ha tenido un papel clave para lograr que mi nombre sea eliminado de los paneles. Además, se han dado instrucciones para que se ponga fin a la distribución de mi libro en PDF y se ha quitado la cubierta de mi estudio de la web del Ayuntamiento.

Cuestiones todas ellas que pedí que se resolvieran en la primera respuesta que envié al presidente de la asociación como condición previa para aceptar colaborar con su proyecto. Como ocurrió con el monolito de 2004, el obstáculo insalvable ha vuelto a ser la ausencia de pluralidad y el no escuchar ni dar voz a los familiares de las víctimas. 

También quiero destacar la predisposición que me ha mostrado el concejal de Cultura y Patrimonio Histórico para llevar a cabo cualquier actuación que pudiera surgir y, por mi parte, también estoy abierto a colaborar con el Ayuntamiento en cualquier cuestión que se me solicite.

Respondiendo a lo que se me achaca a nivel personal en la carta abierta que me ha dirigido la Asociación Cultural "Alcalde Antonio García", tengo que decir que desde que emprendí en 2003 esta tarea de investigación sobre la primera mitad del siglo XX en Montemayor, he solicitado información y ayuda a muchas familias de víctimas y protagonistas de estos hechos, además de contactar, colaborar y trabar amistad con no pocos historiadores e investigadores de estos temas.

De esta forma, he establecido relación no solo con personas de Montemayor, sino de poblaciones de la provincia (Lucena, Aguilar de la Frontera, Montilla, La Rambla, Montalbán, Monturque, Fernán-Núñez, Peñarroya-Pueblonuevo, La Carlota, Posadas), de Córdoba capital, de Andalucía (Sevilla, Motril, Málaga), del resto de España (Getafe, Madrid, Barcelona) y del extranjero (Francia, Cuba, Méjico).

Asimismo, he atendido peticiones de información y ayuda de familiares de víctimas desde la víspera de la presentación de mi libro hasta hace muy pocos días: desde facilitar un contacto a Fanny Rubio –que nos visitó como ponente dentro de las III Jornadas sobre Recuperación Democrática de la Memoria Histórica en 2011– para que consiguiera el consejo de guerra de su abuela Paula, hasta el envío de información relativa a Fernando Mata Povedano a un familiar residente en Madrid.

Y al hilo de estas líneas, aprovecho para facilitar mi dirección de correo electrónico por si alguien que lea este texto pudiera estar interesado en contactar conmigo: josef_luque@hotmail.com. Creo que cualquiera de las personas que he mencionado anteriormente puede tener una idea bastante aproximada de mi forma de ser y de actuar. Es más, si recibiera alguna queja o reproche de alguna de ellas trataría por todos los medios de aclarar el malestar y de reconducir la situación.

Como contraposición a todo lo anterior, la opinión que tenga o deje de tener de mí como persona la Asociación Cultural "Alcalde Antonio García" y que ha plasmado en su última respuesta a mis escritos publicados en Montemayor Digital se resume, por mi parte, en una sola palabra: indiferencia.

Muchos de los asuntos que se abordan en la carta de la asociación son conocidos y están suficientemente explicados en la serie de escritos que he ido publicando en Montemayor Digital, por lo que si hay alguien interesado en conocer todo este asunto y sacar sus propias conclusiones, en la sección Buzón del Lector de ese periódico encontrará todos mis textos, un comunicado anterior de la asociación y la reciente respuesta que me ha dirigido. Asimismo, conservo recopilada toda la documentación relativa a este asunto desde 2004 hasta la fecha, la cual demuestra todas y cada una de las afirmaciones que mantengo.

Por todo ello, solo voy a referirme a cuatro cuestiones:

1.ª Las razones de mi negativa a colaborar en este proyecto se desprenden de la sola lectura de mis dos primeras cartas y se explica en la cuarta: el 16 de julio de 2019 respondí a la petición de colaboración de la asociación y pregunté acerca de las garantías que se me pudiera ofrecer para no ser nuevamente el "tonto útil" y ser utilizado como en el monolito de 2004, esto es, sólo para conseguir la información y documentación solicitada, pasando a la basura las opiniones o enfoques que les pudiera indicar sobre la cuestión.

Pasaron más de tres meses y no recibí ni respuesta ni garantía alguna de no repetición de lo sucedido en 2004. En ese tiempo, tanto el 30 de agosto como el 3 de octubre pregunté al presidente si habría contestación a mi carta. Solo obtuve excusas sin fundamento alguno, por lo que el 26 de octubre respondí negándome a colaborar para que quedara constancia de ello.

2.ª Vuelve a aparecer la expresión entrecomillada de mi libro "una relación forzosamente incompleta de nombres que recibieron sepultura en el cementerio de la localidad". Volver a explicar su descontextualización y manipulación por parte de la asociación significaría hacerlo por tercera vez, por lo que directamente renuncio a ello.

3.ª Jamás he solicitado que se eliminen de los paneles ni "los logotipos de las instituciones" ni el de la Asociación Cultural "Alcalde Antonio García".

4.ª Para evitar malentendidos, quiero explicar la expresión "soportar el que una asociación se apropie de forma parasitaria de mi esfuerzo en beneficio propio", que aparece en mi quinta carta abierta. Lo hago con un ejemplo: si la razón que ha llevado a la asociación a no rotular a José Vázquez y a Emilio Casañas en el primer panel es que no se tenga claro que "fueran o vivieran en Montemayor, y se recogen solo las víctimas tenidas por montemayorenses", creo que esta cuestión puede afrontarse de dos formas: con una actitud parasitaria, esperando a que otro haga ese trabajo, lo dé a conocer y apropiárselo –que es lo que denuncio– o con una actitud activa, que no es otra que acudir al Registro Civil y consultar las partidas de defunción de esas personas. Y si la información que contengan no lo deja claro, acudir al Archivo Municipal y consultar los padrones de habitantes de la época, nombre a nombre y calle a calle, hasta tratar de localizarlos.

Idéntica solución sugiero respecto a los nombres que faltan en el segundo panel. Montemayor no es tan grande. ¿Por qué la asociación no trabaja este tema e indaga de forma activa en vez de esperar a apropiarse de los frutos del trabajo ajeno para usarlo con un fin partidista, tal y como ha venido haciendo en todo este asunto?

Ofrezco a la Asociación Cultural "Alcalde Antonio García" la oportunidad de que, por una vez, sea ella la que aporte alguna información inédita y que no todo sea el copia, corta, pega y colorea del trabajo de los demás. A lo mejor así hasta comprueban el esfuerzo que supone contrastar un solo dato y hasta empiezan a entender que hacer las cosas de determinada manera y descuidando las formas puede ocasionar sufrimientos y daños en muchos familiares de víctimas que podrían evitarse.

La Asociación Cultural “Alcalde Antonio García” anuncia en su carta de respuesta que seguirá “completando, profundizando y trabajando” en este proyecto y, en este sentido, ya se anunció por parte de su presidente en el acto de presentación de las II Jornadas de Memoria Histórica de Montemayor de 2019 la ubicación de dos nuevos paneles en el Rincón de la Memoria. Esta iniciativa ha sido denominada nada menos que como Todos los nombres.

A ello tengo que decir que el verdadero proyecto Todos(…)losnombres_ existe desde 2005 y se puso en marcha por la Confederación General del Trabajo de Andalucía y la Asociación Andaluza Memoria Histórica y Justicia. 

A día de hoy, su base de datos cuenta con información relativa a más de 105.000 víctimas de la represión franquista en Andalucía, Extremadura y Norte de África. Junto con mi libro, es el único lugar que recoge la información relativa a las 525 víctimas conocidas de la represión franquista en Montemayor en sus distintas modalidades.

Soy colaborador de este proyecto y facilité toda esa información en 2011, tras publicarse mi monografía Montemayor 1900-1945. Cuestión Social, República, Guerra y Represión. También se puede consultar las biografías de los montemayorenses Alejandro Cabello Sánchez, Ángel Carmona Jiménez y Fernando Mata Povedano.

Además, se recogen distintos documentos, como mi artículo Represión fascista en Montemayor, publicado en el semanario Cambio 16 en 2012; la Moción de reconocimiento público de mujeres de Montemayor que sufrieron la represión durante la Guerra Civil, aprobada por el pleno del Ayuntamiento en 2014; y un panel dedicado a Montemayor que forma parte de la Exposición Todos(...)losnombres_, el cual puede consultarse y descargarse aquí.

Esta exposición está conformada a día de hoy por más de 30 paneles que abordan de forma breve, didáctica y con abundante material gráfico la represión franquista en sus distintas formas y en diferentes provincias y localidades. 

El panel relativo a Montemayor se estrenó con motivo de las III Jornadas sobre Recuperación Democrática de la Memoria Histórica de Montemayor, celebradas en 2011. Desde entonces, además de Montemayor, este retazo de historia de nuestro pueblo ha recorrido la práctica totalidad de Andalucía, muchos centros de enseñanza e incluso se ha expuesto fuera de nuestra comunidad autónoma.

Solo falta por publicar en la web de Todos(...)losnombres_ la moción de reconocimiento institucional aprobada por el Ayuntamiento en 2019 a nuestros vecinos José Carmona Nadales y Agustín Martínez Mancha, asesinados en el campo de exterminio nazi de Mauthausen, que se remitirá en breve. También está disposible en Internet mi artículo El grupo escolar Ferrer Guardia de Montemayor, publicado en 2014 en la revista digital El Sueño Igualitario.

Como puede apreciarse y al contrario de lo que difunde la Asociación Cultural "Alcalde Antonio García" con absoluto desconocimiento, mis estudios están lejos de ser el simple ornato de una estantería, que dicho sea de paso, no son pocas las personas interesadas en que así fuese, toda vez que no paro de recibir peticiones relativas a la posibilidad de adquirir mi libro, agotado a los pocos días de su publicación en 2011.

Cualquiera que disponga de una conexión a Internet encontrará muchísima más información y documentación sobre estos temas relativa a Montemayor, y desde luego muchísimo más contrastada, que la que pueda obtener de la lectura de los paneles del Rincón de la Memoria.

Respecto a los dos nuevos paneles que en su momento se anunciaron, parece ser, según lo que se dijo tanto en el acto de presentación de las II Jornadas de Memoria Histórica como en el acto de inauguración del Rincón de la Memoria, que uno llevará rotulados los fallecidos en los frentes de batalla durante la Guerra Civil y el otro estará dedicado a las víctimas de posguerra, junto con "las personas de Montemayor que murieron en los campos de concentración nazi".

Ante este hecho, no puedo más que alegrarme de que mi petición relativa a que se elimine mi nombre de los paneles haya sido atendida. Si hasta ahora han sido todo un suplicio y un desgaste personal los contenidos de los paneles y sus sucesivas modificaciones, no quiero ni imaginarme lo que hubiera supuesto estos dos últimos que se anuncian. Y me explico.

En la División Azul, Einheit Spanischer Freiwilliger, oficialmente denominada División Española de Voluntarios, se alistaron un mínimo de cinco montemayorenses, de entre los que fallecieron dos divisionarios: Alfonso Luque Rodríguez y Antonio Doblas Galán.

Alfonso Luque Rodríguez era cabo del Regimiento Mixto de Infantería n.º 90 de Melilla y se le concedió una cruz roja y diploma. En la División Azul estuvo encuadrado en el Grupo de Exploración 250 y fue condecorado con la cruz de hierro de segunda clase. Ascendió a sargento y regresó a Montemayor muy quebrantado de salud, falleciendo poco tiempo después.

Por su parte, Antonio Doblas Galán residió en La Rambla desde el 25 de mayo de 1936 hasta el año 1940, en que se trasladó a Montemayor. Se incorporó a la División Azul el 1 de julio de 1941, quedando encuadrado en la 11.ª Compañía Ciclista del III Batallón del Regimiento de Infantería 269. Enviada al frente de Novgorod, esta unidad fue desplegada el 12 de noviembre de 1941 en el sector de las poblaciones de Otenski y Possad, donde los combates llegaron al cuerpo a cuerpo con arma blanca. Entre el día 16 y el 19, su unidad sufrió un ataque más intenso y se le dio por desaparecido el 20 de noviembre de 1941.

Dejando al margen las razones que llevaron a enrolarse a estos vecinos, las cuales desconozco y que, en general, abarcaron desde falangistas y adeptos al régimen franquista hasta represaliados o familiares de represaliados con la intención de depurar esos antecedentes ante el Nuevo Estado, lo cierto es que la División Azul se integró en el Ejército de la Alemania nazi como la 250 División de Infantería de la Wehrmacht y sus integrantes juraron "absoluta obediencia al jefe de las Fuerzas Armadas alemanas, Adolf Hitler, en la lucha contra el comunismo".

El que mi nombre sea borrado de los paneles del Rincón de la Memoria no solo me va a librar de una probable pesadilla de verlo rotulado bajo la esvástica nazi –no es nada extraño que si en el mural se rotulan distintos grupos de fallecidos en el frente, también se inserten las banderas por las que murieron en combate–, sino de aparecer en un muro donde se adopta una posición neutral entre el fascismo y el antifascismo; entre una ideología exterminadora que asesinó a dos de nuestros vecinos y cuyos nombres aparecerán rotulados en un panel y aquella ideología que la combate.

Lo anterior es algo impensable en países como Italia, Francia o Alemania, aunque no es descartable que pudiera llegar a ocurrir en Montemayor, como consecuencia de lanzar a los cuatro vientos tan alegremente aquello de “¡Que no falte ningún nombre!”. Y todo ello en plena derechización de las instituciones europeas, con un Parlamento Europeo aprobando resoluciones, de momento no vinculantes y sin obligatoriedad alguna, en las que, por ejemplo, no solo se condena la ideología comunista, sino que se la equipara al nazismo. La Asociación Cultural “Alcalde Antonio García” verá...

Por mi parte, tengo muy claro que una posible equiparación entre fascismo y antifascismo en el panel es toda una insensibilidad democrática. Al contrario que en España, en Europa está muy asentada la máxima de que no se puede ser demócrata sin ser antifascista, lo cual es fácilmente comprobable. 

Hace unos meses, por ejemplo, Alemania desmanteló una compañía de élite de su ejército, las Fuerzas Especiales del Ejército alemán (KSK), por estar infectada de neonazis; y en Italia, el 25 de abril es el Día de la Liberación, en el que se celebra la victoria sobre el fascismo, el mismo cáncer que aniquiló y expulsó a cientos de miles de compatriotas en nuestro país.

El 25 de abril de 2020, el presidente del Parlamento Europeo, el italiano David Sassoli, afirmó: «Nunca como en este momento debemos reafirmar los valores del antifascismo. Es en esos valores donde está la semilla de la tolerancia, la solidaridad, el progreso para todos y no para unos pocos. Lo haremos de nuevo. Hoy como ayer: "Ahora y siempre resistencia"».

Además de lo ya dicho, me voy a ver desvinculado de un proyecto en el que supuestos defensores de lo público y luchadores contra las privatizaciones han privatizado un espacio público (el muro de los paneles) en una propiedad pública (el cementerio) con el beneplácito de una institución pública (el Ayuntamiento) para apropiarse de un patrimonio histórico que nos pertenece a todos e instrumentalizarlo de forma partidista, no solo vetando la participación del resto de ideologías y de los familiares de las víctimas (protagonistas de este patrimonio histórico), sino rotulando lo que la asociación decida tanto en la nueva modificación de los tres paneles actuales como en los nuevos que se coloquen.

En definitiva, todo esto no es otra cosa que el uso y la apropiación de lo público para fines partidistas. O lo que es igual, hacer exactamente lo mismo que tanto critican cuando quienes lo hacen son de otras opciones políticas. Mucho me temo que no pocas familias no van a tener mi suerte con respecto a que los nombres de sus familiares que aparecen en los paneles sean eliminados.

El domingo 8 de diciembre de 2019, en el acto de inauguración del Rincón de la Memoria, una persona que habló en nombre del Partido Comunista denunció, con razón, que el franquismo les quitó a sus víctimas la vida, pero también el recuerdo, las sumió en el olvido, que es una segunda condena, y a las familias se les prohibió incluso hablar de ellas, que es una tercera condena.

Muerte, olvido y silencio. Lo que ya no dijo es que este proyecto ha continuado aplicando dos de esas condenas del franquismo, ya que los familiares de las víctimas han vuelto a ser los grandes olvidados y silenciados: ni han sido informados ni se les ha pedido opinión alguna, con lo que tampoco han podido expresarla.

Ni siquiera la primera retirada de los paneles fue aprovechada por la Asociación Cultural “Alcalde Antonio García”, tal y como sugerí en mi cuarta carta abierta, “para tratar esta iniciativa memorialista de forma plural y participativa, aparcar las prisas, tratar de encauzar el malestar generado entre los familiares de las víctimas y llegar a un consenso sobre el contenido que deben reflejar los paneles antes de rotularlos de nuevo”.

Antes al contrario, la asociación en ningún momento pidió disculpas por este proceder. Tampoco ha tenido la humildad de reconocer error alguno. Los paneles volvieron a ser rotulados unilateralmente y vueltos a colocar sin previo aviso. Toda una huida hacia adelante sin pararse a reflexionar. La asociación también despreció mi ofrecimiento a colaborar, tal y como quedó reflejado en esa misma carta.

De esta forma, el llamado Rincón de la Memoria solo podrá ser tenido y sentido como propio por la Asociación Cultural “Alcalde Antonio García” y las fuerzas políticas entroncadas a ella. Por desgracia, mucho me temo que nunca lo será ni por el resto de ideologías ni por muchas familias de las víctimas que aparecen en los paneles, las cuales solo han sentido exclusión y rechazo en este proyecto supuestamente destinado a ser un reconocimiento.

Al igual que ocurrió con el monolito de 2004, Montemayor va a continuar careciendo de un espacio público de memoria plural. Como en aquella ocasión, este fracaso colectivo ha tenido las mismas causas: la negativa del PCE/IU y de la Asociación Cultural "Alcalde Antonio García" a que este tema pueda abordarse de forma participativa, abierta a diferentes interpretaciones o enfoques, abierta a todas las ideologías, abierta a los familiares de las víctimas y donde tengan cabida todas las sensibilidades. Otro resultado desastroso consumado, como siempre, por los mismos de siempre

JOSÉ FRANCISCO LUQUE MORENO

NOTA: Los comentarios publicados en el Buzón del Lector no representan la opinión de Montemayor Digital. En ese sentido, este periódico no hace necesariamente suyas las denuncias, quejas o sugerencias recogidas en este espacio y que han sido enviadas por sus lectores.




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