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sábado, 7 de diciembre de 2019

  • 7.12.19
Montemayor Digital se hace eco en su Buzón del Lector de una tercera carta abierta [ver la primera aquí y la segunda aquí] remitida por el investigador montemayorense José Francisco Luque Moreno, autor del libro Montemayor 1900-1945. Cuestión Social, República, Guerra y Represión, acerca de las II Jornadas de Memoria Histórica que está promoviendo la Asociación Cultural "Alcalde Antonio García". Si desea participar en esta sección, puede enviar un correo electrónico exponiendo su queja, comentario, sugerencia o relato. Si quiere, puede acompañar su mensaje de alguna fotografía.



Tal y como se anuncia en la cartelería de las II Jornadas de Memoria Histórica de Montemayor, para mañana domingo, a las 12.00 del mediodía, está previsto el acto de inauguración del Rincón de la Memoria en el Cementerio Municipal. Esta iniciativa ha sido llevada a cabo por la Asociación Cultural "Alcalde Antonio García", organizadora de estas jornadas, "con el objetivo de contar con un espacio donde, al menos, estén moralmente presentes tantos vecinos del municipio que desaparecieron".

Hasta donde he podido indagar, no me consta la participación en dicho acto de víctimas de otra ideología o sensibilidad diferente a la de la asociación organizadora, vinculada a IU. Desde el PSOE, la otra fuerza política con representación en el Consistorio, se me ha informado que "después de haber expresado una queja en el último Pleno y decirnos el alcalde que iba a transmitirla a la asociación, con nosotros no han contactado". Ante ello, me comunican que no van a estar presentes, "mostrando así el malestar al no haber contado con nosotros para la elaboración o planificación del evento".

No milito en ningún partido político ni tengo la menor intención de hacerlo. Si hago hincapié en esta cuestión es porque, como ya conoce quien haya seguido esta serie de cartas abiertas, entiendo que la memoria debe tratarse de forma plural, participativa, abierta a diferentes interpretaciones o enfoques y donde tengan cabida todas las sensibilidades.

Otro aspecto ya reseñado en entregas anteriores es que mi libro Montemayor 1900-1945. Cuestión Social, República, Guerra y Represión recoge la mayor parte de la información necesaria para confeccionar los listados del Rincón de la Memoria, pero a esto quiero añadir que si el libro está publicado y ha sido posible su uso (y abuso), ello se debe precisamente a la apuesta del equipo de gobierno del PSOE en 2011.

De no haber contado con esta colaboración institucional, mi estudio muy posiblemente permanecería a día de hoy inédito y guardado en un cajón, por lo que apunto esta simple curiosidad como una razón más para que se hubiera dado una cobertura plural al acto de inauguración.

El Rincón de la Memoria, ubicado en la parte de acceso al nuevo Cementerio, lo conforman tres paneles. Fueron colocados el pasado jueves, con lo que he podido consultar su contenido. De izquierda a derecha, el primer panel lleva por título "Montemayorenses fusilados en la Guerra Civil 1936-1939" y a continuación aparecen en tres columnas un listado de 29 víctimas –28 hombres y una mujer–, la edad con la que fallecieron y la fecha de su asesinato. En alguna ocasión, el nombre de la víctima va acompañada del apodo con el que era conocida o con su profesión.

El segundo cuadro está encabezado con la leyenda "En homenaje a todas nuestras mujeres, que fueron maltratadas psicológicamente, físicamente violadas y ultrajadas para escarnio público, por mantener su ideología y defender el Gobierno legítimo de la II República de España y su familia (J.L.C.)". A continuación puede leerse "Siempre estaréis en nuestra memoria".

El listado de 42 mujeres también va acompañado, en ocasiones, por el apodo o profesión. En otra columna se describe el tipo de represión sufrida y, a veces, se indica la ideología de la víctima. En la parte inferior aparece el texto "En Montemayor, a 8 de diciembre de 2019" y los logotipos del Ayuntamiento de Montemayor, de la Asociación Cultural "Alcalde Antonio García" y de la Diputación de Córdoba.

En el tercer panel, se lee en dos renglones "Fosa común del cementerio de Montemayor", "con fusilados de pueblos vecinos, 1936-39". Este mural lo componen 19 víctimas con su fecha de fallecimiento y su localidad de origen dispuestas en tres columnas. Completa su contenido la leyenda "Fuentes Históricas", bajo la cual aparecen los nombres de Francisco Moreno Gómez y el mío.

Un "fraude a la memoria de las víctimas"

Tras una lectura atenta del contenido de los tres cuadros, el resultado no ha podido ser más desolador. He detectado tal número de inexactitudes, erratas, nombres que no aparecen recogidos, otros que no deben figurar y, sobre todo, la ausencia de una metodología coherente que no puedo calificarlo de otra manera: se ha cometido un auténtico fraude a la memoria de las víctimas.

El primer panel inserta el encabezado "Montemayorenses fusilados en la Guerra Civil 1936-1939" y este no puede resultar más erróneo, ya que ninguna de las 29 víctimas que en él aparecen fueron fusiladas en esa guerra. Que sepamos, solo hubo dos montemayorenses fusilados en los frentes de la Guerra Civil y ninguno de ellos consta en el listado: Mariano Llamas Llamas, alias Pitoño y Juan Moreno Santamaría, alias Pechopaja.

Es más, las dos primeras víctimas, Francisco Lucena Sánchez e Isidro Moral Mata, no fueron fusiladas. La muerte de Francisco Lucena Sánchez se produjo en la mañana del 22 de julio de 1936 en la carretera de la Cuesta del Espino a Málaga –en la actual Avenida de Málaga, frente a la calle La Rambla– que por entonces atravesaba Montemayor.

En ese lugar se desarrolló un tiroteo entre partidarios de la República y ocupantes de vehículos que recorrían la travesía. En este intercambio de disparos resultó muerto Francisco Lucena Sánchez, pero también el niño Emilio Casañas Sánchez, que no aparece en el listado. Por la tarde de ese mismo día y lugar, se produce un ataque de fuerzas golpistas y, en este enfrentamiento, muere Isidro Moral Mata. Ya en la calle La Rambla, fallece José Vázquez y Vázquez, que tampoco aparece en el listado.

Las dos siguientes víctimas son Justo Moreno Luque y Severiano Bajo García. En ambos casos se indica su profesión, pero no su ideología. Eran de derechas y fueron hechos presos en Fernán-Núñez por las fuerzas obreras partidarias de la República tras hacerse con el control del pueblo. Cuando los sublevados se apoderaron de esta localidad, fueron acribillados por miembros de esas fuerzas obreras antes de abandonar aquel pueblo.

Los restantes 25 nombres son víctimas de la aplicación del plan del exterminio programado por los golpistas. Al igual que con las dos víctimas anteriores, entiendo necesario que se hubiera hecho referencia tanto a su ideología como a su profesión, puesto que lo que se perpetró con el golpe de Estado no fue otra cosa que la aniquilación de uno de los movimientos obreros más fuertes y reivindicativos de Europa.

Y, en ambos casos, en la acción-reacción desarrollada por golpistas y resistentes al golpe estuvo muy presente tanto la ideología como la clase social. La práctica generalidad de estas 25 víctimas eran trabajadores del campo y de izquierdas, sobresaliendo la militancia socialista, sindicalista, comunista y al Centro Instructivo de Oficios Varios.



Como erratas apreciadas, tengo que decir que Isidro Moral Mata tenía 43 años y Salvador Enrique López Luque, 23. Asimismo, a día de hoy desconozco la fecha exacta del fusilamiento de José Recio Jurado, Alfonsa Galán Luna, Rafael Castro Flores, Juan Miguel Sánchez Madera y Francisco Gómez Moreno, por lo que ignoro la procedencia de las mismas.

Entiendo que lo que se ha querido reflejar en este muro es la represión física o el coste humano provocado en Montemayor por el golpe de Estado y la posterior Guerra Civil. De ser así, hay que indicar que 29 montemayorenses perdieron la vida combatiendo en el Ejército Popular de la República y 13 en el bando franquista. Además, dos vecinos fueron exterminados en el campo nazi de Mauthausen, toda vez que la represión física de posguerra alcanzó seis víctimas de izquierdas.

Un resultado catastrófico

Aunque el segundo panel anuncia ser un "homenaje a todas nuestras mujeres", el resultado no ha podido ser más catastrófico. Procedo a realizar un estudio crítico, rectificando errores o aportando información:

María del Carmen Santamaría Santiago, madre de Juan Moreno Santamaría, en realidad fue arrestada en el Castillo. Juana Mata Carmona, esposa de Juan Moreno Santamaría, alias Pimiento, en realidad fue vejada. Por su parte, Ana Mata Jiménez y Ana Mata Jiménez, alias Carabina son la misma persona, por lo que aparece doblemente en el listado. Militaba en el Centro Instructivo de Oficios Varios (CIOV) y se le instruyó un procedimiento sumarísimo de urgencia (PSU) por el delito de rebelión.

Justa Llamas Salamanca en realidad fue vejada. María Navarro Bernal no solo fue depurada de su empleo: era la esposa de Ángel Pedraza Bellido. Gran activista y militante socialista, se le instruyó un expediente de incautación de bienes (IB) al abandonar Montemayor y muere en la inmediata posguerra por una enfermedad que contrajo en la cárcel.

A María Dolores Aguilar Mata, destacada comunista, se le instruyó un PSU. Josefa Delgado Aguilar militaba en el CIOV y es nuestra Mariana Pineda, ya que bordó la bandera del centro obrero. Se le instruyó un PSU. A Ana Capilla Luque, militante del CIOV, marchar a la zona republicana le supuso la instrucción de un expediente de IB y otro de responsabilidad civil (RC).

Enriqueta Castro Recio era una destacada comunista y se le instruyó un PSU por el delito de rebelión.
Francisca Gómez Aguilar era la madre de los hermanos Moreno Gómez, militantes comunistas, y nunca estuvo recluida en la Casa del Pueblo, sino en la cárcel de mujeres. Se le instruyó un PSU por el delito de rebelión.

Concepción Jiménez Jiménez militaba en el CIOV y no en el PSOE, ya que los informes recabados confunden la Casa del Pueblo con el Centro Obrero. Muy posiblemente era comunista, puesto que durante los años de guerra estuvo integrada en el Socorro Rojo Internacional en Úbeda. Su hermana Pepa solía encabezar las manifestaciones del Centro Obrero.

Por la misma razón anterior, Luisa Jiménez Jiménez era militante del CIOV y no del PSOE. Se le instruyó un expediente de RC. María Jiménez Jiménez, La Pía, tampoco era socialista ni pertenecía a la Casa del Pueblo, sino que era militante del CIOV. Estuvo presa, efectivamente, en la cárcel de mujeres y se le instruyó un expediente de IB y otro de RC. Se trata de la misma persona que María Jiménez Expósito, con lo que tenemos otra víctima doblemente computada.

Corpus Luque Carmona no era conocida por Cartabona ni militaba en el PSOE, sino en el CIOV. Rosario Luque Carmona ni militaba en el PSOE ni fue recluida en la cárcel de mujeres. Simplemente abandonó el pueblo y esta circunstancia provocó la instrucción de un expediente de IB y otro de RC.

Corpus Luque Gómez sí era conocida por Cartabona y no, tal y como se señala, Corpus Luque Carmona. Y, además de ser una destacada comunista y estar presa en la cárcel de mujeres, se le instruyó un PSU por rebelión.

Elena Luque Ortega sí tenía filiación cenetista, pero no estuvo en prisión, sino que se le instruyó un expediente de IB y otro de RC. Asunción Marín Alcaide militaba en el CIOV y, efectivamente, era esposa de un destacado militante de la CNT local, José Gómez Vega. No obstante, no estuvo en prisión, sino que se le instruyó un expediente de IB y otro de RC.

Quien sí estuvo en prisión fue Asunción Marín Alcántara, en la cárcel de La Rambla. Era esposa de Francisco Perea Luque, destacado anarcosindicalista y natural de Espejo, con lo que los equívocos no deben saldarse mezclando nombres y apellidos, algo que solo acarrea confusión, sino dilucidando la identidad de cada cual.

Flora Marín Alcántara militaba en el CIOV y huyó a zona republicana con sus hijos, los hermanos Carmona Marín, de significación comunista. Hay que decir que no estuvo recluida en prisión y se le instruyó un expediente de IB y otro de incautación de fincas rústicas (IFR).

Cándida Mata Garrido militaba en el CIOV y, además de estar presa en la cárcel de mujeres, se le instruyó un PSU por rebelión. Ya dijimos anteriormente que Ana Mata Jiménez, Carabina, y Ana Mata Jiménez son la misma persona: militaba en el CIOV y, además de estar presa en la cárcel de mujeres, se le instruyó un PSU por rebelión.

Teresa Mata Sánchez se marchó a la zona republicana con sus familiares y esta circunstancia provocó que se le instruyera un expediente de IB y otro de RC. Desconozco de dónde procede la referencia que afirma que fue "acusada y absuelta".

Dolores Morales León militaba en el CIOV y fue recluida en el arresto municipal. Según un certificado médico, padecía una enfermedad que hacía imprescindible su traslado a la Beneficencia pública para poder curarse.

Josefa Moreno Recio militaba en el CIOV y, además de estar recluida en la cárcel de mujeres, se le instruyó un PSU. Aurelia Moreno Sánchez, efectivamente, estuvo recluida en la cárcel de mujeres en prisión preventiva, pero también se le instruyó un PSU. Por su parte, Filomena Nadales Valenzuela militaba en el CIOV y se le instruyó un expediente de IB y otro de RC, pero no estuvo presa en la cárcel de mujeres. A su vez, Teresa Partera Córdoba no era hija de un miembro del PCE, sino la madre de los hermanos Santamaría Partera, comunistas. No estuvo presa en la cárcel de mujeres, sino que se le instruyó un expediente de IB, otro de responsabilidades políticas (RP) y otro más de IFR.



Por otro lado, Antonia Pulido Tena militaba en el CIOV. Además de estar presa, se le instruyó un PSU por rebelión. A su vez, Teresa Sánchez Moreno no solo huyó del pueblo, sino que se le instruyó un expediente de IB, otro de RC, y otro más de IBF.

Agustina Torres Carmona, militante, efectivamente, del grupo de mujeres de la CNT, no estuvo en prisión, sino que se le instruyó un expediente de IB y otro de RC. En el caso de María Dolores Torres Solano, alias Calavera, podemos afirmar que estaba afiliada al CIOV y no consta que lo estuviese también a la CNT. No estuvo en prisión, sino que se le instruyó un expediente de IB y, muy posiblemente, también otro de RC.

Josefa Vega Córdoba ni pertenecía al PSOE ni estuvo presa en la cárcel de mujeres. De tener militancia política, muy probablemente sería comunista, al igual que sus hermanos. Se le instruyó un expediente de IB y otro de RC.

Josefa Castillejo Blanco es, en realidad, Josefa Castillo Blanca y, al igual que Dolores Espejo Gallego, Dolores Luque Córdoba, Rosa Mallorga Díaz, Carmen Moreno Capilla, Rogelia Rodríguez del Barrio e Isabel Rosa Paz, entiendo que no deben figurar en este listado. La razón es que solo aparecen como presas en el arresto municipal apenas unos días durante 1944, no constan las razones de su detención, no queda constancia de más información relativa a estas mujeres y, a tenor de los apellidos, todo apunta a que no son vecinas de Montemayor.

María Jiménez Expósito, como ya señalamos, es la misma persona que María Jiménez Jiménez, alias La Pía. Por su parte, Dolores Torres Moreno, efectivamente, estuvo presa en la cárcel de mujeres y esa es la única información de la que dispongo. Y Dolores Torres Solano, además de permanecer presa en la cárcel de mujeres, pertenecía a la CNT. Durante la guerra operó como miliciana y se le instruyó tanto un expediente de IB como un PSU por rebelión.

A las anteriores víctimas habría que añadir otras veinte más que sufrieron vejaciones, sanciones económicas "por antipatriotismo", instrucción de expedientes de IB, de RC, de IFR o denuncias por "injurias al Régimen", las cuales no aparecen en el listado. Me reservo publicar los nombres para no hacer interminable esta última entrega y, de paso, evitar la enésima apropiación no autorizada de mi trabajo.

El tercer panel del Rincón de la Memoria

El tercer panel, relativo a la fosa común que albergó el Cementerio Municipal, indica textualmente "con fusilados de pueblos vecinos, 1936-39". Con ello, entiendo que se quiere indicar que las víctimas de ese panel recibieron sepultura en esa fosa. Para hacer semejante afirmación, se precisa o bien una exhumación previa e identificación de los cuerpos mediante las pruebas de ADN o localizar documentación que pruebe esos enterramientos. Lo primero no puede hacerse, puesto que la fosa no se conserva y el lugar en que se localizó está hoy ocupado por nichos.

Atendiendo a la dinámica represiva de los golpistas, podemos llegar a indicios racionales de que determinadas víctimas pudieron haber sido enterradas en la fosa, pero sin poder asegurarlo en tanto no se consiga una prueba documental. En este sentido y a título de ejemplo, las víctimas asesinadas en El Portichuelo y alrededores –el cruce de la carretera nacional 331 con la entrada a La Rambla– es muy probable que fuesen enterradas en el antiguo cementerio rambleño.

Y siguiendo este criterio, sólo Miguel Baena Baldío, Juan López Naranjo, Francisco Jurado Eslava, Ana Serrano Serrano y Dulcenombre Sánchez Carretero podrían haber sido enterradas en la fosa común del cementerio, ya que fueron asesinados bien en el término o en las inmediaciones de Montemayor. No obstante, yo no dispongo de documentación que así lo acredite.

Las únicas víctimas de las que conservo dicha documentación son cinco, por lo que entiendo que solo ellas deberían figurar en este muro. Tres de ellas están reflejadas en el listado: Francisco Jurado Crespo, Francisco González Carmona y Antonio Ariza Antúnez. Las dos víctimas que faltan serían Rafael Blanco Serrano, de Fernán-Núñez, asesinado el 30 de septiembre; y José Cárdenas, de Montilla, asesinado el 5 de agosto de 1936. De esta forma, nada menos que 14 nombres deberían ser suprimidos de este tercer panel.

Como colofón, mi nombre aparece vinculado al Rincón de la Memoria, ya que está escrito bajo el apartado relativo a las "Fuentes Históricas". Creo haber demostrado en esta serie de escritos dos cosas: primero, que no tengo vinculación alguna con este proyecto; y segundo, que el contenido de los paneles no guarda relación alguna con mis investigaciones.

Por ello, solicito que mi nombre sea borrado. Cualquiera que no esté al tanto de este asunto y se acerque por el Rincón de la Memoria se llevará la impresión errónea de que su contenido está avalado por quienes figuramos ahí como historiadores. Y eso, además de ser falso, es un costo que no pienso asumir.

JOSÉ FRANCISCO LUQUE MORENO

NOTA: Los comentarios publicados en el Buzón del Lector no representan la opinión de Montemayor Digital. En ese sentido, este periódico no hace necesariamente suyas las denuncias, quejas o sugerencias recogidas en este espacio y que han sido enviadas por sus lectores.







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