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martes, 3 de diciembre de 2019

  • 3.12.19
Montemayor Digital se hace eco en su Buzón del Lector de una carta abierta remitida por el investigador montemayorense José Francisco Luque Moreno, autor del libro Montemayor 1900-1945. Cuestión Social, República, Guerra y Represión, acerca de las II Jornadas de Memoria Histórica que está promoviendo la Asociación Cultural "Alcalde Antonio García". Si desea participar en esta sección, puede enviar un correo electrónico exponiendo su queja, comentario, sugerencia o relato. Si quiere, puede acompañar su mensaje de alguna fotografía.



La Asociación Cultural "Alcalde Antonio García", vinculada y entroncada a Izquierda Unida (IU), está celebrando las II Jornadas de Memoria Histórica de Montemayor y en su programación se anuncia la inauguración en el Cementerio Municipal del Rincón de la Memoria "con el objetivo de contar con un espacio donde, al menos, estén moralmente presentes tantos vecinos del municipio que desaparecieron".

Ante ello, creo necesario denunciar lo que considero una apropiación de la memoria hasta convertirla en patrimonio exclusivo de la citada asociación e IU. Para lograrlo no han reparado en medios: la usurpación del trabajo realizado por otros, el hacer imposible la participación de otras fuerzas políticas o, sobre todo, el vacío hacia los familiares de las víctimas, los grandes ausentes.

Por desgracia, nada que ver con actuaciones modélicas llevadas a cabo en pueblos cercanos, como Aguilar de la Frontera y Fernán-Núñez, y muy alejado de la forma a como entiendo que debe tratarse este asunto: como una memoria plural, participativa, abierta a diferentes interpretaciones o enfoques y donde tengan cabida todas las sensibilidades.

El antecedente: el monolito de 2004

Mi desencuentro con IU y sus formas de actuar en esta temática se remontan 15 años atrás, precisamente en la primera actuación memorialista que se llevó a cabo en Montemayor. Tras el despertar a finales de los años noventa de este movimiento que se ha llamado Memoria Histórica, una de las primeras actuaciones de la Comunidad Autónoma andaluza fue la aprobación de dos decretos en 2003.

Uno de ellos (Decreto 334/2003, de 2 de diciembre, para la coordinación de actuaciones en torno a la recuperación de la memoria histórica y el reconocimiento institucional y social de las personas desaparecidas durante la Guerra Civil Española y la Posguerra) tuvo desarrollo con una convocatoria de subvenciones: la Orden de 30 de marzo de 2004.

Esta orden contemplaba como una de las actuaciones subvencionables la identificación de lugares donde se encontraran ubicadas fosas con restos de víctimas y el levantamiento de monumentos conmemorativos en los lugares mencionados anteriormente, cuestión esta que conviene retener.

Como solo podían ser beneficiarios de esa convocatoria los ayuntamientos andaluces y entidades sin ánimo de lucro, por iniciativa personal procedí a elaborar un proyecto con el objeto de que el Ayuntamiento realizara una solicitud para acogerse a esta iniciativa institucional. Con mi dedicación, esfuerzo y dinero preparé una memoria en la que quedaba constancia de la existencia pasada de una fosa común en el Cementerio Municipal.

Todo ello lo di a conocer en la revista de feria de Montemayor de 2004 con un escrito titulado En busca del pasado oculto. Este texto finalizaba con el siguiente párrafo:

En base a lo expuesto, hemos elaborado una memoria a fin de darle entrada en el Ayuntamiento de Montemayor para su posterior remisión a la Consejería de Justicia y Administración Pública. Llegado el caso de la concesión de una subvención, como va a ser muy difícil determinar los nombres de los fusilados que fueron enterrados en la fosa, sería interesante escribir en el monolito los nombres de todos aquellos montemayorenses que fueron represaliados y fusilados. Animamos desde aquí a las familias de los mismos a plasmar un recuerdo hacia ellos. Y es que “la memoria es uno de los pocos recursos que tenemos para defendernos de la historia, que siempre la escriben los vencedores”.

A continuación, el 9 de julio de 2004 di entrada en el Registro del Ayuntamiento a esta iniciativa. En ella aportaba la documentación que probaba la existencia de la fosa en el cementerio; una declaración expresa responsable de Antonio Galán Marín que fue testigo ocular de la inhumación de víctimas en dicha fosa-; y adhesiones de historiadores especialistas en esta temática –Francisco Moreno Gómez y Josep M. Solé i Sabaté–, de asociaciones de la localidad –Cruz Verde, Artemisa, La Séptima Nota y Club de la Tercera Edad– y de partidos políticos y sindicatos –PSOE, IU y CCOO–.

El equipo de gobierno municipal de entonces, de IU y con la persona que da nombre a la asociación organizadora de las II Jornadas de Memoria Histórica de Montemayor como alcalde, elaboró la solicitud y la Consejería indicada concedió al Ayuntamiento de Montemayor una subvención de 4.000 euros para erigir un monolito (BOJA de 4 de enero de 2005, página 14).

Para mi sorpresa, a partir de ese momento fui desplazado de esta iniciativa por el Gobierno municipal y el proyecto de ubicar un monolito en el cementerio de Montemayor con los nombres de las víctimas de la localidad –tal y como señalaba la orden y justamente el sitio donde ahora se va a ubicar el Rincón de la Memoria– quedó abortado.

En su lugar, el monumento conmemorativo fue colocado en el Parque Miguel Hernández con un texto que es el mismo que tienen todos los monolitos correspondientes a esa línea de subvención y, por supuesto, sin referencia a ninguna víctima del pueblo. En resumidas cuentas, vacío de contenido memorialista por lo que a nuestra localidad se refiere.

Todos los adherentes fueron puntualmente informados de esta iniciativa y en ningún momento ni IU ni el equipo de gobierno de este mismo signo político mostraron reparo alguno al proyecto. Ante esta situación, cabe preguntarse por qué IU actuó así y la respuesta está clara: simplemente porque esta iniciativa estaba avalada por una pluralidad político-social que no estaba dispuesta a admitir ni a asumir, de ahí el cambio de orientación.

Lógicamente, este cambio salió a la luz tras la aprobación de la subvención por la Consejería de Justicia y Administración Pública. Huelga decir que el entonces equipo de gobierno se guardó muy mucho de mostrar sus intenciones y que, por mi parte, de haber tenido el menor indicio de esa intención, simplemente no hubiera promovido el proyecto. Como resultado de todo lo anterior, Montemayor ha carecido durante 14 años de un espacio físico con los nombres de las víctimas de la represión franquista.

JOSÉ FRANCISCO LUQUE MORENO

NOTA: Los comentarios publicados en el Buzón del Lector no representan la opinión de Montemayor Digital. En ese sentido, este periódico no hace necesariamente suyas las denuncias, quejas o sugerencias recogidas en este espacio y que han sido enviadas por sus lectores.







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