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jueves, 29 de agosto de 2019

  • 29.8.19
Comienzo a engarzar estas líneas el domingo 18 de agosto. Recurro de momento a la mitología para recordar que nuestra vida “pende de un hilo” manejado a capricho. En la mitología, Átropos era una de las tres Moiras (Parcas para romanos y Normas para escandinavos) que controlaban el destino de los mortales cuya vida pende de un hilo que ellas cortan cuando les apetece. ¿Qué pasó el 18 de agosto? Dos sucesos en diferentes años marcan dicha fecha.



El 18 de agosto de 1936 es fusilado Federico García Lorca. En la madrugada del 18 de agosto de 2017, en Cambrils (Tarragona), cinco terroristas, y como continuidad del atentado del día anterior en Barcelona, atropellaban mortalmente a una mujer y, de paso, hieren a seis personas más. Estos últimos muertos han caído en el olvido por intereses varios.

En la entrega anterior hacía referencia a la Institución Libre de Enseñanza fundada en 1876 y a cuyo frente estará Francisco Giner de los Ríos, compartiendo tarea e ideología con un nutrido grupo de docentes universitarios. Defienden una escuela tolerante y abierta donde la coeducación sea clave. De sus planteamientos pedagógicos parten muchas otras instituciones de carácter educativo y cultural.

Entre ellas, las Misiones Pedagógicas, que ya cité también. Su finalidad era modernizar la sociedad y erradicar el analfabetismo a la par que elevar el nivel sociocultural del país. Clave será la defensa de la libertad de cátedra que aparece reflejada en el artículo 15 de los Estatutos de la Institución. La Guerra Civil borra dicha labor.

El fundador de dicha Institución juega un papel básico, junto con otros intelectuales, en el recorrido de “Las Misiones Pedagógicas” por pueblos perdidos de España que entra en el siglo XX con sobrecarga de incultura. Muestra de ello el alto número de analfabetos que había en el país. El mundo rural era el más castigado por dicha plaga de piojos mentales.

Saber leer y escribir se consideraba un lujo solo para hijos de señoritos. Y desde luego para la mujer era aun más inalcanzable poder crecer, ascender, prosperar en el mundo de la cultura dado que su papel en la sociedad estaba dentro del hogar.

Acceder al mundo universitario no era nada fácil por no decir imposible para la mujer. En un primer momento, entrar en la Universidad y matricularse para poder asistir a clase era toda una carrera de obstáculos. Hacía falta un permiso de la autoridad competente y un informe del profesorado que avalara el ingreso. La lucha fue necesaria, tenaz, tozuda y gracias a contar con el interés de muchos docentes y de personal culto y cultivado que se empeñó en ello y poco a poco se abren las puertas.

La Institución Libre de Enseñanza hizo lo imposible y más por fomentar el ingreso de mujeres en la universidad. La maldita guerra se encargó de atajar todo lo conseguido, si bien no pudo arrancar lo que ya se había sembrado y había arraigado.

En 1931 se proclama la Segunda República y se crean las “Misiones Pedagógicas” por Decreto del 29 de mayo de 1931, como proyecto de culturización del pueblo analfabeto que sufre un bajísimo nivel enseñanza. Los “misioneros” son intelectuales del momento (maestros, estudiantes, profesores, literatos de renombre y valía). María Zambrano, Alejandro Casona, Menéndez Pidal, Luis Cernuda, María Moliner... entre otros muchos. Fueron desmanteladas al final de la “guerra incivil”.

Las Misiones tratan de llevar la escuela al pueblo, no el pueblo a la escuela y eso lo entendieron bien todas aquellas personalidades cultas, escritores y poetas sobre todo, que se prestaron a colaborar en dicho proyecto. Su objetivo será la transformación del país desde la educación.

Las Misiones son escuelas ambulantes para fomentar la cultura en los pueblos del país. La guerra dará al traste con toda la labor que fueron desarrollando los misioneros, frenó los avances que con toda ilusión pusieron en marcha tanto en el arte como en literatura y que poco a poco les permitió conectar con los movimientos de vanguardia.

Misioneros destacados fueron Federico García Lorca y Miguel Hernández, poetas a los que descubrí muy pronto junto con Antonio Machado, pese a los pocos datos que de ellos circulaban. Comprar un poemario de alguno de ellos era todo “un poema” envuelto en algo de riesgo.

Tiempo después, gracias a Serrat, muchos españolitos seguidores del cantante nos interesamos por dichos poetas (Hernández o Machado), casi olvidados para la mayoría del público. A veces no es necesario prohibir: basta con no permitir la edición de sus obras para entrar en la lista de olvidados.





Desgloso brevemente la vida de Lorca. Federico (1898-1936) poeta “granaíno” nace en una familia acomodada de Fuente Vaqueros. Su madre, como buena maestra, le inculca el placer de la lectura. Estudia en la Universidad de Granada donde se licencia en Filosofía y Letras y en Derecho. A partir de entonces, su gran inquietud será poner la cultura al alcance del pueblo.

Misionero educativo, se desplazó por el país con su grupo de teatro La Barraca con el objetivo de culturizar y abrir horizontes en el mundo agrario. En su recorrido por los pueblos perdidos de nuestra geografía intentó hacer llegar un poco de cultura e ilusión a través de su teatro ambulante.

En esta etapa, Lorca comienza a mostrar un fuerte interés por el teatro, aunque le queda poco tiempo para desarrollar el proyecto. La muerte le espera en una cuneta. Los temas que le interesan serán todos los relacionados con el ser humano, el amor, la soledad, la muerte…

Al declararse la guerra en 1936 todo dará un vuelco. Cambiamos la cultura por las balas. La vida carece de sentido en cualquiera de las trincheras, tanto de la derecha como de la izquierda, como bien deja claro Chaves Nogales en su libro A sangre y fuego. La maldita guerra le coge de lleno y pronto será detenido.

Los asesinatos políticos serán el pan nuestro de cada día. ¿Quién era posible víctima? Cualquiera que se atreviera a pensar, que fuera capaz de criticar la injusticia social, la desigualdad entre ricos y pobres. Lorca, con su postura de reclamación, se ha convertido en alguien incómodo para parte de la derecha retrógrada del momento.

Federico entra en el saco. Al caer la tarde del 16 de agosto de 1936 es detenido y dos días después fusilado ¿Cargos que se le imputan si no milita en ningún partido político? Ser espía, liberal y, ante todo, ser maricón ("homosexual" suena mejor).

No era necesario militar: bastaba con pensar, con defender causas que no encajen en el ideario del partido dominante para entrar en el saco. Este tipo de “pecado” también se da en la actualidad. Y aunque no haya fusilamientos al alba en la cuneta, los hay en el mundo de la virtualidad.

Lorca fue fusilado por sus ideas liberales y revolucionarias. En la actualidad, es uno de los poetas españoles más leídos. Cito algunas obras: Poeta en Nueva York, Bodas de sangre, Yerma, La casa de Bernarda Alba, Romancero gitano –obra con la que la crítica lo encasilla como “agitanado”, cuestión que lo molesta bastante–.

¿Pudo librarse de las balas? Tiene amigos en la derecha que lo intentan, pero el odio ciega los ojos cargados de fanatismo. Y en una cuneta de la carretera que une Viznar y Alfacar lo fusilan antes de que apunte el alba del nuevo día 18 de agosto de 1936. Como él, habrá muchas otras ejecuciones tanto a la derecha como a la izquierda.

De dicha ejecución han pasado ya 83 años. Pudo quedar en el olvido como tantos otros censurados pero el silencio no lo borró del escenario. Suerte que fue leído al principio a escondidas, pero poco a poco salió a la luz del cielo literario de nuestro país.

PEPE CANTILLO

jueves, 15 de agosto de 2019

  • 15.8.19
Sobrevolando por el tiempo (del pasado al presente) siempre que a la mujer se la ha necesitado ha sido usada para completar situaciones varias. En otro tiempo y dentro de la élite valía para amarrar alianzas con los vecinos y así participaba del poder, aunque a la hora de la verdad pintara poco.



Hemos visto cómo algunas mujeres alcanzan dicho poder, pero son las menos. Cuando se extralimitaban –“excederse en el uso de atribuciones” (sic)– eran relegadas al hogar. Otras, para quitarlas de en medio, eran acusadas de brujería y el final ya lo conocemos.

Otras, las menos, estudian, leen y se atreven a escribir. Suelen ser de “clase bien”. La mayoría friega, lava, cocina y cuida del hogar. Tendremos que llegar al siglo XVII o XVIII para notar cambios que van colándose con dificultad y lentamente.

Por ejemplo, Inés Joyes (1731-1806) hispano-irlandesa residente en Andalucía y viuda con 51 años, dedicada al hogar, a sus hijos, está presente en la actualidad por su alegato feminista Apología de las mujeres, obra publicada en 1798, un breve ensayo en el que analiza la situación de la mujer, defiende su capacidad intelectual, arremete contra la desigualdad de sexos, las normas sociales opresoras y una moral capadora, amén de la carencia educativa.

A finales del siglo XVIII, la Revolución Francesa marca un antes y un después importante en los cambios de nuestro mundo europeo. Como documento de gran alcance para un futuro cercano se proclama la “Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano”, aprobada en 1789 por la Asamblea Nacional Francesa. En dicha declaración cuentan, a la hora de la verdad, solo los derechos del hombre y del ciudadano. ¿Problema con el lenguaje? Creo que no.

El cambio queda perpetuado en el cuadro La libertad guiando al pueblo, de Eugene Delacroix, donde plasma una alegoría de la República que quiere simbolizar la igualdad y fraternidad de “ricos y pobres unidos por la libertad”.

"Liberté, Egalité, Fraternité" es el lema de la revolución. La Liberté la representa una mujer con el torso desnudo, con un rifle en la mano izquierda y la bandera tricolor en la derecha. Detalle a tener en cuenta: en el cuadro no aparece ninguna otra mujer pese a estar atiborrado de hombres.

Dicho simbolismo democrático no aportó mejoras para la mujer, es más, ni tan siquiera la tuvo en cuenta. En cuanto a los logros sociales quedaba mucho camino por andar. Mucho se ha ensalzado el cuadro como reflejo del cambio. El entusiasmo es importante pero creo que la realidad quedó pobre y camuflada.

Unas pinceladas de historia. Las primeras reivindicaciones femeninas, pro igualdad de derechos, las podríamos situar en el ámbito de la Revolución Francesa cuando Olimpia de Gouges, sinónimo de Marie Gouze (1748-1793), reclama la igualdad de la mujer en su Declaración de los derechos de la Mujer y de la Ciudadana (1791).

El currículo de esta señora es abundante. Política, escritora, filósofa, abolicionista y panfletista, lucha hasta las últimas consecuencias por la igualdad de la mujer. Fue muy consecuente con sus ideas. Dice Olimpia:“la mujer tiene derecho a ser llevada al cadalso y, del mismo modo, el derecho a subir a la tribuna”. Dicho manifiesto y declaraciones como la citada no le dejarán subir a la tribuna y sí a la guillotina, dos años después (1793) por atreverse a reclamar la igualdad de la mujer. Un triste ejemplo más.

Hasta su padre se le opone: “No esperéis, señora, que me muestre de acuerdo con vos (…). Si las personas de vuestro sexo pretenden convertirse en razonables y profundas en sus obras ¿en qué nos convertiríamos nosotros los hombres? (...) Adiós a la superioridad de la que nos sentimos tan orgullosos (…) Las mujeres dictarían las leyes y esto sería peligroso”. Como podemos apreciar, ya está todo dicho.



El vídeo aportado ofrece una buena explicación de la Revolución Francesa y su alcance a nivel sociopolítico para Francia y para el resto de la Europa de finales del siglo XVIII. Desde la Revolución Francesa, como hito reivindicativo de la igualdad, ha transcurrido tiempo, han cambiado situaciones pero la paridad real entre hombres y mujeres está por llegar. Se da una asimetría que en la práctica ocasiona una relación de dominio, en la que sigue perdiendo la mujer.

El final del siglo XVIII marcará el inicio de una lucha por la igualdad y la liberación del colectivo femenino y la lenta incorporación al trabajo fuera del hogar como asalariada, en la naciente industrialización. Hecho que cambia su forma de vida abriéndole puertas pero, a partir de entonces, duplica la faena siendo explotada en el hogar y en el trabajo. Ellas cobraban menos aunque sus manos eran más hábiles en los telares.

Será a finales del siglo XIX cuando más se intensifiquen dichas reclamaciones en pro de la igualdad, sobre todo en el mundo anglosajón. En España, a finales del siglo XIX e inicios del XX, mujeres como Concepción Arenal, Emilia Pardo Bazán, Federica Montseny o Clara Campoamor, entre otras, reivindicarán la igualdad entre hombres y mujeres. No resultará fácil pero van abriendo camino. Estas mujeres son las más conocidas, otras pasaron al olvido automáticamente. Digamos que fueron intelectualmente borradas antes de morir.

¿Cómo estaba el derecho al voto en otros países? En Estados Unidos, a partir de 1861, todos los varones tienen derecho a votar, la mujer no lo conseguirá hasta 1920. En el Reino Unido, la lucha por dicho derecho se inicia en 1792, potestad que no tendrán hasta 1918 y solo las mujeres mayores de 30 años; finalmente ese derecho será realidad, para todas las mujeres inglesas, en 1926. Largo recorrido en el tiempo.

España no queda lejos de las anteriores fechas, aunque empiece la movida más tarde. En 1931 se reconocerá el derecho al voto, situación que vuelve a cambiar tras la guerra civil, quedando de nuevo sometidas al marido en lo civil y en lo social. Habrá que esperar al Referéndum de 1976 y a las elecciones de 1977 para que se recuperen los derechos perdidos.

A título informativo hago un repaso de diversos hitos indicativos en lo referente a algunos momentos importantes desde 1850, donde la educación es básica para la igualdad. María de Maeztu pleitea para que la mujer acceda a la universidad.

Con respecto a la educación, en 1857 aparece la primera Ley de Instrucción Pública (Ley Moyano). El analfabetismo campa a sus anchas. ¿Estudiar? Al final de la corrida parte del pueblo se conforma con saber firmar y algo de cuentas. Desde entonces a hoy la cantidad de “leyes de partido” que se han derogado por aquello de “quítate tú para que me ponga yo” son múltiples. Hablaremos cuando salga la siguiente.

Se funda la Institución Libre de Enseñanza (1876) por un grupo de catedráticos que por defender la libertad de enseñanza, la renovación educativa, cultural y social y con el deseo de modernizar la sociedad y dar entrada a las mujeres, su osadía los separará de la Universidad. Desde 1876 hasta la guerra civil, será clave para la culturización española.

Durante 1920 continúa dicha transformación. La España del momento se polariza entre un campesinado analfabeto y supersticioso y una burguesía que busca modernizar el país. En 1931 se proclama la Segunda República y crean las “Misiones Pedagógicas”, proyecto de culturización del pueblo analfabeto. Los “misioneros” son intelectuales del momento (maestros, estudiantes, profesores). Tales Misiones fueron desmanteladas al final de la “guerra incivil”.

La postguerra está sobrecargada de penuria, cartillas de racionamiento, exilio, miedo para unos, silencio para otros. A partir de los años sesenta la emigración será una salida. Poco a poco se va abriendo el telón. La Transición marca un renacer y la integración en Europa deja paso a estabilidad política y a un lento crecimiento.

¿Cómo está el panorama actualmente? Estamos entre dos bandos evidentes. Feminismo contra machismo: ¿¡muera el machismo, viva el feminismo!? En este frente se pelea a brazo partido. El extremismo nos llevará a un fanatismo donde cada cual justificará sus contradicciones.

Y la normalidad entre un sexo y el otro ¿para cuándo? Siguen dándose situaciones de opresión, de abuso… ¿Cuándo entraremos en una situación normal? Temo que si no rompemos la convivencia por un lado lo haremos por otro. Aumentan las manadas: ¿están de moda? Aumentan los abusos sexuales. Mal camino.

Un comentario que es de justicia. El conjunto de mujeres que saltaron a la arena durante los siglos XIX y XX eran de casa bien, con cultura, con arrojo para apoyar los derechos de la mujer. Lógicamente su pátina cultural y su estatus social juegan un papel básico. Los hombres, antes y ahora, también hemos arrimado el hombro.

Mis recuerdos resbalan hacia las sufridas mujeres del pueblo, sin cultura (muchas no sabían leer ni escribir), trabajando de lo que sea (aceituna, vendimia, blanqueo, fregar casas y el hogar). Su vida era dura, pero se enfrentaban a la realidad luchando por su propia dignidad. Gracias a todas ellas. Dejo el tema “mujeres” para más adelante.

PEPE CANTILLO

jueves, 1 de agosto de 2019

  • 1.8.19
No soy aficionado a la tele pero, a veces, las circunstancias obligan a aguantar el televisor. La última vez me tragué parte de Juego de tronos, serie de la que había oído muchos comentarios. Parece que la mujer juega un papel importante –insisto: parece–.



Prestando algo de atención, da la impresión de que son importantes y respetadas. ¿Como sujeto autónomo y con criterio valorado? Pienso que no, aunque estoy convencido de que las han caracterizado de tal manera que, efectivamente, parece que “cortan el bacalao” a la par que el hombre. Pura mentira.

Las mujeres del jefe, rey o como se quiera catalogar –es decir, la élite– son utilizadas en dichos grupos para buscar alianzas, para ser emparejadas con otras tribus o grupos pero siempre buscando el poder y así serán utilizadas para fortalecer el dominio del jefe si hace falta hasta prostituyéndolas. Es mi opinión y hasta puede que me equivoque.

Remacho estas líneas de introducción con la novela de Posteguillo Yo Julia, donde la mujer instiga, manda en la penumbra, a la sombra del marido que, curiosamente, parece no enterarse de nada (¿¡?). Pero esto es el reflejo de una sociedad donde la mujer solo es moneda de cambio o una especie de Celestina que debe mirar por el porvenir familiar.

Quien manda de verdad no es la mujer: obligan las circunstancias movidas por una ambición de poder para que los hijos lleguen a mandar. Digamos que hay un uso interesado de la mujer para sacar beneficios políticos, territoriales...

En anteriores entregas he buceado en el pasado para extraer alguna mujer significativa en lo que podríamos llamar “el movimiento femenino” (¿feminista?) o, mejor, en la toma de conciencia de que ellas también valen tanto o más que los hombres. Aun no he entrado en dicho movimiento. Digamos que, en sentido estricto, el feminismo como movimiento surge y se ratificará a partir de la Revolución Francesa, que dejo para el final de estas entregas.

Mujeres con arrojo y desafiando el escenario donde vivían hay bastantes, aunque han estado envueltas en un silencio yo diría que interesado. Por ejemplo, Hipatía fue importante en su entorno alejandrino. Como intelectual será una persona influyente. Estudió filosofía, lógica, física, matemáticas, astronomía, música. Se dedicó a la enseñanza, sobre todo de filosofía y llegó a ser directora del Museo de Alejandría.

De sus escritos no se conserva nada. Cuenta con la ayuda del filósofo Teón, su padre, que a toda costa estaba empeñado en la educación de ella como persona. ¿Mujer e instruida? Cierto. Tanta valía es difícil de soportar y será acusada de brujería, lo que permite que el fanatismo religioso la masacre hasta morir. Fue una mujer de banderas entregada por completo a la ciencia.

La verdad sea dicha es que trasteando por Internet he encontrado curiosa información sobre mujeres que desconocía y que fueron famosas en su tiempo tanto por su calidad de escritoras y sus capacidades intelectuales, como por su valía incuestionable.

Sigamos en este caso con dos cordobesas de banderas dentro de distintas circunstancias y que ofrecen una interesante referencia. Lubna de Córdoba, cuya fecha de nacimiento se desconoce, para unos fue esclava nacida cristiana, para otros pudo ser hija del califa. Es toda una erudita y llegará a ser responsable de la biblioteca real, además de secretaria del califa Alhaken II.

Gozada de una inteligencia brillante siendo experta en cálculo, geometría y gramática. Maestra de matemáticas enseñaba de forma gratuita a los niños hasta por la calle. Es una poetisa destacada dentro del mundo árabe-andalusí, además de ser una persona muy importante en la corte cordobesa.

Fallece en el 984. Muerto el califa, las intrigas del visir Almanzor dieron como resultado la quema de todos los libros contrarios a la religión. El fanatismo siempre está presente en las tres “religiones del libro”. ¡Adiós al tesoro!

La siguiente cordobesa, Leonor López de Córdoba (1363-1412) es escritora. Hija del Maestre de la Orden de Calatrava y valido (algo así como primer ministro) de Pedro I de Castilla. Según Cordobapedia, en Memorias de Doña Leonor López de Córdoba narra las peripecias de la familia, obra considerada como la primera autobiografía de un personaje de Castilla y además escrita por una mujer. Digamos que se abre la brecha por la que las mujeres (algunas) empiezan a escribir sobre ellas y sobre su entorno.

Otra mujer de la que sí hemos oído hablar y en terreno distinto al anterior será Juana de Arco (1412-1431). Acaudilló las tropas francesas contra los ingleses. Capturada por estos la acusan de hereje y bruja y muere en la hoguera. Este planteamiento será una excusa vil usada como causante de muchas muertes. El fanatismo religioso abusará sobradamente de las hogueras, y no precisamente de las de San Juan (¿¡?).

A partir del Renacimiento, poco a poco cada vez son más las mujeres que asomen la cabeza para, por lo menos, respirar demostrando su gran capacidad. Por ejemplo, la Reina Isabel I de Castilla no se corta a la hora de coger las riendas del poder. Claro, era la reina…

Cerca de Isabel estará Beatriz Galindo, “la Latina” (1465-1535). Es un claro ejemplo de mujer culta, calificativo este que solía atribuirse por lo general solo a las monjas. Fue preceptora de las hijas de la reina; domina el latín escrito y hablado (razón de su mote). Escritora y humanista, fue una mujer culta, erudita y generosa con los más necesitados.

Pero aun serán otras muchas mujeres las que permanezcan “escondidas” tras los muros de sus hogares donde se las ingeniarán para curar dolencias cuando enferman los hijos. ¿A dónde quiero ir a parar? Las llamadas “curanderas”, cuyo saber se funda en la práctica cotidiana, serán pronto pasto de la hoguera, acusadas de hechiceras y de brujería.

Si muchas de tales mujeres son conocedoras de una medicina casera, este matiz dará paso, con el tiempo, a que luchen por estudiar para ser médicos oficialmente. Otro enfoque de suma importancia en el trabajo- integración de la mujer.

Hasta aquí me he referido a mujeres cultas como poetisas, escritoras, en suma eruditas. Cambio de tercio y me refiero a esas mujeres que, con tesón y luchando por el pan nuestro de cada día, se dedican a imprimir libros, en la mayoría de casos porque el marido ha muerto y el negocio no puede cerrarse.

A partir de la popularización de la imprenta, dicho oficio-negocio se verá aumentado considerablemente. Por ejemplo de la imprenta de María Rodríguez de Rivalde (cómo no, viuda de Pedro Madrigal) saldrá la primera edición de El Quijote de Cervantes. Y muchos otros libros.

Hago referencia a María Jesús Espinosa de los Monteros,  activista en la lucha por los derechos de la mujer, porque de su pluma saldrá una buena cantidad de materiales, tanto sobre mujeres como hombres que ilustran debidamente la curiosidad de los lectores.

Y ahora aludo, con especial cariño, a Jerónima Galés, impresora valenciana del siglo XVI y gran amante de los libros. Viuda de dos impresores, sacó adelante la imprenta, llegando a ser una de las más importantes y conocidas de dicho siglo. Imprimirá en cantidades importantes para aquella época. Más de 250 libros es todo logro. Como socio consorte estoy relacionado con la Sociedad Bibliográfica Valenciana “Jerónima Galés”, que será fundada por un grupo de amigos en 1994. ¿Vicio? Amor a los libros.

PEPE CANTILLO

jueves, 18 de julio de 2019

  • 18.7.19
¿Cuándo arranca el movimiento feminista? Señalar su origen no es tarea fácil. Desde luego, no es de hace unos días. El tema, en general, contiene amplitud de información y, sobre todo, ofrece variados puntos de anclaje sobre sus inicios que no son coincidentes. Incógnita difícil de precisar. Según fuentes recientes, el feminismo se gestó en el seno del socialismo (¿¡?) y tiene la exclusiva.



Unas pinceladas históricas. Vuelvo a remontarme en el tiempo a la búsqueda de señales que hayan aparecido en defensa de la mujer y en la toma de conciencia de sus derechos e igualdad con el hombre. Algo aparece, aunque se pueda suponer poco importante.

En el artículo anterior citaba a Francisca de Pedraza “…mujer que consiguió divorciarse por malos tratos en 1624”. A caballo entre el siglo XIV y el XV aflora Cristina de Pizán (1364-1430). Nace en Venecia y vive en París. El personaje no es español, razón por la que posiblemente sea aun más desconocido para muchos de nosotros.

Al enviudar con 25 años y con cargas familiares le impulsa a escribir para mantenerse ella y la familia a su cargo. Será una de las primeras mujeres que se gane la vida como escritora (que sepamos). Estamos ante otro caso aislado de los muchos que, conforme se investiga en el tema, van apareciendo.

En su obra La ciudad de las damas (1405) “defiende la imagen positiva del cuerpo femenino y asegura que otra hubiera sido la historia de las mujeres si no hubiesen sido educadas por el hombre”. Hace una clara defensa de los derechos de la mujer a la par que ataca la misoginia (aversión a las mujeres) existente en esos momentos. Para quien le pique la curiosidad por el tema y por la etapa histórica, el libro Mujeres silenciadas en la Edad Media, obra de Sandra Ferrer, brinda un amplio panorama sobre la cuestión.

Demos un salto en el tiempo hacia los siglos XIX y XX. Rosa Chacel (1898-1994) nace en Valladolid donde vivirá hasta la edad de nueve años que se traslada a Madrid con su abuela. Mujer de una inteligencia brillante (donde las haya), con tres años leía de corrido y recitaba versos de memoria. Su delicada salud le impide ir a la escuela y su madre, que es maestra, le enseña desde muy temprana edad.

Le apasiona dibujar e ingresa en la Escuela de Artes y Oficios, posteriormente pasará a la Escuela de Bellas Artes de San Fernando para estudiar escultura. Ambas materias se complementan y su capacidad intelectual da para más. En 1933 muere su madre, dato que supone un fuerte golpe emotivo y creativo.

Se marcha sola a Berlín donde permanecerá seis meses. En dicho periodo publica un libro de sonetos titulado A la orilla de un pozo, prologado por Juan Ramón Jiménez. Se relaciona con Valle-Inclán, con Unamuno, con Ortega y Gasset, entre otros. En dichos momentos eran habituales las tertulias literarias en Madrid, donde se reunían algunos de los mejores intelectuales del momento.

La Guerra (in)Civil trastoca su vida como la de tantas otras personas, sean importantes o anodinas. Firma el Manifiesto de los intelectuales antifascistas. Como mujer inquieta y comprometida trabajará de enfermera y escribirá en la prensa republicana. Terminada la contienda civil y abolida la República, consigue reunir a su familia y emigran a Brasil.

En 1960 se publica en Buenos Aires (Argentina) La sinrazón, posiblemente su mejor novela, obra que fue muy elogiada por Julián Marías. Para otros entendidos, la categoría literaria de esta mujer queda demostrada en 1946 cuando se edita Memorias de Leticia Valle.

Su ilusión es volver a España, deseo que cumplirá en distintos intentos. Su economía no es muy boyante. Una beca Guggenheim le da un respiro y vuelve por algún tiempo, entre 1959 y 1961. El segundo intento será en 1970, por una promoción literaria. Vuelve en 1973 y en 1977 se instala definitivamente, gracias a una beca de la Fundación March.

Durante la Transición política logra recuperar parte del tiempo perdido. Poco a poco va publicando y dando a conocer parte de sus escritos. En honor a la verdad hay que decir que sus obras son bien recibidas por la crítica e ignoradas por el gran público. La losa del silencio político pesa lo suficiente para que dicho público, que no ha terminado de salir del callejón del analfabetismo, tampoco sienta curiosidad por sus obras.

Las puertas del reconocimiento oficial se abrirán lentamente y con cierta reticencia. En 1987 le otorgan el Premio Nacional de las Letras. En 1989, la Universidad de Valladolid le concede el Doctorado Honoris Causa y será nombrada hija ilustre a la par que le fijan una pensión. En 1990 recibe el Premio Castilla y León de las Letras; en 1993, la Medalla de Oro al Mérito en Bellas Artes.

Escribe para RTVE los guiones de una serie basada en su novela Teresa. La suerte no está de su parte y la serie, aunque aprobada, no llega a filmarse. Por desgracia, este tipo de “accidentes” son muy habituales, tanto antes como en tiempos presentes. Obra no firmada aunque esté aprobada para exponer o publicar, se queda en el cajón con el cambio de partido en el poder. No invento. Tengo datos fehacientes de algunos casos.

Las líneas precedentes sobre Rosa Chacel salen de la biografía que ofrece la Fundación Jorge Guillén, depositaria del fondo documental donado por la autora en 1994. Hay una completa descripción de su obra: novela, cuentos, poesía, biografía, traducciones, correspondencia...

Ahora pondremos nuestra atención en María de Maeztu Whitney (1881-1948), humanista convencida, maestra, pedagoga y directora de escuela. Su principal objetivo será potenciar el valor y el papel de la mujer. Al enviudar su madre, toda la familia se traslada a Bilbao donde monta una academia que influirá en la pasión docente de la hija.

Licenciada en Magisterio, dará clases en Santander. Para estudiar Filosofía y Letras pasa por la Universidad de Salamanca donde fue alumna de Unamuno y termina en Madrid donde obtendrá el doctorado en 1936. Amplió su formación en diversas universidades europeas. Con posterioridad recibirá distintos títulos honoríficos y será nombrada profesora extraordinaria o Doctora Honoris Causa de universidades tanto hispanoamericanas como europeas.

Figura importante dentro del panorama educativo del siglo XX, lucha abiertamente por la igualdad de la mujer. Su objetivo será lograr que pueda acceder a los estudios superiores y universitarios pese a los impedimentos sociales, políticos y religiosos. En esta línea tenía las ideas muy claras hasta el punto de implicar a toda aquella persona con cultura, influencia o poder para que se pudieran abrir las puertas de una educación integral tanto para mujeres como para hombres.

Dicha meta aparece bien definida en la correspondencia de María de Maeztu donde perfila su ilusión y valentía, teniendo claro que es una lucha y una reivindicación de derechos. Trabajo arduo al que se enfrentan ella y otras mujeres de la época.

Dirigió e impulsó la Residencia de Señoritas entre 1915 y 1936. Su objetivo era dotarlas del máximo de oportunidades para potenciar conocimientos y acceder a la universidad. Por la Residencia pasará la intelectualidad del momento a dar conferencias, incluido Alcalá-Zamora, presidente de la República.

Formó parte de la Junta Directiva del Instituto-Escuela y presidió el Lyceum Club Femenino. Murió exiliada en Argentina a los 66 años de edad. Fue olvidada y borrada del mapa, lo que contribuyó a que fuera desplazada del lugar que le correspondía en los difíciles momentos de aquellos años.

Resumiendo. Su principal objetivo será luchar por la igualdad y la independencia de la mujer para lo que se hace imprescindible tener un alto nivel de educación. Hablamos de una educación integral y extensible a todos los rincones del país.

Apostó por una educación laica con principios pedagógicos basados en su famosa frase: “Es verdad el dicho antiguo de que la letra con sangre entra, pero no ha de ser con la del niño, sino con la del maestro”. Como docente comparto plenamente esta postura. Solo matizo que la política debe salir de la escuela. Que el adoctrinamiento que se vende en estos momentos costará caro a las generaciones siguientes.

De su artículo Lo único que pedimos cito: “Soy feminista, me avergonzaría de no serlo, porque creo que toda mujer que piensa debe sentir el deseo de colaborar, como persona, en la obra total de la cultura humana. Y esto es lo que para mí significa, en primer término, el feminismo (…) Justo es proclamar muy alto lo que ya repetidas veces se ha dicho: los mayores enemigos del feminismo no son los hombres, sino las mujeres: unas por temor, otras por egoísmo”.

María de Maeztu, pionera en la educación universitaria femenina española, es una gran desconocida. Ninguna mujer ha hecho tanto por la cultura femenina en España y por los centros por los que pasó como ella. Es una mujer de banderas, difícil de superar.

PEPE CANTILLO

jueves, 4 de julio de 2019

  • 4.7.19
¿Origen y significado de la expresión "mujer de bandera"? Posiblemente, según los eruditos, estemos hablando de una costumbre que entra en el movimiento de masas, como puede ser, por ejemplo, un ejército. Los ejércitos siempre iban acompañados de una patulea de gente. Entre dicho personal solían ir también prostitutas. Más concretamente, parece ser que entre los musulmanes dichas mujeres tenían que poner a la puerta de su tienda una bandera roja como señal de su presencia y así surge el dicho "mujer de bandera". Verdadero o falso, no lo sé, sentido sí que tiene.



Según la RAE, dicha expresión también hace referencia a una “mujer muy atractiva e impresionante”. Esta referencia ahora puede resultar menos tolerable dadas las circunstancias “removidas con poco acierto”, con respecto a este tipo de dichos políticamente menos aceptables (incorrectos, dicen).

Con el tiempo, la frase original se ha ido magnificando. Hoy la referimos a mujeres que, por razones varias, dejaron profunda y destacada huella en la historia de los humanos, es decir que marcaron momentos importantes.

Sigo con el importante tema del papel que debe jugar la mujer en la sociedad actual y cara al futuro. Hago la referencia al posible origen de la expresión “mujer de bandera” para transferirlo a un plural mayestático de “mujeres de banderas”. El origen del dicho puede ser ramplón pero el cambio de significado acaecido a lo largo del tiempo le da un valor que enaltece, esa es la intención, a quien se le aplica.

En la actualidad, cuando hablamos de “una mujer de bandera” nos referimos a mujeres que a lo largo de la historia han marcado un hito, que escribieron en mayúscula su paso por la historia de nuestra cultura y, sobre todo, han intervenido de modo significativo y relevante desde el siglo XVIII hasta nuestros días en pro de la igualdad de derechos para la mujer. ¿Antes no? Veamos algunos ejemplos de estas féminas atrevidas.

Buscando información me encuentro con la siguiente noticia que me sorprende. Gracias a un artículo del historiador Ignacio Ruiz publicado en El País y citado por otras fuentes cuenta lo que sigue: “La mujer que consiguió divorciarse por malos tratos en 1624. Francisca de Pedraza obtuvo la primera sentencia de violencia de género de la historia”. Dicha noticia, como no podía ser de otra manera, quedará guardada en el cajón del olvido.

Desde dicha fecha hasta el siglo XIX trascurre bastante tiempo. Los pasos en pro de la igualdad de derechos serán lentos y cargados de sufrimiento, a veces de humillaciones y desprecio por no hablar de sangre vilmente derramada. El final del siglo XIX y todo el XX será movido en pro de dicha igualdad que, entrados en el siglo XXI, aun no está conseguida.

El material que ofrezco a continuación está extractado de los artículos Un volcán rojo y violeta y Teselas sueltas para construir un mosaico. Este escrito es de Antonio Chazarra, profesor de Historia de la Filosofía. Ambos son interesantes y de ellos extraigo algunas ideas. Por cierto, dato para la curiosidad: la tesela es “cada una de las piezas con que se forma un mosaico” (sic) y el tema que estamos tocando es interesante por razones varias.

Hablemos pues de Margarita Nelken (1894-1968). En su libro La condición social de la mujer en España arremete contra la situación de dependencia que soportan, reivindica la igualdad social y sexual de la misma, defiende el divorcio y ataca al cristianismo como culpable de tal atraso.

Madre soltera por voluntad se casará con Martín de Paul 13 años después de nacer su segundo hijo. Funda la primera guardería laica para hijos de trabajadoras. El centro fracasa porque si pide una subvención deberá ser regido por monjas. Fue rechazada como miembro del Lyceum Club por su liberalismo sexual, por vivir con un casado y defender el divorcio.

Frecuenta el Ateneo de Madrid y se relaciona con Pérez Galdós, Ramón y Cajal y otros. “Ferviente republicana, sindicalista, diputada socialista, escritora, periodista...” y sobre todo es una mujer comprometida, rebelde y controvertida que amó la libertad.

Diputada por Badajoz en 1931, también logra acta en 1933 y 1936. En la Guerra Civil participa en la defensa de Madrid y forma parte del Comité Nacional de Mujeres Antifascistas. Su vida estuvo marcada por el conflicto y la tragedia. A partir de 1934 será perseguida y tendrá que exiliarse.

Para algunos era una heroína; otros la vinculan con las “checas” y las líneas represivas más duras. En vida tiene detractores como “Azaña, que la considera una indiscreta”; Queipo de Llano, que la tacha de “zorra y prostituta”; o el anarquista García Oliver, que la hace responsable de capitanear grupos violentos y de participar en la ejecución de presos. Pio Moa la descalifica, al igual que Andrés Trapiello, que apunta aspectos obscuros...

Otra mujer interesante será Clara Campoamor Rodríguez (1888-1972), que nace en Madrid y muere en Lausana (Suiza). Escritora, política y abogada, luchó por los derechos de la mujer. Impulsora en pro del sufragio femenino, contribuyó decididamente a que las mujeres pudieran votar por primera vez en 1933.

Por circunstancias familiares, muere su padre, deja la escuela a la edad de 10 años y trabajará como modista, dependienta o telefonista. Como auxiliar de Telégrafos en Gobernación fue destinada a Zaragoza y a San Sebastián. De vuelta a Madrid en 1914 oposita al Ministerio de Instrucción Pública como profesora de taquimecanografía.

Trabajando en el periódico La Tribuna se interesa por la política. En 1920 inicia Bachillerato y después se matriculará en la Universidad Complutense de Madrid para estudiar Derecho. Se graduó en 1924 y, al año siguiente, se inscribe en el Colegio de Abogados. Gana sus puestos de trabajo con el sudor de su frente.

Republicana convencida, se mete en política y, en 1931, proclamada la Segunda República, será elegida diputada por Madrid donde se entrega en cuerpo y alma para conseguir el sufragio universal que permitiera el voto de la mujer. Tuvo un fuerte encontronazo con Victoria Kent, contraria al voto femenino. Se aprobó el sufragio femenino con 161 votos a favor y 121 en contra. En otro momento hablaremos de Victoria Kent.

¿Razón de dicha negación al voto femenino? Los diputados contrarios piensan que las mujeres no están preparadas para votar y, de hacerlo, votarían a la derecha porque están muy influidas por la Iglesia. Aunque alegan que no les niegan tal derecho.

La guerra “incivil” que estalla en 1936 le obliga a emigrar. El intento de volver una vez terminada la guerra es fallido. Vivió en Buenos Aires y luego en Lausana (Suiza) donde muere. Está enterrada en el cementerio de Polloe en San Sebastián. Curiosidad: dicho cementerio, inaugurado en 1878, es obra del arquitecto José de Goicoa y está repleto de historia, arte y curiosidades.

Mucho ha llovido desde aquellos primeros pasos en pro de la igualdad, por desgracia aun no conseguida pese al esfuerzo de muchas mujeres y también de hombres, y a la labor de organizaciones nacionales e internacionales.

En este desdichado tema, la realidad es tozuda porque una cuestión es lo que decimos de cara a la galería y otra distinta la intrarrealidad del asunto. A los hechos me remito con la triste lacra de la violencia doméstica, silenciada incluso por la misma mujer, en muchos de los casos. O las agresiones a transexuales y homosexuales que no dejan de ser un lamentable ejemplo de violencia sexista. El problema más grave es el aumento del odio.

PEPE CANTILLO

jueves, 20 de junio de 2019

  • 20.6.19
Según la Enciclopedia Universal, la ley del embudo es “una expresión popularmente acuñada para denunciar una injusticia surgida en alguna confrontación o disputa…” que puede resumirse como lo ancho para mí, y lo estrecho para los demás. En este caso, los demás son los putos españoles porque nosotros, puros y castos catalanes, nunca jamás ofendemos. Este dicho se complementa con otros, si no iguales sí parecidos, como “siempre me toca bailar con la más fea” o “los mandamientos del mundo se reducen a dos: quítate tú para que me ponga yo”.



Las fiestas que se suelen celebrar, repartidas por todo el país, son muchas y muy variadas. Basadas en la representación de personajes públicos o privados y el fuego hay algunas de ellas que son interesantes y divertidas. Reseño brevemente alguno de tales eventos.

Como fiesta grande y basada en el fuego, las Fallas valencianas, catalogadas como fiesta de Interés Turístico Internacional, son únicas y vienen de mucho tiempo atrás. En su origen era una fiesta sencilla donde se quemaban restos de madera y trastos viejos. Digamos que era una tertulia de vecinos alrededor del fuego y con un vaso de vino.

Actualmente, los “ninots” (figuras de cartón, madera y papel o tela), muchos de los cuales representan personajes del entorno o foráneos con cierto tono provocativo o satírico, se queman la noche de la “Cremá”. Los muñecos son copias lo más parecidas posible al personaje que representan. Nadie ha pretendido denunciar tal crematorio. Acompaño un vídeo de la Nit del Foc de 2019.



Vamos con la parte estrecha de la ley del embudo y su explicación. ¿Hacia dónde quiero dirigir estas líneas? Aun resuena en el aire (el eco de la memez) el “cipostio” que han montado los supuestos “demócratas” por la quema de muñecos que desde hace años se realiza en determinados pueblos peninsulares. Vamos con los coripeños y su Judas Iscariote.

En Coripe, como en otros tantos pueblos, tienen la costumbre de realizar la quema del “Judas” como rememoración de la traición hecha por dicho personaje contra Jesús. Este año “el Judas” que había que ajusticiar ha sido Puigdemont. En años anteriores quemaron muñecos varios sin que ello levantase ampollas malolientes. ¡Claro, no eran de mi cuerda!

Dicha quema simbólica (repito) vale de ejemplo para reprochar “lo negativo para la sociedad” que han realizado señalados personajes públicos. Por muñecos del crematorio festero han pasado Felipe González, Iñaki Urdangarín, Aznar o Bárbara Rey. En Alfaro (Logroño) aunque no suelen ser pirómanos, este año decidieron quemar a Abascal. Hay que recordar, y me repito, que con los ninots se hace algo parecido.

Fiesta similar a la de Coripe también se celebra en Robledo de Chavela (Madrid), en Pedro Abad (Córdoba), Venta del Moro (Valencia), Villadiego (Burgos), Chozas de Canales (Toledo), Talayuelas (Cuenca), Samaniego (Álava) Cabezuela del Valle (Cáceres) Bocígano y Zarzuela de Jadraque (Guadalajara). Podríamos citar más, cada una de las cuales tiene características propias que gustan o no por diversas razones.

El hecho ha molestado enormemente a la integridad moral y política de acólitos y personajes catalanes hasta el punto de bramar en su cuenta de Twitter un tal Torra: “Sencillamente, hórrido. Asco extremo. Intolerable. Lo denunciaremos”, ha escrito dicho personaje. Hasta aquí la cara estrecha del embudo.

Pasemos a la parte ancha del embudo. Tanto dentro de Cataluña como fuera de ella, los que ahora se rasgan las vestiduras son los que aplauden la quema de fotos y efigies del Jefe del Estado –como tal Estado no es el suyo, dirán–, quedándose tan panchos.

“No tiene sentido que se rasguen las vestiduras cuando la Fiscalía abre diligencias por la quema de la efigie del Rey” y para colmo apelan a la libertad de expresión para justificar dicha acción. Buen comienzo éste para ser independientes. ¿Quiénes? ¡Hombre! Los Països Catalans que vamos todos juntos.

Han aplaudido la quema de la bandera estatal –como no es la suya...–. Como siempre, tu bandera (España) es un trapo para nosotros. La buena es la estelada que es sa-gra-da. Si la ofendes te las verás conmigo, dicen todos los que cambian de cara y chaqueta cuando la supuesta ofensa o el daño se lo hacen a ellos.

Estamos ante una triquiñuela más de las muchas empleadas últimamente para abonar la razón de sus intereses políticos denunciando con ello la malquerencia, la mala voluntad del resto de España contra ellos, dicen. Porque España no nos quiere…

Para quien esté inmerso en la verdad absoluta queda claro que los hechos son (para ellos) censurables. ¿Por qué? Por rememoraciones cristianas trasnochadas, ¡quia! Por ataque directo a la democracia, ¡por favor! Simple y llanamente han bramado ante dicho acto “que consideran un presunto delito de odio” contra ellos que jamás odiaron a nadie.

Cito una intervención en Onda Cero. “Monólogo de Alsina, sobre la quema del muñeco de Puigdemont: Qué vas a esperar, Carles, de un estado fascista”. La gente de derechas es facha. España es fascista (facha) según los sensatos y sensatas del “País de Nunca Jamás” con su hada Campanilla que deben ser todos de izquierda y que si acaso solo son fachosos y fachosas algunos. Peter Pan y Campanilla nunca mueren.

Y a la manida y manoseada cantinela de “España nos roba”, hay que añadir “España nos ofende”, “España nos odia”, “España no nos quiere”. ¡Puta España…! Y no digamos “na” si los ofensores son andaluces, como ocurre en este caso.

Me atrevo a añadir, aun a costa de parecer políticamente incorrecto, una crítica. Es que los andaluces no tienen remedio, son unos mamarrachos que no valen para nada, pensarán los muy cultos (cortos amiguetes). Porque si el personal hace memoria podrá recordar que los españoles, en general, somos muñecos no apreciados y los andaluces menos, pues se nos humilla cada vez que hay ocasión para ello, con razón o sin razón.

La historia reciente desde los años ochenta, por no irme más lejos, está plagada de juicios malévolos contra la gente andaluza (vagos y maleantes, perezosos, festoleros y mil epítetos mas…). Las diatribas siempre han partido de la cúpula política.

Si curioseamos en discursos políticos, en algún que otro libro, en conferencias públicas, declaraciones políticas de algún “Molt Honorable” podremos confirmar tal aseveración. En síntesis, “Puigdemont (como chamuscado) acusa, Torra amenaza”. Ambos tienen el título de Molt Honorable. Una cuestión es tenerlo y otra confirmarlo en la realidad.

La otra parte de dicho embudo, la ancha, es para “los buenos ciudadanos” (¿¡?). Acoso sistemático a partidos que no sean de su cuerda –parece que ninguno lo es–. Escraches dentro de su territorio (uso esta palabra que parece suena mejor que “acoso”) a políticos de cualquier otro partido. Como tienen muchos huevos hasta bombardean con ellos a quien se le ponga por delante y si no que se lo digan a Marta Sánchez.

Acojonamiento de familiares de políticos contrarios, amarillismo sensacionalista al estilo de cómo lo practica la mejor prensa amarilla. De tal acoso no se ha salvado ni el Tato, torero del siglo XIX que no se perdía un sarao por nada del mundo. Supongo que quieren demostrarnos que “tienen más cojones que el caballo de Espartero”.

Pintadas contra partidos, contra personas concretas de tales siglas, siempre apelando al derecho a la “libertad de expresión”. La lista de agravios (“justificados”, dirán) es larga. Solo hay un “pero”. Siguen comiendo de los presupuestos de un Estado enemigo del que quieren separarse.

Sensacionalismo, como lo practica la prensa amarilla. Ante este panorama de choques y tropezones dialécticos se podrían aducir muchos y variados ejemplos, acertados para unos, falaces para otros, pero caer en la demagogia solo sería alimentar un fuego fatuo en este caso “lleno de presunción o vanidad ridícula”.

Supongo que terminaremos denunciando las murgas de los Carnavales, desde el más famoso (Cádiz) hasta los de cualquiera de nuestros pueblos, donde dichas murgas que “interpretan canciones satíricas en los carnavales”, se mofan de personajes tanto locales como peninsulares e incluso de fuera del país.

La palabra “murga” tiene su origen en el Carnaval de Cádiz desde donde se extiende por España y parte de América. Y puede que los “ninot” de Fallas también deban suprimirse, desaparecer, porque se mofan de todos y de todo. Aprenderemos a bailar sardanas…

PEPE CANTILLO

jueves, 6 de junio de 2019

  • 6.6.19
La cultura que encierra el refranero español es muy rica en sentencias, frases que aluden a una amplia gama de cuestiones en referencia a elementos atmosféricos, a animales y, por supuesto, a la persona y a la cultura o la religión. En la acumulación de sentencias sobre animales parece que está apareciendo una “nueva inquisición” sobre el tema que pretende cambiarlas o anularlas. Esto es materia para otro momento.



Perico el de los Palotes es una “persona indeterminada, un sujeto cualquiera”, según la RAE, tal como Fulano, Mengano o Zutano, pero aunque “no se sabe quién fue, debió existir”, según explica Pancracio Celdrán en su libro Inventario general de insultos. Entresaco algunos datos para presentarlo.

En el citado libro hay una amplia gama de datos, de frases cargadas de significado. En el caso del tal Perico, la explicación más corriente de esta frase hace referencia a alguien indeterminado, es decir a un sujeto cualquiera carente de importancia que incluso su identidad tampoco tiene significación especial. En términos muy simples diríamos que se trata de un chiquilicuatre cualquiera.

Perico más que tonto era bueno. Ser más tonto que el susodicho no resulta fácil ni tampoco difícil. En el siglo XVI se llamaba así a un bobo que tocaba el tambor con dos palotes, precediendo al pregonero y que se quedaba con los “cuartos” de ambos. No debió ser muy tonto, entonces. De todas formas, se dice que era un don nadie. Perico también hace referencia a un pájaro de América del Sur, fácil de domesticar.

Alguien se podrá preguntar a qué viene toda esta perorata. Todo a su tiempo. De entrada haré referencia a lo que me atreveré a llamar “feminismo del bueno”. ¿Razón? Estamos a caballo entre el siglo XIX y XX, cuando un grupo de “atrevidas mujeres” da la cara para conseguir toda una serie de derechos que hasta el momento les han sido negados.

Pero como la curiosidad es picante y revoltosa, busca que te buscarás y el susodicho aparecerá como seudónimo de una “mujer de bandera” que vivió a caballo entre el siglo XIX y XX. Es decir, nos referimos a una escritora que se camuflaba tras este y otros seudónimos. La etapa sociocultural no daba para muchas posibilidades en una sociedad en la que la mujer no contaba para nada, razón para ocultar la identidad.

Dicho Perico es el seudónimo de…, ¡ misterio! Indudablemente, este tipo de seudónimo puede llamarnos la atención o dejarnos fríos y pasamos olímpicamente de averiguar quién se esconde detrás del susodicho. Estamos ante un nuevo personaje que vale un potosí. La verdad es que el filón informativo de esta joya da para hacer una disertación mucho más amplia e informante del tal Perico que “sí existió” y era una mujer.

Tras este seudónimo se refugia Carmen de Burgos, también conocida por Colombine. Estamos ante una mujer periodista y corresponsal de guerra que, por necesidad, supo esconderse bastante bien tras diversos seudónimos. Tenía razones más que sobradas para ello. Además de ser mujer, era feminista y precursora del divorcio en España.

Estamos ante una “mujer de bandera”. Dichas mujeres de bandera son aquellas que, por excepcionales, dejan huella allá por donde pasan, que luchan contra viento y marea en unas circunstancias más bien adversas para ellas. Su gran atrevimiento como mujer le granjeó múltiples dificultades.

Vivimos en unas circunstancias sociales, religiosas, en las que las mujeres no podían ni mover un dedo sin la aprobación del hombre. Hasta tal punto el control era tan rígido que se podría afirmar que ni tan siquiera eran dueñas de sí mismas. Como “premio a su labor”, será la primera mujer que aparezca, años después de su muerte, en la lista de autores prohibidos por el franquismo. Ironías del destino.

Era una mujer (1867-1932), andaluza para más señas, que nace en Rodalquilar, Almería. Su nombre de pila era Carmen de Burgos, más conocida por “Colombine”, uno de sus seudónimos. Se casó muy joven con el periodista Arturo Álvarez, del que se divorciará porque el matrimonio no funcionaba. Un divorcio en tales años era todo un desacato.

Un buen día coge sus trastos y se marcha a vivir a Madrid acompañada de su hija. Tiempo después conoce a Ramón Gómez de la Serna (once años más joven) con quien colaborará e iniciará una larga relación amorosa a partir de 1909.

Periodista, escritora, traductora y activista de los derechos de la mujer, fue una de las primeras corresponsales de guerra a nivel internacional y la primera española en ejercer este oficio. La cantidad de artículos de prensa escritos por ella es abultada.

Colombine firma también con seudónimos como “Gabriel Luna”, “Perico el de los Palotes”, “Raquel”, “Honorine” o “Marianela” y algún otro más. Fue redactora del Diario Universal de Madrid entre otros y la primera periodista profesional en España. También está considerada como la primera corresponsal de guerra.

Perteneció al grupo de escritores de la Generación del 98, aunque es citada como muy de pasada. Ser mujer, divorciada y destacar intelectual y activamente era una dicotomía difícil de asumir por aquellas fechas.

Vive en un tiempo que rechaza y desprestigia el trabajo intelectual de la mujer, máxime estando divorciada. Ello le obliga a firmar sus trabajos con distintos seudónimos como el de Perico el de los Palotes, que lo utilizó durante más de cinco años. Estamos ante una mujer valiente y muy adelantada a su época.

Activista fecunda, a partir de 1906 inicia una campaña a favor del sufragio femenino con una columna titulada El voto de la mujer. Mantiene tertulia literaria con diversos escritores del momento e interviene en el nacimiento de la Revista Crítica, de la que llegaron a salir seis números. Con la llegada al Gobierno del conservador Maura, la destinaron a Toledo para quitársela de en medio. Adelanto de lo que vendrá después.

En un momento en el que las mujeres no podían hacer nada sin la aprobación de un hombre, ella consiguió romper barreras tanto sociales como profesionales. Viajó al extranjero por razones de trabajo. En el libro Por Europa deja un amplio relato de su viaje por el Viejo Continente.

Su producción literaria es amplia. Escribió más de 100 novelas cortas y una docena de largas, ensayos, traducciones de algunos autores extranjeros, unos 10.000 artículos de prensa. Algún libro: El divorcio en España, Cuentos de Colombine.

A lo largo de su nueva vida en la capital se rodeó de la élite intelectual de la época y escribió numerosos artículos de prensa, entre ellos para el diario El Heraldo de Madrid. Se relaciona con Emilia Pardo Bazán, Benito Pérez Galdós, Blasco Ibáñez, Joaquín Sorolla, Julio Romero de Torres, Gregorio Marañón, Juan Ramón Jiménez… entre otros muchos.

Si Carmen de Burgos es importante por su constante lucha en pro de los derechos de la mujer, por su insólito trabajo en una sociedad que se opone a que una fémina realice labores consideradas exclusivas del hombre y si había que esconder la identidad en sinónimos despersonalizados, ella no se rindió. Hay que descubrirse ante tanta bravura.

Pero la batalla parece perdida, pues tras la “guerra incivil” fue enterrada y por tanto silenciada, en las catacumbas del olvido. Su figura, su obra y su actitud y legado quedó olvidado por el franquismo. Sus adversarios le ganaron la partida después de muerta. “Es la primera mujer que engrosa la lista de autores prohibidos por el franquismo”.

En la biografía escrita por Concepción Núñez Rey, defiende a la almeriense como “modelo del feminismo combativo y racional, adelantada a su tiempo, aventurera, periodista, escritora, corresponsal de guerra y valiente intelectual implicada en la política y cultura de la España de principios del siglo XX”. ¿Hay quién dé más?

En la actualidad, cuando hablamos de “una mujer de bandera”, estamos haciendo referencia a mujeres que, a lo largo de la historia, han marcado un hito, que escribieron en mayúscula su paso por la historia de nuestra cultura occidental y, sobre todo, han intervenido significativamente desde el siglo XVIII hasta nuestros días.

PEPE CANTILLO

jueves, 23 de mayo de 2019

  • 23.5.19
La realidad de muchos humanos se está haciendo virtual poco a poco. El Yo ya no da la cara para casi nada. Las relaciones que mantenemos sobre todo con amistades y con bastantes conocidos son, la mayoría de veces, virtuales y carentes de comunicación directa y personal. A veces llegaban cartas, hoy mensajes a lo más curiosos, sin valor.



Amigos, conocidos y algunos cercanos añadidos los hemos escondido en un grupo del móvil como si fueran una gavilla de sarmientos. Están ahí pero no sé nada de ellos ni ellos tampoco saben de mí por la simple razón de que no preguntan. ¿Puedes preguntar tú? Ciertamente puedo hacer una llamada para hablar.

La referencia al concepto amigo se torna ambigua dado que la amistad comporta “afecto personal, puro y desinteresado que nace y se fortalece con el trato” (sic). Tal definición me deja algo cabizbajo, triste, puesto que “decir amigo es decir ayer y siempre lo tuyo nuestro y lo mío de los dos. Decir amigo se me figura que es decir ternura.” (Serrat). La virtualidad parece un espejismo en el desierto de la comunicación, tiene existencia aparente pero no real.

El otro tampoco tiene datos, ni buenos ni malos, de cómo te encuentras. Tomemos esta afirmación/negación en sentido de ida y vuelta. A lo más, en el ejemplo anterior, cuando reciben noticias, negativas o positivas, llaman y se alegran o conduelen contigo. Bueno, algo es algo y mañana será otro día. Lamentable pero cierto.

Paradójicamente, cada cierto tiempo llega el trino del pajarillo “guasapero”. Acudimos a ver qué tripa se le ha roto a alguna de nuestras relaciones virtuales o qué valiosa noticia nos quieren transmitir. Acudimos a sabiendas de que ni hay tripa rota –o al menos no lo dice– y el mensaje es una viñeta mas de las tantas que llegan “repes” a lo largo del día.

Nos entra la última ocurrencia –positiva o negativa, es lo de menos– del personaje público de turno o del tonto de capirote que dijo una chorrada. Incluso es la rufianada de algún mequetrefe público o semipúblico, o de un botarate más del montón de necios insulsos existentes en el polo norte de las relaciones heladas por una supuesta comunicación con un supuesto alguien.

Desglosemos un poco dicho uso. Suena el pajarito y nos ponemos manos a la obra. Es desesperante ver cómo se pierde el tiempo con improductivos desplazamientos por la pantalla para ver unas viñetas. Digamos que unas son curiosas, otras simplonas, las más de ellas ajenas a nuestros intereses.

Siempre que el trino del pajarito guasapero avisa de la recepción de algo (ni bueno, ni malo, ni útil: a lo más, superfluo) el fisgoneo explota y hay que ver qué tripa se ha roto con ese trino. ¿Realmente estamos comunicados? Creo que no, puesto que este tipo de viñetas dice poco. A lo más algunas son curiosas. Hagamos un breve paseo por ellas.

Y nos entran “emojis” que parecen recién sacados de la frutería del supermercado, pegatinas que te aplauden, tartas de cumple que tu sugieren que soples fuerte o que tomes una copita por mí (sin pasarte…).

Luego están los “gif” (formato gráfico) con unos muñecotes geométricos rellenos de risa que se llaman “Minions” (en francés, siervo leal) y hasta tienen sus “pelis” rotando por Youtube; caritas con mil expresiones y si encuentras algo mejor o más llamativo pues hasta sorprendes a tus contactos, por ejemplo un nervioso brincar de dos figuras humanas que saltan y saltan histéricas y te dicen “choca esos cinco…”.



Claro que como muchos somos cortos de mollera puede que extendemos la mano para un choque virtual con nuestro informante. También aparece un cuadro de multitud de personas aplaudiendo desesperadamente y a la velocidad de la luz. Solo falta el gato con botas... Terminas de alucinar cuando te entra la escena de la Capilla Sixtina (Vaticano) representando “la creación” en la cual Dios y Adán se divierten haciendo manitas. ¡Viva la imaginación!

A primera hora de la mañana entran cuadritos con un ¡buenos días! entrelazando flores; para desayunar ya ha irrumpido alguna noticia contra el muñeco público, sea un famoso o un político de la onda o mejor de la contra, que aparece en pantalla y que cometió un grave error anoche o en días pasados.

A media mañana nos ofrecen un paseo por algún parque virtual repleto de flora y fauna siempre en eterna primavera. Si cumples años recibirás rumbosos ramos de flores de mil colores o ingeniosas frases de una supuesta Mafalda. ¿Supuesta?

Ciertamente el manipuleo que seamos capaces de hacer con las flores, pone en boca de la susodicha cuestiones que, una Mafalda desamparada hace algún tiempo, no ha podido decir. Me explico. “Por decisión de su creador, la ultima historieta de ella se imprimió el 25 de junio de 1973. Quino siguió creando historietas de humor que fueron publicadas en periódicos y revistas”, pero creo que no reeditó a Mafalda.

Si alguien está interesado, desde el domingo pasado, “Mafalda regresa con El País por su 55 aniversario”. Hace una oferta (no vendo, aviso) con material “En las 11 entregas de la colección Mafalda”. Sigamos.

La pantalla del telefonito a veces aparece llena de unos redondelitos en colores con los que se pretende enviar afectividad o rechazo, alegría o tristeza, burla o lágrimas. Cada redondelito quiere expresar parte del sentir de quien lo envía. Emoticones se les llama.

Por emoticón se entiende “representación de una expresión facial” que se utiliza en mensajes electrónicos para aludir al estado de ánimo del remitente” (sic), insertado en dicha mancha coloreada. Y te llegan emoticones, cada uno de ellos cargado de emociones positivas o negativas con los cuales queremos expresar algún sentimiento hacia el receptor al que se dirigen dichas seudocaritas redondas como naranjas sin zumo y ni tan siquiera sin afecto.

Hasta estas circunferencias, la mayoría de ellas anaranjadas, crean cierta controversia: “emoticón o emoticono” porque la base deviene de “icono” o “ícono” pero nunca de “icón”; y en plural parece que debe decirse “emoticonos o emoticones”. En el fondo de todo lo dicho nada queda claro porque “no sabemos si son galgos o podencos”.

La aludida expresión tiene su origen en la fábula “los dos conejos” de Tomás de Iriarte. Unos perros persiguen a un conejo que huye ahogándose por el esfuerzo. Se detiene un momento a dar explicaciones a otro conejo que pregunta ¿qué pasa? Me persiguen dos galgos. Los veo venir, dice el otro pero son podencos. Discuten si galgos o podencos y son cazados por los perros. Conclusión: perder el tiempo en discusiones fútiles puede costar caro. Vuelvo a lo que iba.

O nos entran memes. Un meme puede ser “una imagen, vídeo o texto, por lo general distorsionado con fines caricaturescos, que se difunde principalmente a través de Internet” (sic). También puede ser una página web, un hashtag o simplemente una palabra o una frase significativa

Al final del día, si le damos un repaso a todo lo que entró en el móvil encontraremos en la mayoría de cuestiones que no hemos compartido ni hablado, aunque sea por escrito, nada con Perico y Andrés.

Eso sí, hemos recibido cincuenta vídeos, que se atascan en su desarrollo, para decirnos chorradas, cuarenta cuadritos con flores o con chistes que han perdido la gracia por el camino, diez viñetas atacando al enemigo público del día, si es político mejor que sea de derechas que de izquierda, tanto si es catalán como charnego o “franchute”, en el caso de que sea deportista, mejor del equipo enemigo, nunca de mi equipo.

Nos estamos volviendo algo idiotas gracias al tablado virtual en el que se nos permite y se aplaude, eso creemos, cualquier dislate (disparate o estupidez) que digamos para que la vea u oiga todo el mundo. ¿Todo? No exageremos, dice Pepa o Pepo, yo mando cosas interesantes, divertidas para que mis amistades vean lo ingenioso que soy. ¡Bravo! Y colorín colocado la comunicación ha terminado...

Claro que podríamos dedicarnos a pensar, valorar lo positivo o negativo que nos ofrece la realidad diaria, sea sobre economía, política, educación, y un largo etcétera. Claro que eso no mola. Pensar es propio de mentes abiertas, con amplitud de miras y objetividad (no ineptos criticones), y ser capaces de razonar con conocimiento de causa.

PEPE CANTILLO

jueves, 9 de mayo de 2019

  • 9.5.19
El chiste es una ocurrencia creada con intención de hacer reír. Puede ser oral. Esa era su difusión antes de la invasión de Internet y sus modalidades. También puede aparecer por escrito. Internet se encarga de ello y los chistosos aumentan, aunque sus ocurrencias no produzcan el objetivo deseado, que no debería ser otro que el de hacer gracia en el personal.



En resumen, sea oral, escrito o gráfico, el objetivo es provocar risa en el receptor, tanto si se refieren a personas concretas o tienen intención política, social o religiosa. Siempre el chiste enmascara una crítica, una puya contra algo o alguien. Hay chistes buenos y su efecto es suscitar la risa; los hay malos, peores o pésimos, los cuales provocan rechazo e incluso rencor. ¿Motivo? Son ofensivos y éticamente improcedentes.

Hacer reír no es fácil. El verdadero cómico suele conseguirlo explotando expresiones y tono de voz, gestos. Recuerdan “aquel que diu…”. Estoy refiriéndome al desaparecido Eugenio siempre serio. Gila era otro de los notables. Siempre respetaron a las personas. En Youtube abundan sus chascarrillos “… de sentido equívoco y gracioso” (sic).



Hechas las presentaciones, entro en faena. Es un hecho que hacer burla, mofa o befa de alguien es una acción despreciable. Lo políticamente correcto y la inclusión están de moda pero tengo la certeza de que cambiando unas palabras supuestamente malsonantes por otras supuestamente correctas no ha dado resultado entre nosotros y la falta de respeto al otro sigue creciendo.

Como ejemplo se me ocurre que decir “gay” solo ha conseguido envolver en papel de celofán, como si fuera un regalo, la palabra “marica”. Dicho término lo teníamos casi correcto con la palabra homosexual. Piropear es ofensivo y está mal visto. Era lanzar una flor verbal, aunque también surgían groserías. En este caso ya no piropeamos, al menos en voz alta; otro cantar es que musitemos para nuestros adentros la “gracieta”.

La palabra gitano tiene ocho explicaciones en el diccionario, no todas positivas. El pueblo gitano tiene buena o mala gente, igual que otras comunidades. Con respecto y respeto al pueblo gitano dejo unos videos que hasta nos pueden servir de aclaración de múltiples elementos relacionados con dicha etnia.



Podríamos seguir añadiendo y explicando cuestiones similares a las citadas. Burlarse de cualquiera puede ser algo grosero e insultante y da igual que sea homosexual, jorobado, gitano, negro, cojo, normal o anormal. En dicho saco entran chistes sobre personas con defectos que sí tienen gracia pero de ninguna manera son ofensivos. El caso que nos ocupa creo que además de ser ofensivo es soez, grosero y de mal gusto.

Voy a adentrarme en terreno minado, escabroso y difícil de aceptar como de rechazar. Los chistes pueden ser ofensivos y, en concreto, el último escándalo cargado de aparente mala intención que ha dado mucha cancha las pasadas semanas, creo que es, amén de soez, ofensivo. Indudablemente es una opinión personal.

Vamos por el chiste. Intentaré aportar referencias de prensa que trataron en su momento este tema. Para ello cito digitales de alcance nacional. “Un colaborador de Dani Mateo se mofa de las personas con síndrome de Down”, tituló OKdiario, relacionando el asunto chiste con el incidente de Mateo y los mocos a la bandera. Dejo de momento el sendero de las banderas.

ABC lanza esta pregunta: “¿Mártir de la libertad de expresión o humorista insolente?”. “Sin haber cumplido todavía los treinta, el humorista D. Suárez ya ha perdido dos veces su trabajo por la crudeza de sus chistes”. ¿Crudeza o malévola intencionalidad? Si algo queda claro es la polémica levantada por el tuit publicado que “atenta contra la dignidad e integridad moral de las personas”.

Titular de Tribuna en El Confidencial: “Dejadnos reír en paz: manifiesto en defensa del mal chiste”. Y añade “Un breve mensaje ahora para los cómicos: seguid el ejemplo de Suárez: él se ha negado a borrar el chiste… y a humillarse pidiendo perdón”. Dicho artículo hace frente común con el chistoso y anima a que otros “chisteros” hagan lo mismo. La discusión está servida… ¿También el respeto a las personas?

Arrejunto el matrimonio. El asunto, tanto de la bandera como del chiste, es una moneda con doble cara dependiendo de dónde deje los mocos y de qué o de quién se haga burla. Primero habría que plantearse si dicha bandera me dice algo, porque si paso de banderas el asunto en apariencia carece de importancia. Pero arriesguemos la pregunta: ¿me daría igual, siendo republicano, el moqueo de la enseña morada? Pisamos terreno embarrado.

Si eres estatal (lo de facha sobra) la bandera republicana estaría de más. Por el contrario si eres republicano la bandera estatal se desprecia, la moqueas o la quemas al gusto. Disiento con el planteamiento. Da igual. Quemamos las dos… (¿!?).

La libertad de opinar y pensar no autoriza, aunque creamos lo contrario, a machacar a las personas que disienten de mi pensar. Cada semejante tiene derecho y libertad para pensar según sus creencias tanto políticas como religiosas, pero no a ofender.

Imponer una línea de pensar, creer y actuar es un zarpazo mortal que lo mas que se podrá obtener de tal ataque es un enfrentamiento a muerte. Violencia engendra violencia y el fanatismo, venga de donde venga, arruina la libertad.

El pasado abril, el humorista puso en Twitter un mensaje que generó una enorme polémica. En tres días se ha quedado sin trabajo y, para colmo, un sindicato de policía, el Comité Español de Representantes de personas con discapacidad (CERMI) y el padre de una niña con síndrome de Down han arremetido en su contra. ¿Por capricho, por manía? Este tuit “atenta contra la dignidad e integridad moral de las personas con discapacidad, las ridiculiza e incita al odio”.

Vuelvo al chiste. “El secreto fue que la chica usó muchas babas. Alguna ventaja tenía que tener el síndrome de Down”. Creo que estas palabras hablan por sí solas. Simple y llanamente estamos ante una ofensa a un colectivo cuya situación personal es harto difícil y hasta hace poco eran arrinconadas. Con dificultad son aceptadas en sociedad.

Vamos al significado de chiste. Intento acotar los significados de unas cuantas palabras relacionadas con chiste, incluido éste. Según la RAE el chiste es un “dicho u ocurrencia agudos y graciosos”, también se define como “chanza, burla, broma”.

Vayamos por partes. Los chistes se inventan, en principio para hacer reír al personal lo que no quiere decir que todo chiste sea gracioso, bien puede que sea tan ocurrente que respondamos ¡pues, no le veo la gracia! Sí que el chiste puede ofender y entonces aun lo veremos menos oportuno y sin gracia alguna.

En referencia a lo citado anteriormente entresaco un comentario, en este caso hecho por el susodicho chistoso en su cuenta personal de Twitter. “Mi intención nunca ha sido y nunca será la de herir a las personas con Síndrome de Down”. Pero las personas con dicho síndrome y/o sus representantes no lo ven igual.

Añado otro comentario recolectado del digital Público y cargado de cierto matiz político: “si la broma hubiera sido con Ortega Lara, que es un señor de derechas, habría tenido mucho más apoyo, muchos cómicos de izquierdas apoyan sistemáticamente el ataque a la derecha, porque forma parte de su identidad, pero el síndrome de Down es un caso apolítico”. No acabo de entender a qué identidad se refiere si la clave sigue siendo la dignidad y el respeto a las personas, no la ofensa y denigración de las mismas.

El síndrome de Down es una alteración genética producida por la presencia de un cromosoma extra. No es una enfermedad. A lo más quien padece dicho síndrome es posible que tenga algún grado de discapacidad intelectual y algunas características típicas que se manifiestan diferentes en cada persona.

Termino con una referencia alegre, llena de vida y que va mas allá de las peripecias manifestadas por los cortos de mente. Me refiero al aire fresco que entró en nuestra sociedad cargada de malos humos y pésimos humores con la película Campeones. Jesús Vidal traspasa el muro de la discapacidad y gana un Goya por la interpretación en dicha película. Dice Vidal: “Si no sientes que eres capaz de aportar algo a la sociedad, no puedes ser feliz”.

PEPE CANTILLO

jueves, 25 de abril de 2019

  • 25.4.19
“Pan y circo” es una expresión que proviene del tiempo de los romanos. La frase es muy simple pero muy significativa. Alude a comida que por lo normal consistía en trigo o pan para calmar los jugos gástricos que rugen como leones cuando aprieta el hambre; la palabra "circo" hace referencia a jolgorio “regocijo, fiesta, diversión bulliciosa” (sic). A veces también repartían vino.



¿Daban fiesta y comida gratis? Era una forma muy complaciente de tener entretenido y lo más contento posible al pueblo. Se trataba de acallar protestas, de no montar bulla, de ser buenos, obedientes, depositando la confianza en los mandatarios y no meterse con el poder que, se supone, sabe lo que tiene que hacer por el bien del pueblo. Lo de gratis es otro cantar. Quede claro que no solo nos controlan con alimentos.

¿Gobierno altruista? El altruismo, en sentido estricto, se refiere a “la diligencia en procurar el bien ajeno aun a costa del bien propio” (sic). Lo de “a costa del propio bien” vamos a dejarlo de lado. En el caso que nos ocupa, tal capacidad “altruista” siempre es a costa del erario estatal dado que los caudales públicos no son de nadie. Eso nos venden. El poder debe ser estricto administrando, cuestión que parece olvidarse con facilidad.

Una curiosidad. Muchos de dichos espectáculos en la Roma Republicana tenían origen religioso con carácter sagrado y ritual recordando a los difuntos. Con el paso del tiempo pierden dicha sacralidad y se acoplan al gusto del público. “El muerto al hoyo y el vivo al bollo” desplazará al evento religioso.

Las luchas encarnizadas se desarrollaban en los anfiteatros. El espectáculo solía ser sangriento y el público terminaba pidiendo la cabeza del vencido que podía ser un criminal, un prisionero o un gladiador. Los animales eran otro de los elementos a intervenir en dichos espectáculos.

Este divertimento y la distribución de alimentos de manera gratuita se convirtieron en las dos grandes herramientas de control social. Como ejemplo, por toda la Península hay restos de circos o anfiteatros. El circo Máximo de Roma tenía capacidad para 300.000 espectadores.

Santiago Posteguillo hace una interesante descripción en el capítulo cuarto del libro Yo, Julia. Nos describe un macabro espectáculo cargado de sangre y de crueldad contra animales y amagos mortales contra espectadores. Todo ello a gusto del emperador Cómodo, que controla hasta a los senadores.

La máxima “pan y circo” ha pasado a la posteridad con sentido peyorativo. Con su uso damos a entender que la autoridad, el Gobierno o el político en el poder escamotean la realidad a cambio de diversión, de entretenimiento que garantiza una cierta actitud de conformismo y de calma en el personal.

La política de pan y circo es atemporal y está muy activa en la actualidad. No pertenece en exclusiva a ningún país. Pervive adaptándose a las circunstancias del momento y al cambio de modas. En los tiempos que corren, una de las diversiones más popular es el fútbol, actividad que mueve gran cantidad de personal desde hace tiempo y una amplia gama de negocio chanchullero. Merece la pena prestar atención al siguiente video, La gran mentira del fútbol:



A esta actividad hay que añadir otros deportes como maratones, carreras pedestres, de bicicletas, todo ello estratégicamente programado y distribuido. Sería interesante hacer un análisis de diversiones selectivas en las que famosos y famosillos se embarcan para entretener al pueblo.

¿Preocupación por el personal? En pocas palabras, se trataba de tener entretenida y lo más contenta posible a la plebe. De dicha frase lacónica y fácil de comprender y retener por su brevedad, es posible que derive nuestro refrán “las penas, con pan, son menos”.

En resumen una pena será más llevadera con pan y con la ayuda de alguien, en este caso el “Poder”, que puede ser de todo menos tonto. ¿Caridad cívica? Dicho pan es un apoyo material y psicológico para compensar el malestar dentro de una sociedad descontenta y saturada de apuros que ahogan a los ciudadanos de aquella Roma o de esta Hispania.

No hay que ser un lince ni tener vista de lince para olisquear que nos están dando gato por liebre. Puede que no seamos, en general, tan astutos como el lince pero tampoco tan tontos ni tan papanatas como a veces nos hacen creer desde el poder. Aun así, nos dan con frecuencia gato por liebre.

Mañana… Lejos quedan las promesas hechas en el orden económico, social. Verdades a medias, mentiras camufladas, bulos, son parte del concierto que nos ofrece el panorama político, tanto si lo controla, como se dice ahora, una “casposa” derecha, como si lo promete una “suavizante” izquierda que se jacta de tener “ideas y actitudes avanzadas” que también se pueden calificar de casposas por su carácter “lenitivo”, es decir, capaz de “ablandar y suavizar”. Y pare usted de canturrear.

Para pregonar que se tienen ideas avanzadas hay que aportar hechos por aquello de que “obras son amores y no buenas razones”. De nada valen las promesas si no van de la mano de resultados. Hacer promesas es tan fácil como respirar: el problema estriba en cumplir con lo “pro-metido”. El panorama político que nos circunda podría ser ejemplo de promesas mil, que van “quedando en agua de borrajas”, es decir, “en nada”.

¿Verdad que en poco ha cambiado la situación desde los años de Maricastaña a hoy? En lo que atañe al circo, la fiesta puede que se haya dulcificado, en apariencia, un poco por aquello de que no deja mucha sangre. Hoy disfrutamos de espectáculos que aglutinan a una gran masa de personal.

Se han anulado las luchas contra animales feroces pero no entre animales humanos que en determinados eventos desarrollan una conducta feroz “brutal, agresiva, despiadada, cruel” (sic), por lo sádico de su comportamiento. Hoy no se pide la muerte del gladiador vencido pero a veces falta poco para que se haga presente.

La fiesta era la fiesta. Nuestros eventos de masas están, por lo general, más humanizados que aquellos sangrientos encuentros entre gladiadores o con fieras salvajes hambrientas. Es verdad que de cuando en cuando nos visita el terror.

Las carreras de coches o motos han sustituido a las de cuadrigas. No así a las carreras pedestres, entre ellas el maratón que no es romano pero está de plena actualidad. Tanto unas como otras consistían básicamente y siguen con la misma “monserga”, que no es otra que “tener entretenido y lo más contento posible al pueblo”. De ahí la razón de ofrecer el máximo de parranda. A más diversión menor preocupación.

Como botón de muestra un breve repaso por el maratón celebrado en Valencia a final del año pasado. Todos contentos, sobre todo las autoridades pertinentes, ufanas ellas, hablan de una multitud de miles de personas tanto autóctonas como venidas de otros rincones europeos. El evento contó con más de 30.000 participantes, según datos oficiales.

El maratón es una carrera de resistencia con el desafío de correr 42 kilómetros. Valencia es una ciudad normalita en lo referente a su extensión y por supuesto llana. La carrera parte de la Ciudad de las Artes y las Ciencias. Según palabras del director de Strava, Valencia es el corazón del running en España.

Un remate curioso. El poder, sobre todo local, en lugar de prohibir taxativamente fiestas arraigadas, ofrece novedades festoleras que intentan desplazar a las ya existentes. Hay veces que el cambio es fácil pero otras tantas se resiste. El pan ya no suele ser elemento de enganche a la fiesta.

PEPE CANTILLO

jueves, 11 de abril de 2019

  • 11.4.19
La semana pasada circuló por las redes una carta que el Premio Nobel de Literatura, Albert Camus, dirigió a su maestro en noviembre de 1957, en la cual le agradecía lo que había hecho por él cuando era un escolar que malamente podía dirimir si estudiaba o no. Tanto la carta de Camus como la respuesta de su maestro, de las que ya nos hablo Aureliano Sáinz en Educar con pasión, merecen una detenida lectura.



¿Quién es Albert Camus? Simple y llanamente un “pieds-noirs” (pies negros), mote con el que los argelinos señalan a los emigrados a la colonia francesa de Argelia. Nace en la más absoluta pobreza, en el seno de una familia de colonos. Su infancia y parte de la juventud transcurre en Argelia. El tipo de apodo podría ser algo similar al que se le atribuye a los “indianos” por parte de los españoles, con la diferencia de que muchos de estos eran gente rica. Hasta aquí la parte negativa de este genio. Nace en Argelia, 1913 y muere en Francia, 1960 a la edad de 46 años.

Vamos a la cara positiva que por suerte posee. Inteligente y disciplinado, va a la escuela primaria y también cursa Bachillerato. Animado por su profesor de primaria, L. Germain, lee a los filósofos, en especial a Nietzsche. Se gradúa en Filosofía y Letras con la tesis Relación del pensamiento clásico griego y el cristianismo a partir de los escritos de Plotino y San Agustín. La tuberculosis que arrastra le impide dar clases y se refugia en el periodismo y en la creación literaria.

Novelista, dramaturgo, ensayista, filósofo y periodista, su pensamiento navega entre el existencialismo y el absurdismo. Estará muy influenciado por filósofos como Nietzsche y Schopenhauer. En 1957, por su gran aportación literaria, le conceden el Premio Nobel de Literatura.

Es una mente inquieta y productiva. En su haber hay una amplia producción de obras entre novela, ensayos y artículos periodísticos. Como escritor, sus obras más conocidas son La Peste, El Extranjero o El mito de Sísifo. Otras obras que destacan son La muerte feliz, El hombre rebelde o La caída. Sería aburrido citar toda su producción literaria.

En el trasfondo de sus escritos subyace el conflicto entre la búsqueda de un sentido a la vida y la inexistencia de dicho sentido. El esfuerzo realizado para encontrar sentido es de por sí ya absurdo. La solución, que en principio es inexistente, la encuentra en la solidaridad y en la capacidad humana de resistir. La tragedia del vivir se impone a la noción del absurdo.

Algunos detalles significativos de su vida, obras y milagros: mantiene una actitud muy crítica contra el cristianismo y el existencialismo (a pesar de Sartre) porque alejan al hombre de lo humano. Para Sartre, comunista también, “el que critica al comunismo es un perro rabioso”, amén de aceptar sin protestar los millones de muertos causados por Stalin.

Camus abandonará el Partido Comunista por discrepancias en temas como el pacto germano-soviético y pasará a ser un fervoroso partidario de las posturas anarquistas defendiendo, sin duda ni vacilaciones, la lucha por la libertad.

Muere en un accidente de coche. Sobre su muerte parece que hay rincones algo oscuros. Recientemente se ha editado el libro Camus debe morir cuyo autor, Giovanni Catelli, especializado en estudios sobre Europa del Este, trata de desenredar este accidente que parece está relacionado con muchos intereses políticos del momento. La KGB aparece en el punto de mira de la investigación.

Entro en la temática que justifica estas líneas. De la pobreza absoluta consigue llegar a las más altas cotas de la cultura. El recuerdo de su vida escolar es positivo y más aún lo es la gratitud que profesa a su maestro Louis Germain, a quien dedica el discurso del Nobel. Dicho profesor también se siente feliz con el éxito de su alumno.

Toda su corta vida estará marcada por una actividad constante. Crea una compañía de teatro para representar obras clásicas a trabajadores. Como periodista publica Bodas, conjunto de artículos de profunda reflexión. En El extranjero y El mito de Sísifo refleja la influencia que recibe del existencialismo.

Hablemos del maestro. El maestro es quien abre las ventanas del saber para que los escolares puedan otear el horizonte y aprender de las múltiples posibilidades que ofrece la gran parcela del conocimiento.

Últimamente desde la política nos vienen hablando de adoctrinamiento sobre todo a los pequeños. Adoctrinar (infundir) consiste en “inculcar a alguien determinadas ideas o creencias” (sic). "Adoctrinar" es una palabra cargada de manipulación que ahoga la libertad del sujeto y sesga la capacidad crítica.

El maestro no adoctrina, no debe, abre puertas para aprender y, si me apuran, diré que tampoco enseña: solo muestra el horizonte coronado de montañas por escalar. Enseña si queremos aprender, si la curiosidad nos ronda a cada paso que damos por este supuesto valle de lágrimas –la alusión es metafórica, carente de sentido religioso–.

El maestro enseña si desde su atalaya de experiencia y conocimientos atisba el inquieto deseo que nos impele hacia la libertad, si le decimos con la mirada que nos muestre el camino. "Enseñar", "aprender", "educar", "guiar", "orientar"… son verbos que cada sujeto puede asimilar si cuenta con el apoyo de su voluntad.

El buen maestro deja entreabierta la puerta de la curiosidad para que entremos al mundo del saber pero siempre desde la libertad personal. Cuando percibe la capacidad receptiva del escolar entonces se entrega en una maniobra de siembra a voleo. Es un preceptor si queremos aprender a aprender.

Caso contrario pasará por nuestras vidas como una carga impuesta desde fuera por la familia en conspiración con la sociedad, por aquello de que todos tenemos derecho a ir a la escuela –tenemos derecho a la educación entendida como “instrucción por medio de la acción docente” (sic) en el sentido más amplio del término, es decir si queremos aprender–. Según el diccionario, se trata de “adquirir el conocimiento de algo por medio del estudio o de la experiencia” (sic).

Demos un paso hacia lo concreto. Aprendemos Juntos es un proyecto integrado por BBVA, Santillana y El País que nos ofrece, alrededor de la educación, una serie de materiales-charlas-experiencias de profesionales altamente cualificados de los cuales solo cito tres entradas que me parecen muy interesantes.

En este enlace, el doctor Francisco Mora, deja claras dos importantes líneas: la primera está referida a cada persona: “Somos lo que la educación hace de nosotros”. La siguiente cita aporta un alto valor y es contundente: “El maestro es la joya de la corona de un país”. Pura utopía. Los comentarios a estas afirmaciones dan para departir largo y tendido.

En Cuaderno de viaje de un maestro, José A. Fernández Bravo, maestro con larga experiencia, deja todo un mensaje que debemos tener en cuenta. Para cerrar, Nélida Zaitegi pregunta cómo aprende un niño a convivir. Y responde: "Conviviendo". ¿Perogrullada? Respondamos después de oír por dónde van los tiros. Añade que “debemos ayudar a que los jóvenes sigan subiendo escalones en la humanización para conseguir una sociedad mejor”.

Por desgracia, entre nosotros el docente (maestro o el profesor) está poco valorado. Leyes partidistas, padres (entro)metidos a profesores, políticos metidos en berenjenales que no les corresponden, hacen que los docentes cada día que pasa tengan mal cartel. ¿Motivos? Se podrían aludir multitud de ellos que van desde la lástima al no aprecio (¿desprecio?). Los resumo en breves líneas que corren entre nosotros.

Tiempo ha, al maestro se le tenía lástima con aquello de que “pasas más hambre que un maestro de escuela”. De la lástima hemos pasado a cierto desprecio con otra frase que también ha hecho historia: “trabajas menos que un maestro de escuela”. ¿No hay respeto? Hay que resaltar que la autoridad del maestro está muy carcomida por aquello de que su labor no está reconocida. Menospreciarlo delante de nuestros hijos es un error.

Para terminar, me referiré a El maestro es el niño, un documental sobre la Pedagogía Montessori, por si nos puede ayudar en algo, máxime si tenemos algún retoño que deba ser escolarizado el próximo septiembre. Y cierro con una frase significativa de Camus: “Buscar lo que es verdad no es buscar lo que uno desea”. La verdad hay que buscarla a pesar de que pueda ser dolorosa.

PEPE CANTILLO

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