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Pepe Cantillo | Tatuajes: ¿culto al cuerpo o martirio?

En nuestro mundo actual, la emulación entendida como “el deseo intenso de imitar e incluso superar las acciones ajenas” nos ha llevado a una imitación del modo de hablar, de calcar gestos y ademanes de los demás a lo que habría que añadir la forma de vestir (¡pantalones con aire acondicionado!), llamativos cortes de pelo, crestas de gallo… que nos convierten en muñecos andantes.


En la actualidad, tatuajes y piercings han ganado el cuerpo de los humanos a velocidad de vértigo, hasta el punto que quien no lleva algo pintado en la piel parece que no está a la moda. Los piercings han colonizado gran parte del organismo, pasando desde las orejas a la boca y a la nariz, bajan a pezones, ombligo y llegan hasta el pene en algunos casos. ¡Genial!

Tatuar (tátau en lengua polinésica) se define como “grabar dibujos en la piel humana, introduciendo materias colorantes bajo la epidermis por las punzadas o picaduras previamente dispuestas”. El tatuaje proviene de la acción y el efecto de tatuar.

Si en Google buscamos la palabra “tatuajes” nos encontramos con una amplia colección de fotos, unos sugeridos para hombres, otros para mujeres. Unos sencillos y artísticos; otros aparecen como un pintarrajeado confuso y difuso. Las representaciones que se pueden lucir muestran desde una flor a un galimatías de rasgos que embadurnan todo el cuerpo.

¿Qué personajes los portan? Unos los lucen personas famosas que, en el fondo del tema, son quienes los popularizaron. En determinadas cuestiones –yo diría que en muchas–, los humanos somos muy imitativos y desde Internet se nos sugieren cantidad de senderos por los que transitar.

El mimetismo –entendido como la “propiedad que poseen algunos animales y plantas de asemejarse a otros seres de su entorno”– también afecta a humanos y, como botón de muestra, vale la siguiente explicación de lo que se entiende por mimetismo: “adopción como propios de los comportamientos y opiniones ajenos”.

Los tatuajes están de plena actualidad desde hace treinta años. Dichos dibujos incrustados en el cuerpo pasan a ser un elemento decorativo. Algunos muy artísticos, otros puede que no tanto; y otros, repito, son un batiburrillo que embadurna todo el cuerpo.

Según parece, con la pandemia se ha incrementado aun más su uso. Algunas personas muestran un cuerpo repleto de tatuajes. Entendemos por batiburrillo una “mezcla desordenada de cosas que no guardan relación entre sí”. Al menos, esa es la impresión que dan cuando los vemos. ¡Es la moda, chaval!

En fin, volvamos al asunto. Está claro que cada cual hace con su cuerpo lo que quiere o lo que puede e, incluso, lo que le dejan… Están tan de plena actualidad que hasta hay un Día Internacional del Tatuaje, que se celebra el 17 de julio. En lo referente al Día de… la lista es amplia y, con frecuencia, poco interesante en cuanto a lo que se pretende recordar o conmemorar.

En la actualidad, tatuarse es una práctica totalmente habitual en todo el mundo. Gran número de personas se han tatuado y los expertos afirman que es algo adictivo. Está claro que este tipo de ¿decoración, arte, representación? no ha nacido hace poco. Hagamos un breve recorrido por algunos momentos de su trayectoria.

Los tatuajes son tan antiguos como los humanos. A la vista de los datos que se tienen de dichos dibujos, hay que retroceder en el tiempo y remitirse al Neolítico. El tatuaje más antiguo conocido es de hace 3.000 años de antigüedad. Fue descubierto en el año 1991 en una momia conservada en un glaciar de los Alpes con la espalda y las rodillas tatuadas.

El siguiente paso nos remite al antiguo Egipto, hacia el año 2000 antes de Cristo, donde aparecen momias de mujeres con sus cuerpos decorados con pequeños dibujos. En general, este tipo de marcas se extiende por otros tantos grupos humanos como una ofrenda a los dioses.

Una breve explicación de cómo se hacían estos diseños: para marcar un dibujo usaban pigmentos de henna (jena o gena) que, en Egipto, eran aplicados con agujas de oro. La palabra nos conduce a un arbusto llamado alheña y, también, hace referencia al “polvo utilizado como tinte” extraído del citado arbusto de unos dos metros de altura, de flores pequeñas y olorosas. Las hojas secas de la alheña se convierten en un “polvo amarillo o rojo que se utiliza como tinte, especialmente para el pelo”.


Saltemos en el tiempo. En la modernez, el furor por tatuarse surge allá por los años noventa y lo que empezó siendo una curiosidad propia de cuatro locos se ha convertido casi en una necesidad para así poder llamar la atención y la admiración de los demás.

En principio, eran portadores de tales dibujos personajes famosos, sobre todo futbolistas, que rápidamente serán imitados. De ser algo criticado y marginal, poco a poco los tatuajes pasaron a ser algo popular, hasta el punto de que hoy los talleres donde tatuarse (“estudios” creo que les llaman) han aumentado a buena velocidad desde que se hacen populares. Hoy se tatúa hasta el gato.

Algunas curiosidades alrededor de los tatuajes (verdades y mentiras): las figuras más utilizadas son de animales. Suele existir cierta similitud entre la personalidad del sujeto y lo que simbolizan dichos animales. Hago un breve recuento de algunos de ellos para satisfacer la curiosidad.

La mayoría de animales que puedan aparecer en tatuajes pretenden representar la personalidad de quienes los portan en su piel. Elefantes, búhos, gatos o perros, leones, golondrinas o serpientes, tortugas... pretenden identificar a la persona que se tatúa con el animal representado. Hay muchos otros animales con los que nos podemos identificar. Dejo este enlace que puede resultar interesante.

Algunas otras curiosidades sobre tatuajes: parece ser que Thomas Alva Edison inventó, entre otras muchas cosas, la primera máquina de tatuar a finales del siglo XIX. El tono de la piel hace que los tatuajes cambien de color.

Dicen que las personas tatuadas son muy extrovertidas y tienen mucha personalidad. Ángeles y corazones son los dibujos que más se solicitan. Trae mala suerte llevar un número par de tatuajes. Dicen que aluden a efectos mágicos, curativos y marcan cierta diferencia social de quienes los llevaban. Dicen…

Algunas verdades a medias sobre el tema: si te tatúas de joven, cuando seas mayor te arrepentirás; no conseguirás un buen trabajo y tampoco puedes donar sangre. Es peligroso tatuarse durante el embarazo. Los tatuajes avisan de que su portador es una persona rebelde.

Criminales y gente de mal vivir llevan determinado tipo de tatuajes. Posiblemente ésta sea la única verdad sobre el tema, dado que algunas bandas criminales o de mal vivir pueden llevarlo como señal de identificación entre ellos. Hay muchas más verdades-mentiras sobre el tema.

¿Quien se tatúa? En principio, aquella persona que pueda y quiera. Nadie obliga a ello. El tema, tanto en razones a favor como en contra, da para más. Como curiosidad, valgan estas breves líneas. Es un tema amplio al que se le puede sacar punta, tanto a favor por sus defensores como en contra por sus detractores. No todo el cuerpo es apropiado para tatuarlo, por lo que cada cual debería indagar su sitio menos dañino. El verano se nos escapa por la puerta de atrás.

Y concluyo. Estamos a unos días de volver a la inestable normalidad en la que nos tiene capturados el virus. Trabajo quien tenga, colegios para ya… son las novedades que nos esperan. La quinta ola nos ha mantenido en vilo y ha dejado algunos cadáveres. ¿Qué nos deparará la sexta ola?

“Si dejas que pase el tiempo sin hacer nada, pronto te darás cuenta de que solo vas a vivir una sola vez” ¡Suerte y al toro!

PEPE CANTILLO
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