El Serenísimo Capítulo del Vino Albariño de Cambados y la Cofradía de la Viña y el Vino de Montilla sellaron ayer, en el Pazo de Fefiñáns, un hermanamiento histórico que unió los vinos de la Denominación de Origen Protegida (DOP) Rías Baixas y los de la zona Montilla-Moriles, junto al jamón ibérico de Los Pedroches, para reforzar la defensa de unos productos ligados a la historia, la cultura y la identidad de sus territorios.
El monumental edificio situado en el corazón de Cambados acogió una ceremonia marcada por la mezcla simbólica de un albariño y un vino de Montilla-Moriles. Ambos se vertieron en un mismo decantador como representación de la unión entre las costas gallegas y la Campiña cordobesa. El líquido resultante se repartió después en dos botellas, que quedaron selladas y conservadas como recuerdo de esta alianza.
Durante el acto, el maestro de ceremonias, Manuel Jiménez del Pino, destacó en nombre de la Cofradía de la Viña y el Vino de Montilla que estas instituciones protegen mucho más que un producto físico. Jiménez del Pino afirmó que “el ser humano no vive únicamente del alimento material” y añadió que “vive también de la cultura, de la memoria y de la tradición”.
En ese sentido, el representante montillano explicó que las cofradías enogastronómicas conservan un patrimonio inmaterial formado por conocimientos, costumbres, ceremonias y sentimientos de pertenencia. Por ello, agradeció al Serenísimo Capítulo del Vino Albariño de Cambados la posibilidad de establecer una relación de amistad y colaboración entre las dos entidades.
Jiménez del Pino recordó también que la Cofradía de la Viña y el Vino de Montilla nació para estudiar, divulgar y exaltar las cualidades de los vinos de la zona. A lo largo de su trayectoria, la institución ha incorporado a personalidades procedentes de la ciencia, la literatura, el periodismo, la política, la música y las artes, entre las que destacan Mario Vargas Llosa, Antonio Gala, Ian Gibson, Máximo San Román, Carmen Calvo, Carlos Castilla del Pino, Luis del Olmo, Diego Carcedo, Pepa Bueno, El Pele, Vicente Amigo o Pepe Habichuela.
Además, Jiménez del Pino presentó el hermanamiento como un compromiso inspirado en los conceptos clásicos de amicitia, fraternitas y concordia. El maestro de ceremonias defendió que esta clase de acuerdos no vincula únicamente a las instituciones, sino también a los territorios, las culturas, los paisajes y las generaciones que han mantenido vivas sus tradiciones.
Uno de los principales ejes de la intervención fue el genius loci, la expresión latina empleada para definir el espíritu propio de cada lugar. Jiménez del Pino señaló que ese carácter se manifiesta en el paisaje, el clima, las personas y los frutos de cada territorio. En Cambados, el océano Atlántico y las brisas marinas imprimen al albariño una personalidad singular. En Montilla, son las tierras blancas las que determinan la naturaleza de sus vinos.
El maestro de ceremonias definió las albarizas como “auténticas catedrales minerales” por su capacidad para almacenar el agua de lluvia y entregarla a la vid durante los meses más rigurosos del verano andaluz. Este suelo hace posible la elaboración de vinos que forman parte del patrimonio enológico de Montilla-Moriles y mantienen una estrecha relación con su lugar de origen.
Por otro lado, el hermanamiento se extendió a la Denominación de Origen Protegida Jamón de Los Pedroches. La dehesa cordobesa, formada por encinas centenarias, pastos y ganado ibérico, apareció durante la ceremonia como otro ejemplo de paisaje humanizado y de equilibrio entre la actividad productiva y el entorno.
La participación de Los Pedroches completó así un encuentro entre tres productos que comparten el respeto por el origen y la defensa de la autenticidad mediante sus correspondientes denominaciones. El albariño, los vinos generosos de Montilla-Moriles y el jamón ibérico de bellota representan, según se subrayó durante el acto, formas de vida vinculadas a la hospitalidad, la cultura y la identidad colectiva.
En ese sentido, Jiménez del Pino, cofrade Envero, puso el acento en la paciencia necesaria para elaborar estos productos. El albariño depende del ritmo de las estaciones; los vinos de Montilla-Moriles requieren años de crianza bajo velo de flor o mediante crianza oxidativa; y el jamón ibérico de bellota necesita la vida del animal, la montanera y una lenta curación.
El orador montillano recurrió a la máxima latina Labor omnia vincit —el trabajo perseverante todo lo vence— para destacar el valor de la dedicación. “No existe excelencia sin paciencia. No existe calidad sin dedicación. No existe tradición sin continuidad”, recalcó ante los asistentes congregados en el Pazo de Fefiñáns.
Y es que detrás de cada copa y de cada loncha de jamón existen miles de horas de trabajo de viticultores, bodegueros, ganaderos y maestros jamoneros. Jiménez del Pino sentenció que “no somos propietarios de ese legado: somos únicamente sus custodios y tenemos la obligación moral de transmitirlo enriquecido a quienes nos sucedan”.
Por su parte, el secretario del Serenísimo Capítulo del Vino Albariño de Cambados, Pedro Piñeiro, situó la ceremonia dentro de una celebración que se aproxima a una fecha destacada. Piñeiro recordó que la Festa do Albariño, que el año que viene cumple 75 años, es de las fiestas más antiguas de vino de toda Europa”.
Piñeiro indicó asimismo que la Festa do Albariño está declarada De Interés Turístico Internacional y que el Serenísimo Capítulo mantiene su tradición desde hace más de 57 años. La institución acogió anteriormente congresos de cofradías europeas y fue reconocida como cofradía del año europeo.
Sobre la elección de los productos andaluces, el secretario explicó, en declaraciones a Andalucía Digital, que la filosofía de la institución consiste en reunir “un gran vino y un producto estrella de la gastronomía”. Piñeiro señaló que “no es casualidad que sean dos elementos maravillosos de la gastronomía ibérica” y describió el producto de Los Pedroches como “uno de los mejores jamones del mundo, por no decir el mejor”.
El representante del capítulo destacó también su conocimiento de los vinos de Montilla-Moriles y la relación de estos con el jamón de Los Pedroches y el aceite de Baena. Además del ceremonial, los participantes degustaron los vinos de Montilla-Moriles, el jamón ibérico de Los Pedroches y los vinos de la Denominación de Origen Rías Baixas. La cita mostró la diversidad de tres productos que, pese a proceder de paisajes distintos, comparten métodos de elaboración transmitidos de generación en generación.
Entre los asistentes al acto se encontraba como invitada especial la periodista y escritora granadina Pilar del Río, presidenta de la Fundación José Saramago. También participaron el montalbeño Miguel del Pino, presidente de la Cofradía del Salmorejo Cordobés, y una delegación de la Cofradía del Aceite de Oliva de Baena, además de autoridades, cosecheros, cofrades y representantes de las denominaciones hermanadas.
Tras la ceremonia, la jornada continuó con una travesía por la ría de Arousa, durante la cual los participantes contemplaron el paisaje y degustaron productos del mar de Galicia. El encuentro sirvió también para mostrar a las delegaciones invitadas la riqueza enológica, gastronómica y paisajística de las Rías Baixas, con el albariño como hilo conductor.
La presencia montillana en Cambados prolonga una labor iniciada en 1990, año de fundación de la Cofradía de la Viña y el Vino de Montilla. Desde entonces, el colectivo organiza exaltaciones y salutaciones al vino, ceremonias de investidura y la Ruta de los Lagares de Montilla-Moriles, además de promover hermanamientos con denominaciones de origen vinculadas a productos afines. En 2023, la cofradía se convirtió oficialmente en embajadora plenipotenciaria de los vinos de la DOP Montilla-Moriles, una función que había ejercido de manera oficiosa desde su creación.
El monumental edificio situado en el corazón de Cambados acogió una ceremonia marcada por la mezcla simbólica de un albariño y un vino de Montilla-Moriles. Ambos se vertieron en un mismo decantador como representación de la unión entre las costas gallegas y la Campiña cordobesa. El líquido resultante se repartió después en dos botellas, que quedaron selladas y conservadas como recuerdo de esta alianza.
Durante el acto, el maestro de ceremonias, Manuel Jiménez del Pino, destacó en nombre de la Cofradía de la Viña y el Vino de Montilla que estas instituciones protegen mucho más que un producto físico. Jiménez del Pino afirmó que “el ser humano no vive únicamente del alimento material” y añadió que “vive también de la cultura, de la memoria y de la tradición”.
En ese sentido, el representante montillano explicó que las cofradías enogastronómicas conservan un patrimonio inmaterial formado por conocimientos, costumbres, ceremonias y sentimientos de pertenencia. Por ello, agradeció al Serenísimo Capítulo del Vino Albariño de Cambados la posibilidad de establecer una relación de amistad y colaboración entre las dos entidades.
Jiménez del Pino recordó también que la Cofradía de la Viña y el Vino de Montilla nació para estudiar, divulgar y exaltar las cualidades de los vinos de la zona. A lo largo de su trayectoria, la institución ha incorporado a personalidades procedentes de la ciencia, la literatura, el periodismo, la política, la música y las artes, entre las que destacan Mario Vargas Llosa, Antonio Gala, Ian Gibson, Máximo San Román, Carmen Calvo, Carlos Castilla del Pino, Luis del Olmo, Diego Carcedo, Pepa Bueno, El Pele, Vicente Amigo o Pepe Habichuela.
Además, Jiménez del Pino presentó el hermanamiento como un compromiso inspirado en los conceptos clásicos de amicitia, fraternitas y concordia. El maestro de ceremonias defendió que esta clase de acuerdos no vincula únicamente a las instituciones, sino también a los territorios, las culturas, los paisajes y las generaciones que han mantenido vivas sus tradiciones.
Uno de los principales ejes de la intervención fue el genius loci, la expresión latina empleada para definir el espíritu propio de cada lugar. Jiménez del Pino señaló que ese carácter se manifiesta en el paisaje, el clima, las personas y los frutos de cada territorio. En Cambados, el océano Atlántico y las brisas marinas imprimen al albariño una personalidad singular. En Montilla, son las tierras blancas las que determinan la naturaleza de sus vinos.
El maestro de ceremonias definió las albarizas como “auténticas catedrales minerales” por su capacidad para almacenar el agua de lluvia y entregarla a la vid durante los meses más rigurosos del verano andaluz. Este suelo hace posible la elaboración de vinos que forman parte del patrimonio enológico de Montilla-Moriles y mantienen una estrecha relación con su lugar de origen.
Por otro lado, el hermanamiento se extendió a la Denominación de Origen Protegida Jamón de Los Pedroches. La dehesa cordobesa, formada por encinas centenarias, pastos y ganado ibérico, apareció durante la ceremonia como otro ejemplo de paisaje humanizado y de equilibrio entre la actividad productiva y el entorno.
La participación de Los Pedroches completó así un encuentro entre tres productos que comparten el respeto por el origen y la defensa de la autenticidad mediante sus correspondientes denominaciones. El albariño, los vinos generosos de Montilla-Moriles y el jamón ibérico de bellota representan, según se subrayó durante el acto, formas de vida vinculadas a la hospitalidad, la cultura y la identidad colectiva.
En ese sentido, Jiménez del Pino, cofrade Envero, puso el acento en la paciencia necesaria para elaborar estos productos. El albariño depende del ritmo de las estaciones; los vinos de Montilla-Moriles requieren años de crianza bajo velo de flor o mediante crianza oxidativa; y el jamón ibérico de bellota necesita la vida del animal, la montanera y una lenta curación.
El orador montillano recurrió a la máxima latina Labor omnia vincit —el trabajo perseverante todo lo vence— para destacar el valor de la dedicación. “No existe excelencia sin paciencia. No existe calidad sin dedicación. No existe tradición sin continuidad”, recalcó ante los asistentes congregados en el Pazo de Fefiñáns.
Y es que detrás de cada copa y de cada loncha de jamón existen miles de horas de trabajo de viticultores, bodegueros, ganaderos y maestros jamoneros. Jiménez del Pino sentenció que “no somos propietarios de ese legado: somos únicamente sus custodios y tenemos la obligación moral de transmitirlo enriquecido a quienes nos sucedan”.
Por su parte, el secretario del Serenísimo Capítulo del Vino Albariño de Cambados, Pedro Piñeiro, situó la ceremonia dentro de una celebración que se aproxima a una fecha destacada. Piñeiro recordó que la Festa do Albariño, que el año que viene cumple 75 años, es de las fiestas más antiguas de vino de toda Europa”.
Piñeiro indicó asimismo que la Festa do Albariño está declarada De Interés Turístico Internacional y que el Serenísimo Capítulo mantiene su tradición desde hace más de 57 años. La institución acogió anteriormente congresos de cofradías europeas y fue reconocida como cofradía del año europeo.
Sobre la elección de los productos andaluces, el secretario explicó, en declaraciones a Andalucía Digital, que la filosofía de la institución consiste en reunir “un gran vino y un producto estrella de la gastronomía”. Piñeiro señaló que “no es casualidad que sean dos elementos maravillosos de la gastronomía ibérica” y describió el producto de Los Pedroches como “uno de los mejores jamones del mundo, por no decir el mejor”.
El representante del capítulo destacó también su conocimiento de los vinos de Montilla-Moriles y la relación de estos con el jamón de Los Pedroches y el aceite de Baena. Además del ceremonial, los participantes degustaron los vinos de Montilla-Moriles, el jamón ibérico de Los Pedroches y los vinos de la Denominación de Origen Rías Baixas. La cita mostró la diversidad de tres productos que, pese a proceder de paisajes distintos, comparten métodos de elaboración transmitidos de generación en generación.
Entre los asistentes al acto se encontraba como invitada especial la periodista y escritora granadina Pilar del Río, presidenta de la Fundación José Saramago. También participaron el montalbeño Miguel del Pino, presidente de la Cofradía del Salmorejo Cordobés, y una delegación de la Cofradía del Aceite de Oliva de Baena, además de autoridades, cosecheros, cofrades y representantes de las denominaciones hermanadas.
Tras la ceremonia, la jornada continuó con una travesía por la ría de Arousa, durante la cual los participantes contemplaron el paisaje y degustaron productos del mar de Galicia. El encuentro sirvió también para mostrar a las delegaciones invitadas la riqueza enológica, gastronómica y paisajística de las Rías Baixas, con el albariño como hilo conductor.
La presencia montillana en Cambados prolonga una labor iniciada en 1990, año de fundación de la Cofradía de la Viña y el Vino de Montilla. Desde entonces, el colectivo organiza exaltaciones y salutaciones al vino, ceremonias de investidura y la Ruta de los Lagares de Montilla-Moriles, además de promover hermanamientos con denominaciones de origen vinculadas a productos afines. En 2023, la cofradía se convirtió oficialmente en embajadora plenipotenciaria de los vinos de la DOP Montilla-Moriles, una función que había ejercido de manera oficiosa desde su creación.
JUAN PABLO BELLIDO / REDACCIÓN
FOTOGRAFÍA: MANUEL BELLIDO MORA
FOTOGRAFÍA: MANUEL BELLIDO MORA






































