La Caseta Municipal de La Rambla acogió anoche el concierto de Lya y José Mercé, una de las principales citas de la programación cultural de verano organizada por el Ayuntamiento de la localidad a través de su Concejalía de Festejos. La cantante cordobesa abrió una velada que comenzó poco después de las 22.30 horas y que finalizó con la actuación del reconocido cantaor jerezano.
El encuentro reunió sobre el mismo escenario a dos artistas con trayectorias vinculadas al flamenco y a la música popular, aunque desarrolladas desde perspectivas y generaciones diferentes. Lya fue la encargada de iniciar el concierto con una propuesta marcada por la fusión entre el pop y las raíces flamencas, mientras que José Mercé asumió el cierre de la noche respaldado por una carrera que comenzó en 1968 y que reúne 19 álbumes publicados.
La actuación formó parte de la estrategia cultural impulsada por el Ayuntamiento de La Rambla para ofrecer espectáculos dirigidos tanto a los vecinos de la localidad como al público procedente de otros municipios. El concierto, que abarrotó la Caseta Municipal de público de todas las edades, se incorporó así a una programación estival con la que el Consistorio pretende convertir la ciudad alfarera en un punto de encuentro para la cultura, el ocio y la música en la Campiña Sur cordobesa.
En ese sentido, el concejal de Juventud, Festejos y Tradiciones del Ayuntamiento de La Rambla, Juan Bautista García, había destacado antes de la celebración del concierto que “esta actuación forma parte de la apuesta decidida del equipo de gobierno, encabezado por nuestro alcalde, Jorge Jiménez, para que La Rambla siga consolidándose como un referente en materia de cultura, ocio y grandes eventos”.
De igual modo, el responsable municipal expresó la voluntad del Ayuntamiento de “ofrecer una programación de calidad que atraiga visitantes, genere actividad económica y sitúe a nuestro municipio en el lugar que merece”. El edil confirmó así el compromiso del equipo de gobierno con la organización de espectáculos de primer nivel y con la incorporación de artistas reconocidos a la agenda cultural de la localidad.
La primera parte de la cita tuvo como protagonista a Lya, nombre artístico de Amalia Barbero, nacida en Córdoba en 1987. La cantante llegó a La Rambla con una trayectoria construida entre la canción española, el flamenco y el pop, tres ámbitos musicales que han marcado las distintas etapas de una carrera iniciada durante su infancia.
Y es que su acercamiento a la música se produjo a través de su abuelo, que le permitió conocer los diferentes palos del flamenco y de la copla. Con solo siete años, Amalia Barbero ya mantenía una estrecha relación con la canción española, un vínculo temprano que posteriormente quedó reflejado en su manera de componer e interpretar.
Más adelante, cuando tenía 16 años, decidió orientar su carrera hacia otros estilos musicales. En aquella etapa comenzó a escribir sus propias canciones y a grabar coros para trabajos discográficos de artistas como Queco, El Arrebato y Andy y Lucas, colaboraciones que le permitieron adquirir experiencia en estudios de grabación y entrar en contacto con diferentes formas de entender la música popular.
A los 19 años inició una nueva etapa como cantaora junto a Joaquín Cortés. Su incorporación al espectáculo del bailarín y coreógrafo le permitió recorrer buena parte del panorama internacional. Posteriormente, trabajó durante tres años como corista de Pastora Soler, otra experiencia vinculada tanto a la canción española como al pop.
Sin duda, uno de los momentos decisivos de su trayectoria se produjo cuando Alejandro Sanz escuchó una maqueta que José Carlos Gómez, amigo de la artista, le había enviado sin que ella tuviera conocimiento de ello. Tras conocer aquellas grabaciones, Alejandro Sanz la invitó a incorporarse a Lola Records, la discográfica que fundaría junto a Pepe Barroso.
De aquella colaboración surgió Un pellizco de tu voz, el primer trabajo en solitario de Lya. El álbum abrió una nueva etapa profesional para la intérprete cordobesa y contribuyó a que fuera reconocida en 2010 como artista revelación. Ese mismo año obtuvo el Premio Artista Dial, concedido por el Grupo Prisa.
A esos reconocimientos se sumaron el primer premio en la modalidad de canción inédita del certamen Ciudad de Córdoba y el primer premio del Certamen de Canción Española de La Línea de la Concepción. Ambos galardones respaldaron una carrera en la que la cantante fue combinando su formación vinculada al flamenco y a la copla con nuevas influencias musicales.
Posteriormente, Lya profundizó en el terreno del pop sin abandonar las pinceladas flamencas presentes desde sus comienzos. Fruto de esa evolución nació De colores, un trabajo producido por Javier Catalá, guitarrista español que ha colaborado habitualmente en las giras de Alejandro Sanz, Miguel Bosé y Ricky Martin.
El primer sencillo elegido para presentar aquel álbum fue “Mi verdad”, una composición que tomó el relevo de canciones como “No me hagas sufrir”, “Te vas” y “Un laito en tu cama”. Esta última se convirtió en uno de sus temas con mayor repercusión en Internet y contribuyó a situar a la artista dentro de la fusión entre el pop y el flamenco.
Asimismo, la cantante ha desarrollado una amplia faceta como compositora. Su autoría está presente tanto en Un pellizco de tu voz como en De colores. Canciones como “Ángel del camino”, “Dime que me amas”, “Libera tus miedos” y “De colores” fueron compuestas por la propia intérprete, mientras que para el resto del repertorio contó con autores como Ismael Moya, David Santisteban y Jacobo Calderón.
Tras la apertura protagonizada por Lya, José Mercé asumió la segunda parte del concierto y puso el cierre a la velada. El cantaor llegó a La Rambla como una de las voces más reconocidas del flamenco contemporáneo y con una extensa carrera en la que ha conservado la esencia del cante al tiempo que ha incorporado a su repertorio composiciones procedentes de otros géneros musicales.
A lo largo de esa trayectoria, el artista ha interpretado versiones de obras de Manu Chao, Luis Eduardo Aute, Víctor Jara, Louis Armstrong, Pablo Milanés, los Pop Tops y Joan Manuel Serrat. Esa combinación ha acercado su música tanto a la audiencia tradicionalmente vinculada al flamenco como a generaciones más jóvenes y a oyentes procedentes del ámbito del pop.
José Soto Soto, conocido artísticamente como José Mercé, pertenece a una familia estrechamente relacionada con el cante. Es bisnieto de Paco Luz y sobrino de Manuel Soto Sordera, considerado uno de los patriarcas del flamenco jerezano. Durante su infancia cantó en la Escolanía de la Basílica de La Merced de Jerez de la Frontera, una vinculación de la que procede el nombre artístico que lo ha acompañado durante toda su carrera.
Sus primeros pasos profesionales tuvieron lugar en los Jueves Flamencos de Jerez y en el tablao gaditano La Cueva del Pájaro Azul. Con 13 años se trasladó a Madrid, donde comenzó una nueva etapa profesional y grabó su primer disco bajo la producción de Manuel Ríos Ruiz. Al recordar aquellos comienzos, el propio artista explicó que “cobraba 500 pesetas al día cantando en Torres Bermejas”.
Además, José Mercé formó parte de la compañía de Antonio Gades y participó en 1981 en la película Bodas de sangre, dirigida por Carlos Saura. También colaboró con el Ballet Nacional, ganó el Concurso Nacional de Arte Flamenco de Córdoba en 1986 y volvió a trabajar con Saura en el largometraje Flamenco, estrenado en 1995.
Su debut discográfico se produjo en 1968 con el álbum Cultura jonda. Bandera de Andalucía. A ese primer trabajo le siguieron títulos como Verde junco, publicado en 1983 con la participación de Tomatito y Enrique de Melchor; Caminos reales del cante, de 1987; Hondas raíces, de 1991; y Desnudando el alma, editado en 1994.
Sin embargo, el gran salto a la popularidad llegó en 1998 con Del amanecer, un álbum producido por el guitarrista Vicente Amigo que alcanzó un éxito hasta entonces poco habitual dentro del flamenco. Aquel disco abrió una etapa que continuó con Aire, publicado en el año 2000 y reconocido con el doble platino.
Dos años después apareció Lío, un trabajo editado en 2002 que José Mercé definió como “un disco hecho con el corazón”. Su discografía continuó creciendo con Confí de fuá, en 2004; Lo que no se da, en 2006; y el recopilatorio Grandes éxitos, publicado en 2007.
Más tarde llegaron Ruido, en 2010; Mi única llave, en 2012; Doy la cara, en 2016; y De Verdad, un proyecto publicado en 2018 junto a Tomatito. Esta sucesión de trabajos consolidó una carrera discográfica que ha combinado el respeto por las raíces del cante con la búsqueda de nuevos públicos.
Por otra parte, en 2022 presentó El Oripandó, una obra de carácter biográfico elaborada durante más de dos años junto a su productor, Antonio Orozco. En 2025 incorporó a su discografía José Mercé canta a Manuel Alejandro, un proyecto en el que trasladó al flamenco las composiciones del reconocido autor jerezano.
La trayectoria de José Mercé también ha recibido numerosos reconocimientos. En el año 2000 obtuvo el Premio Ondas a la obra flamenca más notoria y, en febrero de 2010, recibió la Medalla de Andalucía, una distinción honorífica concedida por sus méritos artísticos.
A estos galardones se suman el Taranto de Oro y el Compás del Cante, otorgado por la Fundación Cruzcampo en 2016 a destacados exponentes del flamenco. En 2020 recibió además el Premio Odeón como mejor artista de flamenco.
De igual modo, el cantaor es miembro de la Real Academia de San Dionisio de Ciencias, Artes y Letras y cuenta con la «Butaca de Honor» del Teatro Auditorio de El Ejido, entre otras distinciones acumuladas a lo largo de su carrera.
José Mercé también ha formado parte habitualmente del jurado de concursos televisivos. Entre ellos figura Tierra de Talento, emitido en el horario de máxima audiencia de Canal Sur durante más de cinco temporadas, así como La Voz Senior, programa de Antena 3.
El artista jerezano ha recibido, además, el disco de diamante tras superar el millón de discos vendidos. Su proyección entre las grandes audiencias adquirió especial relevancia a partir de Del amanecer. El flamencólogo José Manuel Gamboa señaló que aquel álbum “convirtió a José Mercé en un artista de masas, colocándolo a la cabeza de la movida jonda”.
El encuentro reunió sobre el mismo escenario a dos artistas con trayectorias vinculadas al flamenco y a la música popular, aunque desarrolladas desde perspectivas y generaciones diferentes. Lya fue la encargada de iniciar el concierto con una propuesta marcada por la fusión entre el pop y las raíces flamencas, mientras que José Mercé asumió el cierre de la noche respaldado por una carrera que comenzó en 1968 y que reúne 19 álbumes publicados.
La actuación formó parte de la estrategia cultural impulsada por el Ayuntamiento de La Rambla para ofrecer espectáculos dirigidos tanto a los vecinos de la localidad como al público procedente de otros municipios. El concierto, que abarrotó la Caseta Municipal de público de todas las edades, se incorporó así a una programación estival con la que el Consistorio pretende convertir la ciudad alfarera en un punto de encuentro para la cultura, el ocio y la música en la Campiña Sur cordobesa.
En ese sentido, el concejal de Juventud, Festejos y Tradiciones del Ayuntamiento de La Rambla, Juan Bautista García, había destacado antes de la celebración del concierto que “esta actuación forma parte de la apuesta decidida del equipo de gobierno, encabezado por nuestro alcalde, Jorge Jiménez, para que La Rambla siga consolidándose como un referente en materia de cultura, ocio y grandes eventos”.
De igual modo, el responsable municipal expresó la voluntad del Ayuntamiento de “ofrecer una programación de calidad que atraiga visitantes, genere actividad económica y sitúe a nuestro municipio en el lugar que merece”. El edil confirmó así el compromiso del equipo de gobierno con la organización de espectáculos de primer nivel y con la incorporación de artistas reconocidos a la agenda cultural de la localidad.
La primera parte de la cita tuvo como protagonista a Lya, nombre artístico de Amalia Barbero, nacida en Córdoba en 1987. La cantante llegó a La Rambla con una trayectoria construida entre la canción española, el flamenco y el pop, tres ámbitos musicales que han marcado las distintas etapas de una carrera iniciada durante su infancia.
Y es que su acercamiento a la música se produjo a través de su abuelo, que le permitió conocer los diferentes palos del flamenco y de la copla. Con solo siete años, Amalia Barbero ya mantenía una estrecha relación con la canción española, un vínculo temprano que posteriormente quedó reflejado en su manera de componer e interpretar.
Más adelante, cuando tenía 16 años, decidió orientar su carrera hacia otros estilos musicales. En aquella etapa comenzó a escribir sus propias canciones y a grabar coros para trabajos discográficos de artistas como Queco, El Arrebato y Andy y Lucas, colaboraciones que le permitieron adquirir experiencia en estudios de grabación y entrar en contacto con diferentes formas de entender la música popular.
A los 19 años inició una nueva etapa como cantaora junto a Joaquín Cortés. Su incorporación al espectáculo del bailarín y coreógrafo le permitió recorrer buena parte del panorama internacional. Posteriormente, trabajó durante tres años como corista de Pastora Soler, otra experiencia vinculada tanto a la canción española como al pop.
Sin duda, uno de los momentos decisivos de su trayectoria se produjo cuando Alejandro Sanz escuchó una maqueta que José Carlos Gómez, amigo de la artista, le había enviado sin que ella tuviera conocimiento de ello. Tras conocer aquellas grabaciones, Alejandro Sanz la invitó a incorporarse a Lola Records, la discográfica que fundaría junto a Pepe Barroso.
De aquella colaboración surgió Un pellizco de tu voz, el primer trabajo en solitario de Lya. El álbum abrió una nueva etapa profesional para la intérprete cordobesa y contribuyó a que fuera reconocida en 2010 como artista revelación. Ese mismo año obtuvo el Premio Artista Dial, concedido por el Grupo Prisa.
A esos reconocimientos se sumaron el primer premio en la modalidad de canción inédita del certamen Ciudad de Córdoba y el primer premio del Certamen de Canción Española de La Línea de la Concepción. Ambos galardones respaldaron una carrera en la que la cantante fue combinando su formación vinculada al flamenco y a la copla con nuevas influencias musicales.
Posteriormente, Lya profundizó en el terreno del pop sin abandonar las pinceladas flamencas presentes desde sus comienzos. Fruto de esa evolución nació De colores, un trabajo producido por Javier Catalá, guitarrista español que ha colaborado habitualmente en las giras de Alejandro Sanz, Miguel Bosé y Ricky Martin.
El primer sencillo elegido para presentar aquel álbum fue “Mi verdad”, una composición que tomó el relevo de canciones como “No me hagas sufrir”, “Te vas” y “Un laito en tu cama”. Esta última se convirtió en uno de sus temas con mayor repercusión en Internet y contribuyó a situar a la artista dentro de la fusión entre el pop y el flamenco.
Asimismo, la cantante ha desarrollado una amplia faceta como compositora. Su autoría está presente tanto en Un pellizco de tu voz como en De colores. Canciones como “Ángel del camino”, “Dime que me amas”, “Libera tus miedos” y “De colores” fueron compuestas por la propia intérprete, mientras que para el resto del repertorio contó con autores como Ismael Moya, David Santisteban y Jacobo Calderón.
Tras la apertura protagonizada por Lya, José Mercé asumió la segunda parte del concierto y puso el cierre a la velada. El cantaor llegó a La Rambla como una de las voces más reconocidas del flamenco contemporáneo y con una extensa carrera en la que ha conservado la esencia del cante al tiempo que ha incorporado a su repertorio composiciones procedentes de otros géneros musicales.
A lo largo de esa trayectoria, el artista ha interpretado versiones de obras de Manu Chao, Luis Eduardo Aute, Víctor Jara, Louis Armstrong, Pablo Milanés, los Pop Tops y Joan Manuel Serrat. Esa combinación ha acercado su música tanto a la audiencia tradicionalmente vinculada al flamenco como a generaciones más jóvenes y a oyentes procedentes del ámbito del pop.
José Soto Soto, conocido artísticamente como José Mercé, pertenece a una familia estrechamente relacionada con el cante. Es bisnieto de Paco Luz y sobrino de Manuel Soto Sordera, considerado uno de los patriarcas del flamenco jerezano. Durante su infancia cantó en la Escolanía de la Basílica de La Merced de Jerez de la Frontera, una vinculación de la que procede el nombre artístico que lo ha acompañado durante toda su carrera.
Sus primeros pasos profesionales tuvieron lugar en los Jueves Flamencos de Jerez y en el tablao gaditano La Cueva del Pájaro Azul. Con 13 años se trasladó a Madrid, donde comenzó una nueva etapa profesional y grabó su primer disco bajo la producción de Manuel Ríos Ruiz. Al recordar aquellos comienzos, el propio artista explicó que “cobraba 500 pesetas al día cantando en Torres Bermejas”.
Además, José Mercé formó parte de la compañía de Antonio Gades y participó en 1981 en la película Bodas de sangre, dirigida por Carlos Saura. También colaboró con el Ballet Nacional, ganó el Concurso Nacional de Arte Flamenco de Córdoba en 1986 y volvió a trabajar con Saura en el largometraje Flamenco, estrenado en 1995.
Su debut discográfico se produjo en 1968 con el álbum Cultura jonda. Bandera de Andalucía. A ese primer trabajo le siguieron títulos como Verde junco, publicado en 1983 con la participación de Tomatito y Enrique de Melchor; Caminos reales del cante, de 1987; Hondas raíces, de 1991; y Desnudando el alma, editado en 1994.
Sin embargo, el gran salto a la popularidad llegó en 1998 con Del amanecer, un álbum producido por el guitarrista Vicente Amigo que alcanzó un éxito hasta entonces poco habitual dentro del flamenco. Aquel disco abrió una etapa que continuó con Aire, publicado en el año 2000 y reconocido con el doble platino.
Dos años después apareció Lío, un trabajo editado en 2002 que José Mercé definió como “un disco hecho con el corazón”. Su discografía continuó creciendo con Confí de fuá, en 2004; Lo que no se da, en 2006; y el recopilatorio Grandes éxitos, publicado en 2007.
Más tarde llegaron Ruido, en 2010; Mi única llave, en 2012; Doy la cara, en 2016; y De Verdad, un proyecto publicado en 2018 junto a Tomatito. Esta sucesión de trabajos consolidó una carrera discográfica que ha combinado el respeto por las raíces del cante con la búsqueda de nuevos públicos.
Por otra parte, en 2022 presentó El Oripandó, una obra de carácter biográfico elaborada durante más de dos años junto a su productor, Antonio Orozco. En 2025 incorporó a su discografía José Mercé canta a Manuel Alejandro, un proyecto en el que trasladó al flamenco las composiciones del reconocido autor jerezano.
La trayectoria de José Mercé también ha recibido numerosos reconocimientos. En el año 2000 obtuvo el Premio Ondas a la obra flamenca más notoria y, en febrero de 2010, recibió la Medalla de Andalucía, una distinción honorífica concedida por sus méritos artísticos.
A estos galardones se suman el Taranto de Oro y el Compás del Cante, otorgado por la Fundación Cruzcampo en 2016 a destacados exponentes del flamenco. En 2020 recibió además el Premio Odeón como mejor artista de flamenco.
De igual modo, el cantaor es miembro de la Real Academia de San Dionisio de Ciencias, Artes y Letras y cuenta con la «Butaca de Honor» del Teatro Auditorio de El Ejido, entre otras distinciones acumuladas a lo largo de su carrera.
José Mercé también ha formado parte habitualmente del jurado de concursos televisivos. Entre ellos figura Tierra de Talento, emitido en el horario de máxima audiencia de Canal Sur durante más de cinco temporadas, así como La Voz Senior, programa de Antena 3.
El artista jerezano ha recibido, además, el disco de diamante tras superar el millón de discos vendidos. Su proyección entre las grandes audiencias adquirió especial relevancia a partir de Del amanecer. El flamencólogo José Manuel Gamboa señaló que aquel álbum “convirtió a José Mercé en un artista de masas, colocándolo a la cabeza de la movida jonda”.
JUAN PABLO BELLIDO / REDACCIÓN
FOTOGRAFÍA: JOSÉ ANTONIO AGUILAR
FOTOGRAFÍA: JOSÉ ANTONIO AGUILAR









































