Montilla Digital se hace eco en su Buzón del Lector de una reflexión sobre la ausencia de vinos de Montilla-Moriles en muchas casetas de la Feria de Córdoba. Si desea participar en esta sección, puede enviar un correo electrónico a la Redacción del periódico (montilladigital@gmail.com) exponiendo su queja, comentario, sugerencia o relato. Si es posible, puede acompañar su mensaje de alguna fotografía para ilustrar la publicación.
Que nadie se asuste por el titular: no venimos a relatar una crónica de sucesos ni una guerra abierta. Sin embargo, el agravio comparativo existe. La Feria de Córdoba es el gran escaparate de la capital, un espacio que, más allá del negocio de vender copas, debería funcionar como el principal trampolín para los productos de nuestra tierra. Algo que, lamentablemente, hoy no ocurre.
Me gustaría focalizar mi denuncia en los vinos del marco Montilla-Moriles, porque hay varias cuestiones que no se entienden. La primera: ¿Por qué se consume tanto vino de Montilla-Moriles cuando se celebra la Cata en Córdoba y, sin embargo, cuando llega la Feria de Nuestra Señora de la Salud, no ocurre lo mismo?
Segunda cuestión: ¿Por qué los distribuidores de bebidas que venden a las casetas de la Feria de Córdoba les hacen promociones de 50 cajas de refresco por cinco cajas gratis de manzanilla de Sanlúcar de Barrameda? Y la tercera: ¿Por qué cuando entras en una caseta de la Feria de Córdoba te encuentras banderitas, farolillos y toneles con marcas de vinos de Jerez o Sanlúcar?
Cuarta pregunta que me hago: ¿Por qué algunas de las empresas de catering que llevan casetas con enfoque de restaurante en la Feria de Córdoba no venden vino de Montilla-Moriles? Y la quinta y última pregunta: ¿Acaso el Ayuntamiento de Córdoba podría aprobar alguna normativa que trate de beneficiar la venta y promoción de los vinos de la zona Montilla-Moriles, así como otros productos emblemáticos de la provincia de Córdoba?
Da la sensación de que muchas casetas de la Feria de Córdoba desconocen que, a apenas 25 minutos de distancia en coche, cuentan con bodegas, lagares, cooperativas y tonelerías de renombre internacional. Y si apostaran por ellas, podrían ofrecer al público productos de calidad y, como se dice ahora, "de kilómetro cero".
Y no solamente hablamos de vinos: las bodegas, lagares y cooperativas de Montilla-Moriles elaboran magníficos espumosos, frizantes y vermús. Y no se entiende que si nuestra Feria de Córdoba busca la calidad y la excelencia de nuestros productos de la provincia de Córdoba, estén ofreciendo otras alternativas regaladas que vienen de fuera.
La Feria de Córdoba debería servir, también, para incentivar y ayudar a que todas esas empresas —muchas de ellas centenarias— de la provincia de Córdoba puedan seguir desarrollando su futuro. Así que ya lo saben. En los días que quedan de Feria de Córdoba, si van a pedir vino, primero tengan la precaución de preguntar si es de Montilla-Moriles. Apoyemos lo nuestro.
Que nadie se asuste por el titular: no venimos a relatar una crónica de sucesos ni una guerra abierta. Sin embargo, el agravio comparativo existe. La Feria de Córdoba es el gran escaparate de la capital, un espacio que, más allá del negocio de vender copas, debería funcionar como el principal trampolín para los productos de nuestra tierra. Algo que, lamentablemente, hoy no ocurre.
Me gustaría focalizar mi denuncia en los vinos del marco Montilla-Moriles, porque hay varias cuestiones que no se entienden. La primera: ¿Por qué se consume tanto vino de Montilla-Moriles cuando se celebra la Cata en Córdoba y, sin embargo, cuando llega la Feria de Nuestra Señora de la Salud, no ocurre lo mismo?
Segunda cuestión: ¿Por qué los distribuidores de bebidas que venden a las casetas de la Feria de Córdoba les hacen promociones de 50 cajas de refresco por cinco cajas gratis de manzanilla de Sanlúcar de Barrameda? Y la tercera: ¿Por qué cuando entras en una caseta de la Feria de Córdoba te encuentras banderitas, farolillos y toneles con marcas de vinos de Jerez o Sanlúcar?
Cuarta pregunta que me hago: ¿Por qué algunas de las empresas de catering que llevan casetas con enfoque de restaurante en la Feria de Córdoba no venden vino de Montilla-Moriles? Y la quinta y última pregunta: ¿Acaso el Ayuntamiento de Córdoba podría aprobar alguna normativa que trate de beneficiar la venta y promoción de los vinos de la zona Montilla-Moriles, así como otros productos emblemáticos de la provincia de Córdoba?
Da la sensación de que muchas casetas de la Feria de Córdoba desconocen que, a apenas 25 minutos de distancia en coche, cuentan con bodegas, lagares, cooperativas y tonelerías de renombre internacional. Y si apostaran por ellas, podrían ofrecer al público productos de calidad y, como se dice ahora, "de kilómetro cero".
Y no solamente hablamos de vinos: las bodegas, lagares y cooperativas de Montilla-Moriles elaboran magníficos espumosos, frizantes y vermús. Y no se entiende que si nuestra Feria de Córdoba busca la calidad y la excelencia de nuestros productos de la provincia de Córdoba, estén ofreciendo otras alternativas regaladas que vienen de fuera.
La Feria de Córdoba debería servir, también, para incentivar y ayudar a que todas esas empresas —muchas de ellas centenarias— de la provincia de Córdoba puedan seguir desarrollando su futuro. Así que ya lo saben. En los días que quedan de Feria de Córdoba, si van a pedir vino, primero tengan la precaución de preguntar si es de Montilla-Moriles. Apoyemos lo nuestro.
FRANCISCO VARO CABELLO
FOTOGRAFÍA: FRANCISCO VARO CABELLO
FOTOGRAFÍA: FRANCISCO VARO CABELLO

NOTA: Los comentarios publicados en el Buzón del Lector no representan la opinión de Andalucía Digital. En ese sentido, este periódico no hace necesariamente suyas las denuncias, quejas o sugerencias recogidas en este espacio y que han sido enviadas por sus lectores.






























