El Aula de Viticultura del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Protegida (DOP) Montilla-Moriles acaba de confirmar la detección de las primeras manchas de mildiu en viñedos del marco vitivinícola cordobés tras los avisos recibidos desde finales de la pasada semana.
Así lo detalla en su último boletín informativo la Agrupación de Producción Integrada (API), que desde hacía semanas venían advirtiendo de que las lluvias recientes y unas condiciones meteorológicas determinadas propiciarían el desarrollo de esta enfermedad que puede ocasionar daños devastadores en todos los órganos de la cepa si el clima le favorece.
La voz de alarma la han dado este año viticultores de la Sierra de Montilla y del término municipal de La Rambla que, desde el pasado jueves y durante todo el fin de semana, han ido comunicando la presencia de posibles focos de mildiu al Departamento de Sanidad Vegetal de la Delegación Territorial de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural de la Junta de Andalucía en Córdoba.
"Las muestras recogidas por el técnico de Sanidad Vegetal y analizadas en cámara húmeda han permitido confirmar la presencia del hongo en la Sierra de Montilla, al observarse la pelusa característica que desarrolla en las hojas afectadas", ha explicado la ingeniera agrónoma Ángela Portero, responsable del Aula de Viticultura del Consejo Regulador de la DOP Montilla-Moriles.
Según la especialista, a día de hoy se siguen recogiendo manchas esporuladas o que ya presentan pelusa en varios viñedos de la comarca, lo que evidencia que la enfermedad ha iniciado su ciclo visible. Con todo, las manchas localizadas en La Rambla aún permanecen pendientes de confirmación.
“Las muestras son recogidas por el técnico de Sanidad Vegetal y se introducen en una cámara húmeda para tener la certeza de que son de mildiu, por la pelusa que desarrollan”, detalla Ángela Portero, quien subraya la importancia del proceso de verificación antes de confirmar oficialmente la presencia de la enfermedad.
Conocido también como añublo o mildeo, el mildiu constituye una de las enfermedades más temidas por los viticultores debido a su capacidad de expansión y a los graves daños que puede ocasionar en la planta si las condiciones climáticas le son favorables, tal y como ocurrió el pasado año, cuando este pseudohongo atacó hojas, brotes y racimos en muchas parcelas del marco Montilla-Moriles, provocando pérdidas de cosecha muy significativas que, en algunas parcelas, alcanzó prácticamente el 100 por cien de la producción.
De igual modo, el Aula de Viticultura señala que las primeras infecciones por mildiu están directamente relacionadas con las precipitaciones registradas en las últimas semanas. Así, se indica que “las lluvias del 8 de abril —que dejaron entre 30 y 55 litros por metro cuadrado en la zona— provocaron la infección primaria con esporas de los huevos de invierno”.
Por su parte, “la lluvia del 25 de abril —con un balance que osciló entre los 14 y los 25 litros por metro cuadrado, según la localización de las parcelas—, habría infectado pámpanos y racimos desprotegidos”. Así las ocsas, estas condiciones han generado un escenario propicio para el desarrollo del hongo, cuya evolución dependerá en gran medida de la meteorología de los próximos días.
Desde el Consejo Regulador prevén que las nuevas manchas de esta infección secundaria se observen alrededor del próximo lunes, lo que obliga a extremar la vigilancia en los viñedos del marco Montilla-Moriles. En este contexto, desde el Aula de Viticultura se hace un llamamiento directo al sector para actuar con rapidez.
"Es necesario tener las viñas protegidas por lo que es recomendable tratar inmediatamente el mildiu con penetrantes o sistémicos antes de que aparezcan las nuevas manchas y antes de las próximas lluvias previstas", insiste Ángela Portero, quien recuerda que una vez que se detecta la primera mancha, se debe evitar arrancar la hoja afectada de la cepa. "Lo mejor es alertar de inmediato al Departamento de Sanidad Vegetal, a través de los teléfonos 957 001 002, 957 001 666 y 957 001 654", recalca Ángela Portero.
En relación con las condiciones meteorológicas, el boletín recomienda no utilizar azufre en caso de registrarse nuevas lluvias en lo que queda de semana o en otros periodos con inestabilidad meteorológica, que puede complicar la aplicación de tratamientos tradicionales y obligar a recurrir a soluciones más específicas.
En ese sentido, se recomienda intervenir de forma preventiva y curativa mediante el uso de productos adecuados. El documento señala la necesidad de “tratar con productos sistémicos o penetrantes”, insistiendo en que “es necesario prever la posible infección derivada de las lluvias del sábado 25 de abril, por lo que, al elegir el producto, se debe considerar su capacidad de parada para frenar el avance del hongo dentro de la planta durante los días posteriores a la infección”.
Asimismo, el boletín recuerda que el mildiu puede afectar gravemente a la vid, debilitando la planta, reduciendo su capacidad fotosintética y comprometiendo tanto la cantidad como la calidad de la producción. Las bayas jóvenes infectadas pueden dejar de crecer, arrugarse o caer, mientras que las que sobreviven pueden presentar desequilibrios en su composición, afectando al perfil final de los vinos.
Por último, Ángela Portero incide en la importancia de actuar con rapidez y responsabilidad en esta fase inicial, al tiempo que defiende que “la detección precoz y su comunicación inmediata son beneficiosas para reducir costes y también para el medio ambiente, ya que se promueve una forma de producir más sostenible y se optimizan los tratamientos”.
Así lo detalla en su último boletín informativo la Agrupación de Producción Integrada (API), que desde hacía semanas venían advirtiendo de que las lluvias recientes y unas condiciones meteorológicas determinadas propiciarían el desarrollo de esta enfermedad que puede ocasionar daños devastadores en todos los órganos de la cepa si el clima le favorece.
La voz de alarma la han dado este año viticultores de la Sierra de Montilla y del término municipal de La Rambla que, desde el pasado jueves y durante todo el fin de semana, han ido comunicando la presencia de posibles focos de mildiu al Departamento de Sanidad Vegetal de la Delegación Territorial de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural de la Junta de Andalucía en Córdoba.
"Las muestras recogidas por el técnico de Sanidad Vegetal y analizadas en cámara húmeda han permitido confirmar la presencia del hongo en la Sierra de Montilla, al observarse la pelusa característica que desarrolla en las hojas afectadas", ha explicado la ingeniera agrónoma Ángela Portero, responsable del Aula de Viticultura del Consejo Regulador de la DOP Montilla-Moriles.
Según la especialista, a día de hoy se siguen recogiendo manchas esporuladas o que ya presentan pelusa en varios viñedos de la comarca, lo que evidencia que la enfermedad ha iniciado su ciclo visible. Con todo, las manchas localizadas en La Rambla aún permanecen pendientes de confirmación.
“Las muestras son recogidas por el técnico de Sanidad Vegetal y se introducen en una cámara húmeda para tener la certeza de que son de mildiu, por la pelusa que desarrollan”, detalla Ángela Portero, quien subraya la importancia del proceso de verificación antes de confirmar oficialmente la presencia de la enfermedad.
Conocido también como añublo o mildeo, el mildiu constituye una de las enfermedades más temidas por los viticultores debido a su capacidad de expansión y a los graves daños que puede ocasionar en la planta si las condiciones climáticas le son favorables, tal y como ocurrió el pasado año, cuando este pseudohongo atacó hojas, brotes y racimos en muchas parcelas del marco Montilla-Moriles, provocando pérdidas de cosecha muy significativas que, en algunas parcelas, alcanzó prácticamente el 100 por cien de la producción.
De igual modo, el Aula de Viticultura señala que las primeras infecciones por mildiu están directamente relacionadas con las precipitaciones registradas en las últimas semanas. Así, se indica que “las lluvias del 8 de abril —que dejaron entre 30 y 55 litros por metro cuadrado en la zona— provocaron la infección primaria con esporas de los huevos de invierno”.
Por su parte, “la lluvia del 25 de abril —con un balance que osciló entre los 14 y los 25 litros por metro cuadrado, según la localización de las parcelas—, habría infectado pámpanos y racimos desprotegidos”. Así las ocsas, estas condiciones han generado un escenario propicio para el desarrollo del hongo, cuya evolución dependerá en gran medida de la meteorología de los próximos días.
Desde el Consejo Regulador prevén que las nuevas manchas de esta infección secundaria se observen alrededor del próximo lunes, lo que obliga a extremar la vigilancia en los viñedos del marco Montilla-Moriles. En este contexto, desde el Aula de Viticultura se hace un llamamiento directo al sector para actuar con rapidez.
"Es necesario tener las viñas protegidas por lo que es recomendable tratar inmediatamente el mildiu con penetrantes o sistémicos antes de que aparezcan las nuevas manchas y antes de las próximas lluvias previstas", insiste Ángela Portero, quien recuerda que una vez que se detecta la primera mancha, se debe evitar arrancar la hoja afectada de la cepa. "Lo mejor es alertar de inmediato al Departamento de Sanidad Vegetal, a través de los teléfonos 957 001 002, 957 001 666 y 957 001 654", recalca Ángela Portero.
En relación con las condiciones meteorológicas, el boletín recomienda no utilizar azufre en caso de registrarse nuevas lluvias en lo que queda de semana o en otros periodos con inestabilidad meteorológica, que puede complicar la aplicación de tratamientos tradicionales y obligar a recurrir a soluciones más específicas.
En ese sentido, se recomienda intervenir de forma preventiva y curativa mediante el uso de productos adecuados. El documento señala la necesidad de “tratar con productos sistémicos o penetrantes”, insistiendo en que “es necesario prever la posible infección derivada de las lluvias del sábado 25 de abril, por lo que, al elegir el producto, se debe considerar su capacidad de parada para frenar el avance del hongo dentro de la planta durante los días posteriores a la infección”.
Asimismo, el boletín recuerda que el mildiu puede afectar gravemente a la vid, debilitando la planta, reduciendo su capacidad fotosintética y comprometiendo tanto la cantidad como la calidad de la producción. Las bayas jóvenes infectadas pueden dejar de crecer, arrugarse o caer, mientras que las que sobreviven pueden presentar desequilibrios en su composición, afectando al perfil final de los vinos.
Por último, Ángela Portero incide en la importancia de actuar con rapidez y responsabilidad en esta fase inicial, al tiempo que defiende que “la detección precoz y su comunicación inmediata son beneficiosas para reducir costes y también para el medio ambiente, ya que se promueve una forma de producir más sostenible y se optimizan los tratamientos”.
JUAN PABLO BELLIDO / REDACCIÓN
FOTOGRAFÍA: JOSÉ ANTONIO AGUILAR (ARCHIVO)
FOTOGRAFÍA: JOSÉ ANTONIO AGUILAR (ARCHIVO)

































