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domingo, 22 de mayo de 2022

  • 22.5.22
Los pronósticos más pesimistas se han terminado cumpliendo. Las lluvias que se registraron en la Campiña Sur cordobesa entre el 2 y el 4 de mayo pasados, cuando se llegaron a contabilizar hasta 25 litros por metro cuadrado en algunas parcelas, han favorecido la extensión del mildiu por los viñedos del marco Montilla-Moriles.


Así lo confirmó ayer el Aula de Viticultura del Consejo Regulador, que emitió un boletín con una serie de recomendaciones para tratar de controlar esta epidemia vegetal que afecta a las vides especialmente durante la primavera y cuyos primeros síntomas se detectaron a mediados del mes de abril en varios pagos del término municipal de Montemayor.

"Se trata del tercer ciclo de infección en los pagos más tempranos y de la segunda en los más tardíos", explicó la responsable del Aula de Viticultura, Ángela Portero, quien advirtió que "en este momento del ciclo vegetativo", cada parcela se puede encontrar en un "estado de desarrollo diferente" tanto del mildiu como del oidio, por lo que "no es apropiado una recomendación general sino distintos supuestos".

En ese sentido, la especialista del Consejo Regulador invitó a cada viticultor de la zona a "atender las recomendaciones" del boletín que emite semanalmente la Agrupación para el Tratamiento Integrado en Agricultura (Atria) "en función de las circunstancias concretas de su parcela".

Así, y en contra de lo que se podría pensar, las altas temperaturas que se vienen registrando en la provincia desde hace unos días ayudan a controlar el mildiu de forma natural, por lo que no es necesario aplicar ningún tratamiento fitosanitario mientras se mantenga la ola de calor actual.

Con todo, Ángela Portero advirtió que "las tormentas suelen ser habituales en mayo, de modo que, si se producen, darán lugar a una nueva infección de mildiu, mucho más grave y dañina". En ese caso, desde el Consejo Regulador recomiendan a los viticultores prestar especial atención a los partes meteorológicos.

"La presencia de mildiu es bastante frecuente en casi todos los viñedos, por lo que, con más del 20 por ciento de cepas con manchas aparecidas recientemente, se aconseja tratar con productos que tengan acción erradicante", prescribió la especialista del marco Montilla-Moriles, quien precisó que antes de las lluvias que podrían registrarse hasta final de mes conviene aplicar tratamientos que resistan la incidencia de las precipitaciones. "Y, para después de la tormenta, es mejor siempre tratar con productos de acción parada, para controlar así el hongo después de la infección", añadió.

Conocido en otras regiones como añublo o mildeo, este hongo parásito originario de América puede ocasionar daños devastadores en todos los órganos de la planta si el clima le favorece. De esta forma, representa una de las enfermedades criptogámicas más peligrosas y de las más temidas por los viticultores porque, cuando la infección es grande, puede devastar toda la producción de una zona vitivinícola.

En los últimos años, y gracias a la constante labor del Aula de Viticultura del Consejo Regulador y al aliciente que representan para los viticultores de la zona los premios en metálico de los que está dotado el Concurso “Pedro Cabezuelo”, el mildiu solo afecta un porcentaje relativamente bajo de los viñedos de la DOP Montilla-Moriles.

Generalmente, los agricultores de Montemayor son los primeros en dar la alerta cada año en la zona Montilla-Moriles, al contar con viñedos en terrenos arenosos, donde la brotación es más temprana. Una vez que se detecta la primera mancha, se debe evitar arrancar la hoja afectada de la cepa, alertando de inmediato al Aula de Viticultura del Consejo Regulador, a través del correo atria@montillamoriles.es o en el teléfono 680 216 567.

Una vez verificada la infección, el Aula de Viticultura del Consejo Regulador da la voz de alarma y, en caso de que sea necesario –porque se prevean lluvias inminentes o porque el mildiu esté muy extendido– los viticultores pueden empezar a aplicar los tratamientos correspondientes, a base de productos penetrantes y sistémicos que actúan incluso cuando la enfermedad se ha hecho presente en la planta.

De esta forma, a los viñedos afectados se les pueden aplicar tratamientos a base de cobre que, además de ofrecer buenos resultados, tienen un coste relativamente bajo. No obstante, si la infección es mayor, es recomendable acudir a productos sistémicos, con lo que el tratamiento se encarece considerablemente.

J.P. BELLIDO / REDACCIÓN
FOTOGRAFÍA: JOSÉ ANTONIO AGUILAR


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