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domingo, 12 de marzo de 2017

  • 12.3.17
Dentro de la amplia variedad de los diseños de las portadas de discos habría que hacer mención a aquel que ha tomado como imagen de las mismas a conocidos cuadros de la pintura clásica para ser la carta de presentación de las canciones incluidas en determinados discos de grupos que las han aceptado. Y apunto de modo concreto lo de grupo musical, pues todos discos que conozco que han sacado este tipo de portada son de bandas, ya que, en ningún caso (al menos que yo tenga referencia), lo ha realizado algún cantante.



Si echamos una mirada atrás, quizás la más conocida de esta modalidad sea la que Coldplay aceptó para que fuera la que figurara en la carátula de Viva la vida, un título curioso en español y con una emblemática pintura francesa: La libertad guiando al pueblo, que en 1830 realiza el artista plástico Eugène Delacroix y que se exhibe en el Museo del Louvre en París.

Para no alargarme, puesto que, curiosamente, hay bastantes discos que han acudido a cuadros clásicos para que figurasen en las carátulas, he elegido cinco de ellos que considero representativos de esta línea, ordenándolos no por sus fechas de publicación, sino por la antigüedad de la obra pictórica.



En el año 2008, apareció en el mercado un disco del que se habló mucho, reconociéndose en el mismo la continuidad del estilo y las armonías vocales que marcaron décadas atrás los míticos Beach Boys, especialmente en su inolvidable Pet Sounds, uno de los mejores discos de la historia del rock.

Se trataba del primero del grupo Fleet Foxes, quinteto de la costa oeste de Estados Unidos y, de modo más concreto, del estado de Washington. Sus canciones eran auténticos collages en el que se mezclaban el rock y el folk con elementos evocadores de tonadas medievales que aludían a pasajes de la vida y de la naturaleza lejos de los trepidantes ritmos que imponen las grandes ciudades.

Y nada mejor que acudir a un cuadro de un pintor renacentista como era el flamenco Pieter Brueghel para la carátula de este primer disco. Así, la portada tanto del CD como del elepé se muestra como un amplio fragmento del cuadro “Proverbios holandeses”, realizado en 1559, obra que nos recuerda mucho a la pintura del Bosco, de modo que en cada rincón del lienzo aparece un amplio número de escenas narrando historias diferentes.



Una de las variantes de este tipo de diseño es aquella que adopta un cuadro clásico de forma que los rostros de los personajes del mismo son cambiados por los de los miembros del grupo. Es el caso de la banda canadiense Crash Test Dummies, grupo de rock alternativo, que en 1993 publicó su segundo disco con el título de God Shuffled His Feet, tomando como imagen de la portada del cuadro “Baco y Ariadna” de Tiziano.

De este disco habría que destacar el tema Mmm Mmm Mmm Mmm, ya que la voz de barítono de su líder Brad Roberts logró que alcanzara el número uno de las listas británicas, éxito que no pudieron emular en los posteriores álbumes que sacaron al mercado.

Sobre la portada, habría que indicar que el rostro de Brad Robert sustituye en el cuadro de Tiziano al dios Baco que baja del carro tirado por felinos, al tiempo que los otros cuatro miembros del grupo lo hacen de personajes que acompañan a la deidad mitológica.



The Pogues, una banda que mezclaba la música punk con los sonidos tradicionales irlandeses, lanzaron en 1985 un disco titulado Rum Sodomy and the Lash, tomando como portada el conocido cuadro de Théodore Géricault titulado La balsa de la Medusa, de modo que los rostros de los personajes más cercanos al espectador se cambian por los de Shane MacGowan, Jem Finer y Spider Stacy, los tres miembros originales del grupo.

Recordemos que hasta mediados de los noventa, la banda irlandesa, conocida por sus broncas y la afición de sus miembros al alcohol, publicó siete discos, entre los que se encuentra el que comentamos, y del que conviene conocer la historia real de la fragata y la tragedia que generó.

Con fecha de 16 de junio de 1816, la fragata Méduse, comandada por el inexperto vizconde Duroy de Chaumereys, salió del puerto francés de Rochefort con destino a Senegal, acompañada otras tres embarcaciones, con la finalidad de aceptar la devolución, por parte del Gobierno británico, la que entonces era colonia senegalesa.

En un intento de avanzar y ganar tiempo, la fragata se desvió de su ruta unos 100 kilómetros, dando lugar a que el 2 de julio encallara en un banco de arena cerca de lo que actualmente es Mauritania. La Méduse llevaba 400 personas, entre pasajeros y la tripulación, pero solo contaba con botes para unas 250 de las mismas, que fueron las que pudieron utilizarlas para salvarse. El resto, aterrado, construyó una balsa de madera para sobrevivir. Pero la tragedia comenzó muy pronto, cuando el capitán los dejó a su suerte.

De este modo, en la primera noche, tras el naufragio, unos 20 hombres se suicidaron o fueron asesinados. La balsa arrastró a los supervivientes hacia las fronteras de la experiencia humana: desquiciados, sedientos y hambrientos, asesinaron a los amotinados, comieron de sus compañeros muertos y mataron a los más débiles. Transcurridos trece días, la balsa fue rescatada por una nave de la que solo habían sobrevivido 15 hombres.



La Revolución francesa de 1789 y la sublevación del pueblo de París del 28 de julio de 1830 fueron aclamadas con entusiasmo por intelectuales y artistas que encontraron en ellas los principios de la liberación del pueblo francés sometido al despotismo de las monarquías. No es extrañar, pues, que dos de los grandes pintores del realismo neoclasicista, como fueron Jacques-Louis David y Eugène Delacroix, rindieran homenaje a estos eventos históricos.

Así, los lienzos La muerte de Marat de David y La libertad guiando al pueblo de Delacroix se convirtieron en obras emblemáticas que podemos contemplar en Bruselas (Musées Royaux des Beaux Arts) y en París (Museo del Louvre), respectivamente.

Desconozco las razones por las que el grupo de pop-rock británico Coldplay eligiera este segundo lienzo para su cuarto disco de estudio y que aparecería en 2008. Lo cierto es que Chris Martin, líder y vocalista de la banda, acudió a Brian Eno para que lo produjera, y, conociendo la línea del artista británico, no es de extrañar que Viva la Vida or Death and All His Friends, que es el título completo del disco, hubiera optado por este lienzo para que fuera su portada.



Una reinterpretación de uno de los cuadros del pintor pre-impresionista francés Édouard Manet es lo que realiza la banda británica Bow Wow Wow en su disco de larguísimo título See Jungle! See Jungle! Go Join Your Gang, Yeah, City All Over! Go Ape Crazy!, publicado en 1981.

Lo cierto es que la banda new wave liderada por Annabella Lwin tomó la imagen del lienzo Le déjeuner sur l’herbe (El almuerzo sobre la hierba) para que ella apareciera desnuda y mirando al espectador, acompañada de los otros dos miembros del grupo, Leigh Gorman y David Barbarossa, en la misma posición que los personajes masculinos de la obra de Manet. De modo similar a la composición del pintor francés, en el río aparece una figura femenina lavándose, al tiempo que se ha añadido un quinto personaje remando en una barca (algo que no aparece en la pintura original).

La vida de Bow Wow Wow se asemejó al río Guadiana cuyo cauce desaparece para volver a resurgir. Es lo que aconteció con esta banda de vida activa en tres períodos: entre 1980 y 1983, 1997 y 1998 y, por último, entre 2003 y 2006. Lo cierto es que tuvo un relativo éxito, por lo que me imagino que su mayor aportación fue precisamente esta reinterpretación de un muy conocido lienzo de Manet.

AURELIANO SÁINZ

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