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martes, 8 de marzo de 2016

  • 8.3.16
En este mes son muchas las ciudades que celebran la Semana Santa, teniendo un mayor impacto, como ya es bien sabido, en Andalucía, con especial trascendencia en Sevilla o Málaga, capitales que registran un espectacular aumento del turismo, lo que representa una gran fuente de ingresos para los empresarios de la restauración y de la hostelería. Sin embargo, estas fechas también representan una verdadera oportunidad para los delincuentes, que aprovechan las circunstancias para cometer sus actos delictivos.



Llegada la Semana Santa se suelen producir grandes aglomeraciones de personas en lugares de paso de las cofradías, aumentándose considerablemente el riesgo de ser víctimas de algún delito o de sufrir cualquier percance. Por ello, hoy vamos a compartir una serie de recomendaciones para tratar de minimizar estos riesgos.

Aunque en todas las ciudades se suelen establecer planes de seguridad específicos para estas fechas y, por ende, la presencia policial es mayor, no debemos bajar la guardia, ya que existen personas especializadas en aprovechar esos momentos de concentración de ciudadanos para cometer sus fechorías, a través de robos o hurtos de joyas, relojes o carteras, entre otras pertenencias.

Los delitos se pueden cometer de forma individual o bien por grupos perfectamente organizados y estructurados, que se dedican profesionalmente a ello, utilizando incluso a menores de edad en muchas ocasiones para jugar al despiste.

Para contrarrestar la eficacia de los amigos de lo ajeno debemos estar en todo momento en alerta, no perdiendo de vista aquellos objetos personales de valor, como puedan ser dispositivos móviles o tablets, en especial cuando nos encontramos tranquilamente tomando algo en una terraza, momento en el que, por regla general, nos relajamos demasiado y soltamos todo lo que llevamos encima en lo alto de la mesa o en una silla, muchas veces al alcance de cualquiera.

Así mismo, en caso de llevar mochila, se recomienda colgarla por nuestro pecho, ya que en caso de portarla a nuestras espaldas, no controlamos visualmente los bolsillos y facilitamos el acceso a su interior a personas ajenas.

De igual forma, debemos llevar nuestra cartera o monedero en los bolsillos delanteros para estar en todo momento controlados por nuestras manos. En el caso de llevar colgado un bolso, éste debe estar orientado hacia la parte delantera de nuestro cuerpo y cuando nos encontremos paseando, debemos llevarlo lo más alejado posible de la calzada, situándolo en el extremo opuesto, para evitar el hurto por el procedimiento del tirón, en el que el ladrón se vale de algún vehículo a motor para favorecer su huída.

Así mismo, hay que evitar acercarse demasiado a personas desconocidas o que no nos brinden confianza suficiente, todo ello para evitar posibles engaños o estafas que, en ocasiones, llegan precedidos del ofrecimiento de unos servicios o condiciones especiales que aprovechan para proceder al robo o al hurto de joyas mediante el procedimiento del tirón o aprovechando algún descuido.

Para evitar ser elegidos como víctima, debemos llevar nuestras cadenas o pulseras de valor cubiertas por prendas de vestir, ya que si las dejamos a la vista de cualquier persona, podemos estar llamando la atención de gente poco recomendable.

Del mismo modo, debemos tener especial cuidado con nuestros hijos pequeños, para que no se pierdan. Por ello, es recomendable pasear con ellos cogidos siempre de la mano y no perderlos de vista bajo ningún concepto. A su vez, es buena idea enseñarles para que, en caso de pérdida, sepan reaccionar y se dirijan a cualquier agente de la autoridad o persona de referencia –un comercio cercano, por ejemplo– y ponga en su conocimiento lo ocurrido. Con todo, si son muy pequeños, la primera recomendación con nuestros hijos es enseñarles su nombre y apellidos, su dirección y el teléfono de contacto de sus progenitores.

FRAN GALLEGO

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