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El Museo de Ulia protagoniza un reportaje en el número especial del Boletín del Museo Arqueológico Nacional

El Museo de Ulia protagoniza un reportaje en el número extraordinario del Boletín del Museo Arqueológico Nacional, que salió a la luz hace unos días bajo el título 150 años de museos arqueológicos en España, con el objetivo de aglutinar, en media docena de volúmenes y a lo largo de miles de páginas, cientos de historias que conforman todos los grandes y pequeños museos del territorio nacional.



El reportaje, realizado por Paqui Jiménez Cobos y Mariam Luque Moreno, repasa el pasado, el presente y el futuro del museo, desde que fuese creado al amparo del Obispado de Córdoba con fondos procedentes de hallazgos casuales en el término de Montemayor y que fueron reunidos por el entonces párroco del pueblo, Pablo Moyano, desde los años setenta hasta su inscripción en 1997 en el Registro Andaluz de Museos.

Aunque se trata de un museo con muchos años de historia institucional, realmente salta a la escena cultural desde el año 2013, cuando su gestión se convierte en mixta, entre Ayuntamiento y Diócesis, y su sede se traslada a las nuevas instalaciones de la Casa de la Cultura.

A través de su exposición, que abarca cronológicamente desde la Prehistoria hasta el Bajo Imperio Romano en el territorio montemayorense, se ofrece al visitante una experiencia museológica de calidad, que se ve endulzada con numerosos talleres infantiles, degustaciones de productos antiguos, visitas teatralizadas y muchas actividades interactivas más que ya han disfrutado cientos de personas de todas las edades y que pretenden ofrecer una visita única y divertida.

Así, el museo pretende ser un instrumento eficaz de protección y conservación, pero también de comunicación, siempre sobre una base científica que sea capaz de adaptarse a todo tipo de público. "La labor de nuestra institución no puede limitarse a la contemplación de la colección que está expuesta, ni debe nutrirse solo de las mal llamadas donaciones de los vecinos", señalan las autoras del artículo.

En ese sentido, y habida cuenta de la prolífica lista de yacimientos arqueológicos en Montemayor, Paqui Jiménez Cobos y Mariam Luque Moreno defienden que "los objetivos del Museo han de ser más amplios tanto a corto como a medio-largo plazo, y han de apostar por la investigación, la conservación de las colecciones y el disfrute del público".

"Nuestra dinámica, aunque modesta, ha de ser firme y constante, de forma que se garantice a la sociedad la protección del patrimonio y su difusión para crear cultura de calidad con rigor científico", concluyen las autoras del reportaje.

Un enclave cultural de referencia

Tras su inauguración en el mes de julio del 2013, el Museo Arqueológico de Ulia se ha ido consolidando como un espacio expositivo de referencia para los amantes de la Antigüedad. No en vano, ha atraído la visita de investigadores de universidades de toda España, interesados por la colección de inscripciones y de esculturas, la mayoría de ellas procedentes de talleres imperiales de Roma.

Los fondos del Museo de Ulia proceden de la unión de dos colecciones que se fueron configurando a partir de donaciones de vecinos del municipio. De este modo, se exponen piezas correspondientes a la colección que promovió durante buena parte de su vida el párroco Pablo Moyano, fallecido en mayo del 2012, así como fondos pertenecientes a la colección del propio Ayuntamiento.



El recinto cuenta con dos salas expositivas, dedicadas fundamentalmente a la Antigüedad, donde se exponen restos hallados en el término municipal de Montemayor, localidad que se identifica tradicionalmente con Ulia, una importante ciudad ibérica amurallada que desempeñó un papel importante durante la ocupación romana al convertirse en refugio inexpugnable durante enfrentamientos como los que mantuvieron César y los hijos de Pompeyo en torno al año 45 a.C.

Junto con restos prehistóricos y utensilios como cantos, lascas y puntas de flecha de sílex, la primera de las salas alberga diversos materiales del Bronce Final, como hachas y puntas de flecha. De época ibérica destaca una de las piezas más excepcionales del museo: una cabeza de caballo de gran belleza plástica.

Además de una maqueta didáctica que muestra la variada maquinaria bélica empleada por los romanos para asediar una ciudad como Ulia, el primero de los espacios exhibe el retrato de un personaje de la familia Julio-Claudia.

La segunda de las salas del Museo Arqueológico de Ulia está centrada en el mundo rural, la economía y el mundo funerario, mostrándose materiales recuperados de dos yacimientos muy cercanos a Montemayor: El Cañuelo y La Zargadilla.

J.P. BELLIDO / REDACCIÓN
FOTOGRAFÍAS: JOSÉ ANTONIO AGUILAR
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