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La Cooperativa San Acacio volverá a combatir la plaga de polilla del racimo mediante el uso de feromonas

La polilla del racimo de la vid es una de las plagas más temidas por los viticultores del marco Montilla-Moriles. No en vano, las larvas de este insecto lepidóptero provocan graves daños en los viñedos afectados, donde los racimos acaban pudriéndose justo antes de su recolección.



Por este motivo, el Consejo Regulador de la Denominación de Origen Protegida (DOP) Montilla-Moriles presta especial atención a este gusano que causa verdaderos estragos en las paseras, donde el fruto se extiende al sol para alcanzar el grado de deshidratación óptimo que da lugar al vino dulce.

Entre las diferentes posibilidades que existen para combatir esta plaga destaca especialmente el sistema que ha vuelto a poner en marcha este año la cooperativa San Acacio de Montemayor, cuyos socios están implantando un sistema de feromonas que mantiene a raya la población de polilla.

La técnica es simple. A lo largo de 300 hectáreas de los términos municipales de Montemayor y La Rambla, viticultores adscritos a la cooperativa San Acacio han repartido 120.000 difusores que esparcen por los viñedos las feromonas sexuales de las hembras, de modo que los machos no son capaces de localizarlas, impidiéndose así la fecundación.

"A medio o largo plazo, este sistema permitiría acabar prácticamente con la plaga", destacó Juan Antonio Aguilar, técnico agrícola de la cooperativa montemayorense, quien se mostró satisfecho con el resultado de la iniciativa, que se viene desarrollando desde hace cuatro años. Y es que, además de reducir el uso de insecticidas, se mejora la calidad de la uva, sin apenas exposición a productos fitosanitarios.

"Lo interesante es que la medida se adopte por un buen número de viticultores, ya que las parcelas en la zona Montilla-Moriles suelen ser pequeñas y el sistema solo comienza a dar buenos resultados cuando hay cuatro o cinco hectáreas aisladas", explicó a Montemayor Digital Juan Antonio Aguilar, quien reconoció el trabajo que se está desarrollando desde el Consejo Regulador para controlar la plaga.

A la labor de las Agrupaciones para el Tratamiento Integrados en Agricultura (Atrias) se suma el trabajo de la cooperativa San Acacio que, desde hace una década, cuenta con sus propios técnicos, que comparten resultados con el Consejo Regulador.

Con todo, el técnico de la cooperativa de Montemayor reconoció que cuando la incidencia de la polilla del racimo de la vid es muy elevada, en algunas viñas en las que se está implantado el sistema de confusión sexual será necesario, además, un tratamiento complementario para erradicar la plaga.

J.P. BELLIDO / REDACCIÓN
FOTOGRAFÍA: JOSÉ ANTONIO AGUILAR
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