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lunes, 18 de enero de 2016

  • 18.1.16
Un estudio académico elaborado por dos investigadoras venezolanas y una española ha puesto negro sobre blanco lo que muchos viticultores de la Denominación de Origen Protegida (DOP) Montilla-Moriles ya sabían: el trabajo en las paseras donde se extiende al sol la uva Pedro Ximénez es uno de los más duros de los que se llevan a cabo en el ámbito agrícola.



Eso es lo que se desprende de la investigación realizada por Paula Triviño, del Departamento de Ingeniería Gráfica y Geomática de la Universidad de Córdoba, en colaboración con Ligia Sánchez y Evelin Escalona, integrantes del Centro de Estudios en Salud de los Trabajadores de la Universidad de Carabobo, en Venezuela, que han analizado las condiciones de trabajo en las paseras de la zona Montilla-Moriles, donde las uvas de la variedad Pedro Ximénez alcanzan el grado de deshidratación óptimo para dar lugar al vino dulce.

La elaboración del Pedro Ximénez, santo y seña de la DOP cordobesa, comienza con la exposición de los racimos de uva al sol durante algo más de una semana, con el objetivo de procurar la deshidratación de los frutos y la concentración de sus azúcares. Y ha sido este trabajo a pie de campo el que ha centrado esta investigación académica que ha prestado especial atención a los aspectos ergonómicos y de la seguridad de los trabajadores.

Tras analizar de manera pormenorizada el trabajo llevado a cabo durante la vendimia por una treintena de jornaleros –29 hombres y dos mujeres–, las autoras del estudio concluyen que “los aspectos considerados como peligrosos o insatisfactorios” de este tipo de labor se centran, fundamentalmente, en cuestiones relacionadas con el ambiente térmico y las posiciones de trabajo que deben adoptarse para colocar los racimos de uva sobre los capachos o para voltearlos.



“La condición más exigente la constituyen las elevadas temperaturas al laborar a la intemperie”, subrayan las investigadoras, que añaden que “los hombres, además, incorporan los riesgos de accidentes, las herramientas y el material de trabajo y la manipulación de cargas”, de ahí que la mayoría de ellos manifiesten “dolores músculo-esqueléticos y lumbares”. Y es que, tal y como destaca el estudio, “los trabajadores están expuestos a posturas incómodas susceptibles de ocasionarle daños crónicos o discapacitantes de la columna lumbar”.

“Los movimientos repetitivos y continuados en el tiempo, el nivel de esfuerzo, la adopción de posturas forzadas y la manipulación manual de cargas constituyen factores de riesgo que se podrían relacionar con las lesiones músculo-esqueléticas señaladas por los trabajadores”, reconoce la investigación para concluir que “la posición de cuclillas al extender la uva fresca, voltear racimos y recoger la uva pasificada es la más dura e incómoda de la totalidad del trabajo”.



Además de alertar de que “la mayoría de los operarios ignoran la repercusión en la salud de su organismo” que tiene el trabajo en la pasera, las autoras de esta investigación hacen hincapié en que “las altas temperaturas, la inexistencia de sombras cercanas en el lugar de trabajo y la baja humedad relativa en los municipios de Córdoba hacen que las condiciones de trabajo sean pesadas y precarias”.

Sugerencias para mejorar las condiciones de trabajo

La investigación elaborada por Paula Triviño, Ligia Sánchez y Evelin Escalona recoge una serie de sugerencias para tratar de mejorar las condiciones de trabajo en las paseras de la Denominación de Origen Protegida (DOP) Montilla-Moriles. En ese sentido, en lo que respecta al transporte de cargas, las autoras del estudio plantean “utilizar ayudas mecánicas, tales como cintas trasportadoras”, así como plataformas elevadoras “para descargar o cargar los remolques de uva”.



“El trabajo en pasera exige, en muchas de sus tareas, mantener una postura incómoda desde el punto de vista ergonómico, por lo que se deberían alternar en la medida de lo posible la realización de ciertos quehaceres, así como realizar pausas durante el desarrollo de los mismos, que eviten trabajar al operario de forma continuada en una misma postura”, señalan las investigadoras que sugieren, además, que “para conseguir una buena realización de la posición en cuclillas y que su práctica no origine dolores lumbares, es necesario que los operarios se formen correctamente en lo que respecta a la higiene postural”.

De igual modo, el estudio académico invita a los operarios de las paseras a beber frecuentemente agua con una pequeña solución de sal para tratar de compensar las pérdidas de líquidos por el sudor. “También es conveniente la aplicación previa al trabajo de protección solar a los rayos UVA, así como la utilización de sombreros o gorras para la cabeza”, señalan las autoras de la investigación, que recuerdan que los trabajadores deberían lavarse las manos y la cara antes de comer o beber, para evitar intoxicaciones, dado que la uva ha podido ser tratada con productos fitosanitarios.

J.P. BELLIDO / REDACCIÓN
REPORTAJE GRÁFICO: JOSÉ ANTONIO AGUILAR

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