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miércoles, 29 de octubre de 2014

  • 29.10.14
España está convulsionada por el caso del llamado "agente Nicolás" –que otros llaman "pequeño Nicolás"– para realzar la estafa que ha cometido y de la que han sido víctimas decenas de personas que, por su posición social, debían haber estado más alerta del engaño.

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En la película El golpe, los pedazo de actores Redford y Newman hacen el papel de dos timadores que engañaban a un jefe de la mafia. Para ello no bastaba con su capacidad de engaño. Además debían disponer de la parafernalia adecuada para hacer creíble su embuste.

El "agente Nicolás" llevaba bien aprendida la lección. Era un embaucador, con mucha labia y muy listo, que enseñaba las fotos que se había tomado con gente importante como si demostraran una relación que en realidad no existía. Políticos, actores y demás gente con nombre posa con familiaridad con decenas o centenares de personas sin que ello suponga que son amigos de toda la vida.

Su habilidad estuvo en hinchar una mentira y en que la gente es crédula por naturaleza y más si se dispone de la parafernalia adecuada: coches de lujo, escoltas, pisos en zonas nobles y demás. Nicolás no trabajaba para la Moncloa ni lo hacía para el CNI. En ambos lugares se selecciona mucho mejor a sus colaboradores y no se deposita confianza en un joven sin preparación.

Timadores como él ha habido muchos en España. Un policía de Xátiva, hace poco tiempo, fue detenido por hacerse pasar por agente del CNI dedicado a reclutar chicas para el servicio. Evidentemente, tras unas pruebas teóricas intentaba convencerlas de que se debían acostar con él para pasar a ser espías y cobrar un alto sueldo.

Hace más de diez años conocí personalmente otra suplantación. Una chica se puso en contacto conmigo asegurándome que conocía personalmente a El Lobo y pidiéndome datos sobre él. El caso me extrañó tanto que me desplacé a una localidad de Alicante para charlar con ella. Allí descubrí el engaño y se lo hice conocer a la inocente joven.

El hombre que decía amarla, que aparecía por sorpresa cada seis meses y pasaba con ella un par de intensos días de amor prometiéndole volver, se parapetaba detrás de la identidad de El Lobo y de sus innumerables y peligrosas misiones secretas de las que no podía hablar. En realidad era un aprovechado, del que descubrimos que tenía familia e hijos en una ciudad de Cataluña. Y es que se puede engañar a unos cuantos durante un tiempo, pero es imposible hacerlo siempre.

FERNANDO RUEDA

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